El Gobierno ha decidido aplicar una batería de medidas fiscales para hacer frente al encarecimiento energético derivado del conflicto con Irán, entre ellas la reducción del IVA de los carburantes, que pasará del 21% al 10%. Esta rebaja busca aliviar el impacto directo en consumidores y sectores especialmente dependientes del combustible.
El paquete incluye además una rebaja del impuesto especial sobre hidrocarburos, así como la reducción del IVA de la electricidad y el gas, que también bajará del 21% al 10%. A estas medidas se suma la suspensión del impuesto sobre el valor de la producción eléctrica, con el objetivo de contener los precios de la energía.
Desde el Ejecutivo defienden que estas decisiones permitirán amortiguar el impacto de la crisis energética en hogares y empresas, en un escenario marcado por la incertidumbre en los mercados internacionales. Las medidas tendrán carácter temporal y estarán sujetas a la evolución del conflicto y de los precios energéticos
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