La división en el amplio mundo de la ultraderecha española comienza a provocar quebraderos de cabeza a los ideólogos del movimiento. No solo por las crecientes batallas internas en Vox sino por el papel de "pepito grillo" del agitador y eurodiputado Alvise Pérez, líder del grupúsculo Se acabó la fiesta (SALF).
De hecho, el minoritario partido de Alvise Pérez ha sido protagonista en las urnas de Castilla y León por dos hechos: ha doblado en votos a Podemos y ha podido restar tres escaños clave a la formación 'amiga' de Santiago Abascal.
SALF ha logrado este 15-M 17.332 papeletas, lo que supone el 1,40 por ciento del total del censo votante. Sin embargo, no ha sido resultado suficiente para obtener un escaño. Pero Alvise ha podido convertir a Vox en el gran damnificado de su aventura en las elecciones castellano y leonesas.
¿El motivo? Que el partido de Santiago Abascal ha quedado a muy pocos votos de arrebatar tres procuradores al PSOE, uno en Valladolid, otro en Segovia y otro en Zamora. Si los votos obtenidos por Alvise en esas circunscripciones hubieran ido a parar a Vox, los de Abascal habrían conseguido tres escaños que hubiera perdido el candidato socialista, Carlos Martínez.
En Valladolid, Vox se quedó a 1.685 votos de arrebatarle un escaño al PSOE. Allí, el partido de Alvise logró 4.391 votos. En Segovia fueron 1.068 votos, SALF se hizo con 1.195. Y en Zamora, Vox hubiera necesitado 284 papeletas para arrebatar un procurador al PSOE. En esa provincia, Alvise sumó 895 papeletas.