Irene Montero y Gabriel Rufián han llevado esta noche a "La Revuelta" una advertencia sobre los límites de la gestión de Pedro Sánchez. El Gobierno ha conseguido avances con la presión de las fuerzas de izquierda, ha reconocido el diputado de ERC, pero esos logros pierden fuerza cuando la gente sigue viviendo "en zulos a precios de palacio". La candidata de Podemos ha puesto propuestas sobre la mesa, desde bajar los alquileres un 40% hasta elevar el salario mínimo a 1.800 euros. Y Rufián ha añadido una exigencia sobre la conducta de quienes aspiran a representar ese espacio político. "La izquierda no puede robar", ha afirmado, antes de mandar un saludo a Soto del Real.
La entrevista con David Broncano en La 1 de TVE ha reunido a dos dirigentes que comparten campaña, aunque concurren bajo siglas distintas a las elecciones generales del 29 de noviembre. Han defendido su autonomía frente al PSOE, han reconocido la decepción por la falta de unidad y han pedido que le vaya bien al conjunto de las candidaturas de izquierdas, incluido Frente Amplio. También han mostrado diferencias, especialmente sobre cómo abordar la inmigración, en una conversación que ha alternado propuestas, críticas políticas y las preguntas de sexo y dinero del programa.
Broncano ha empezado precisamente con una broma sobre su propósito de unir a la izquierda. Los invitados han respondido con regalos cargados de intención. Rufián ha llevado aceite de Jaén y un maletín de diputado para que el presentador tenga una alternativa si algún día le echan de TVE y decide presentarse, por ejemplo, con el PSOE. Para una eventual visita de Santiago Abascal ha reservado un despertador, por su afición a no madrugar; para Alberto Núñez Feijóo, un retrato de Pablo Casado.
Montero ha entregado unas rodilleras para Feijóo o Abascal. Con ellas ha dado la vuelta a las insinuaciones machistas que ha recibido durante años y ha acusado a los dirigentes de la derecha de arrodillarse ante Donald Trump y Benjamin Netanyahu. También ha llevado una correa morada para el perro que acompañó a Sánchez al programa la semana pasada, con el deseo de que "no se vaya a la derecha".
Los regalos han permitido introducir las críticas sin esperar a las preguntas políticas. Rufián ha dicho que Feijóo tiene "menos gracia que un vaso de agua" y ha sugerido invitar a Isabel Díaz Ayuso. Montero ha ironizado con que las entrevistas del líder del PP hacen ganar votos a sus adversarios. Ambos han recordado además la caída de Casado, precipitada por la guerra interna que abrió en 2022 al cuestionar el contrato de mascarillas relacionado con el hermano de la presidenta madrileña.
Presionar al PSOE y bajar los alquileres
La división de la izquierda ha ocupado uno de los primeros tramos de la conversación. Rufián ha explicado que se intentó alcanzar un entendimiento y que la convocatoria electoral les encontró en un mal momento. También ha rechazado que la respuesta a esa fragmentación consista en acabar todos dentro del PSOE. Hay mucha gente, ha recordado, que quiere votar a otras fuerzas.
Enésimo episodio del votante de izquierdas decepcionado 🤷🏻🗳️El historial es impresionante. #LaRevuelta @IreneMontero @gabrielrufian pic.twitter.com/HqaOYQVimY
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"Quiero un Gobierno del PSOE sometido por formaciones como ERC o Podemos", ha defendido. Su planteamiento pasa por reforzar a los partidos que pueden exigir medidas a los socialistas durante una negociación parlamentaria. Ha expresado su deseo de que al PSOE le vaya bien, pero ha distinguido ese objetivo de trabajar para él. Montero ha reivindicado por su parte la propuesta de primarias con la que Podemos trató de resolver la candidatura conjunta y ha expresado su desacuerdo con el pacto electoral con los socialistas.
La aparición compartida en televisión permite a ambos defender una relación política que ha sobrevivido al fracaso de una candidatura más amplia. Podemos ha renunciado a presentar listas propias en Catalunya y Rufián acompaña a Montero en campaña. Esa colaboración deja fuera una integración en Frente Amplio, encabezado por Ada Colau, pero el dirigente republicano ha insistido en que necesita buenos resultados toda la izquierda para impedir un Gobierno de PP y Vox.
Rufián ha reconocido que entiende la decepción de los votantes. Les ha pedido que elijan la candidatura que prefieran dentro de ese espacio y acudan a las urnas. Más adelante ha vuelto sobre la necesidad de dejar de hacerse daño entre fuerzas que necesitarían entenderse después de las elecciones.
La vivienda ha dado contenido concreto a esa discusión. Rufián ha recordado que hace un año ya advirtió de que el problema podía arrasar al Gobierno. Montero ha defendido bajar los alquileres un 40%, prohibir la especulación y expropiar viviendas de fondos buitre para destinarlas al alquiler social asequible. Ha resumido parte de su propuesta con la idea de "una familia, una casa".
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La candidata de Podemos ha planteado también un salario mínimo de 1.800 euros y una jornada laboral de 30 horas semanales para disponer de más tiempo de vida. Ante un espectador anarquista que les ha preguntado qué podían ofrecerle para conseguir su voto, ha añadido la nacionalización de empresas estratégicas, entre ellas las energéticas con beneficios multimillonarios.
Rufián ha defendido "freír a impuestos a la riqueza, no al trabajo". Ha contrapuesto la acumulación de grandes fortunas con una imagen cotidiana del encarecimiento de la compra, las alarmas de seguridad en las botellas de aceite. También ha rechazado que ser de izquierdas obligue a vivir con privaciones. Su objetivo, ha explicado, es que todo el mundo pueda vivir bien.
Montero ha utilizado esas diferencias programáticas para presentar a Podemos como el verdadero voto útil. A su juicio, el PSOE no se atreverá a expropiar o nacionalizar empresas. La discusión traslada así la competencia electoral a las decisiones que cada fuerza estaría dispuesta a exigir tras el 29N, especialmente en un asunto que condiciona el sueldo disponible y la posibilidad de emanciparse.
Ambos han dejado espacio para la autocrítica. "Nos hemos quedado cortas", ha admitido Montero sobre los cambios conseguidos. Rufián ha recordado el voto en contra de ERC a la reforma laboral de Yolanda Díaz, aprobada en 2022, y ha contado que la propia Montero le llamó para pedirle que apoyaran el texto. Ese recuerdo ha servido para mostrar una colaboración entre los dos dirigentes anterior a su actual campaña conjunta.
El feminismo y el rechazo al racismo
La conversación sobre inmigración ha mostrado una diferencia de enfoque. Rufián ha sostenido que la ultraderecha señala a los migrantes porque son pobres y ha contrapuesto ese discurso con el trato a los extranjeros ricos del barrio de Salamanca. Ha defendido abordar la inmigración como un reto desde la inclusión, con derechos y obligaciones.
Montero ha cuestionado ese marco y ha situado el peligro en los fondos buitre que acumulan viviendas para especular. Ha recordado que muchas familias españolas tienen padres o abuelos que emigraron y ha contrastado la acogida a los refugiados ucranianos con la sospecha que se dirige contra otras personas. Su respuesta ha pasado por reforzar los servicios públicos para garantizar que todos puedan vivir bien.
Ambos han criticado la facilidad con la que la derecha busca responsables de los problemas entre los migrantes, las feministas o las personas trans. Montero ha lanzado además el deseo de que Netanyahu no gane en España, una alusión a la afinidad de la ultraderecha con el dirigente israelí y a la dimensión internacional de la disputa política.
Irene Montero sobre la evolución del feminismo en España #LaRevuelta @IreneMontero @gabrielrufian pic.twitter.com/fx4dz6PPVF
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El feminismo ha dejado uno de los momentos más personales de la entrevista. La exministra de Igualdad lo ha definido como "lo mejor que tiene este país" y ha lamentado que también desde sectores progresistas se pida a las mujeres que dejen de molestar. "No se soluciona nada guardando el feminismo en un cajón", ha defendido, al reivindicar que los derechos pendientes exigen seguir dando esa batalla.
Rufián ha señalado al feminismo como una fuerza que frena al fascismo y ha recordado el acoso sufrido por Montero frente a su casa, con sus hijos dentro. También ha criticado la soledad política que, según ha relatado, vivió mientras era ministra, cuando la atención y los focos se dirigían hacia otras figuras de la izquierda. Ha expresado su orgullo por estar sentado a su lado.
La pregunta sobre Íñigo Errejón ha cambiado el tono de la conversación. Rufián ha dicho que el caso le sorprendió mucho. Montero ha respondido que a ella no y ha sostenido que "lo sabía bastante gente". La dirigente de Podemos ha denunciado que "el poder da impunidad" y ha reclamado romper con la cultura de la violación y dejar de mirar hacia otro lado.
También ha habido discrepancias y coincidencias sobre Catalunya. Rufián ha defendido que "los partidos no deben ser iglesias" y que tienen que adaptarse a la realidad. Montero ha reiterado que Podemos prefiere que Catalunya permanezca en España, pero reconoce su derecho a decidir. El dirigente de ERC ha respondido a quienes dan por debilitado al independentismo pidiendo que se permita votar y comprobar ese resultado.
Sobre el futuro, Rufián ha expresado su preocupación por "que la maldad siga estando de moda", por el aplauso a quien presume de hacer daño y por las consecuencias de un Ejecutivo de PP y Vox sobre los derechos de la ciudadanía. En ese contexto ha vuelto a pedir buenos resultados para todas las candidaturas de izquierdas, mencionando expresamente a Frente Amplio.
Broncano ha recuperado después la pregunta sobre si sus invitados son más machistas o más racistas. Rufián ha cuestionado la formulación, aunque ha respondido que, como hombre, tiene más trabajo que hacer sobre el machismo. Montero ha explicado que se ha revisado más en ese terreno que en el del racismo. Antes, a propósito de los pantalones de Sánchez y de Rufián, había celebrado que al menos por una vez se hablara de la ropa de los hombres.
En la pregunta sobre el dinero, Rufián ha respondido que tiene alrededor de 40.000 euros y ha mencionado el libro que acaba de publicar, del que ha llevado un ejemplar para el presentador. Montero ha participado con más detalle en la conversación sobre sexo y ha propuesto que el sexo oral puntúe al menos 1,5 en el baremo del programa. "Es más difícil encontrar un tío que te coma bien el coño", ha argumentado. Rufián ha añadido otra pregunta entre risas, "¿y comer culo os suena?".
"Comer culo" y "comer bien el coño" deberían entrar en cualquier programa electoral #LaRevuelta @IreneMontero @gabrielrufian pic.twitter.com/QN3CMTs4Ax
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"Somos disfrutones", ha dicho Montero, que ha recordado la importancia del consentimiento y ha explicado cómo la campaña altera las prioridades, primero comer y dormir y después el sexo. El intercambio ha permitido a los invitados participar en el humor habitual del programa después de una entrevista atravesada por la vivienda, las diferencias entre partidos y la defensa de sus propuestas.
El cierre ha llegado con Fernando Costa y Dollar Selmouni interpretando en directo la cabecera de "La Revuelta". Montero ha invitado a sumarse a Emilio Villaverde, activista en defensa de las pensiones y la sanidad pública, que ha llevado al plató su conocido canto de "No vamos a parar".