El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, mantendrán un "breve encuentro" bilateral este sábado en Barcelona. La cita llega después de varios años de tensiones diplomáticas entre ambos países, originadas cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador reclamó una disculpa al Rey Felipe VI por la conquista de América.
La reunión se celebrará aprovechando el viaje de Sheinbaum a Barcelona para intervenir en varios foros con dirigentes progresistas de distintos continentes. En primer lugar, participará en la IV Reunión en Defensa de la Democracia, impulsada por Sánchez y el presidente brasileño, Lula da Silva, a la que está previsto que acudan una decena de jefes de Estado y de Gobierno de izquierda.
Esa misma tarde, la presidenta mexicana tomará parte en el acto "Global Progressive Mobilisation", promovido por el PSOE y que, en principio, estaba previsto que clausuraran Sánchez y Lula.
Fuentes del Ejecutivo expresan su satisfacción por la participación de Sheinbaum en los eventos de este fin de semana y subrayan que su presencia es "muy importante", dado que la dirigente mexicana rara vez realiza desplazamientos al extranjero y este será su primer viaje a Europa desde que asumió el cargo en 2024.
Desencuentro desde 2019
El desencuentro se remonta a 2019, cuando el entonces presidente López Obrador -fundador del partido al que pertenece Sheinbaum- reclamó una disculpa a Felipe VI para abrir "una nueva etapa de reconciliación".
El Ejecutivo de Pedro Sánchez respondió en aquel momento rechazando "con toda firmeza" el contenido de la misiva, y México contestó retirando su participación en los actos conmemorativos previstos entre 2019 y 2021 por los 500 años de la llegada de Hernán Cortés y la caída de Tenochtitlán, capital del imperio azteca.
El papel del Rey
El paso decisivo llegó hace apenas unos meses, cuando el Rey Felipe VI admitió que hubo "mucho abuso" pese a la existencia de las Leyes de Indias para proteger a la población indígena, y señaló que esos comportamientos, vistos con la perspectiva actual, no son motivo de "orgullo".
Un "gesto" que la presidenta mexicana reconoció, al considerar que evidencia un "avance" en la mirada del monarca sobre la llegada de los españoles.
Con estos movimientos, las fricciones se han ido atenuando. México ya ha cursado invitación al Rey para asistir al Mundial de fútbol de este verano y la normalización podría consolidarse con la participación del país norteamericano en la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en noviembre en Madrid.