La investigación judicial sobre Begoña Gómez entra en una nueva fase tras la decisión del juez Juan Carlos Peinado de procesarla al apreciar indicios de varios delitos, entre ellos tráfico de influencias, malversación, apropiación indebida y corrupción en los negocios. El auto de procesamiento abre la puerta a que el caso avance hacia un juicio oral.
La resolución sostiene que existen elementos suficientes para seguir investigando el papel de Gómez en una presunta red de relaciones institucionales y empresariales vinculadas a una cátedra universitaria y a diversos proyectos tecnológicos. Entre los puntos clave, el juez pone el foco en el uso de recursos públicos, como personal de apoyo, para actividades de carácter privado, así como en la posible apropiación de un software desarrollado en el entorno de la Universidad Complutense .
Pese a la contundencia del auto, el procedimiento sigue en fase de instrucción avanzada y no implica culpabilidad. De hecho, el Ministerio Fiscal ha mantenido su posición favorable al archivo en distintos momentos del proceso, evidenciando la disputa jurídica sobre la solidez de las acusaciones.
A partir de ahora, las acusaciones deberán concretar sus escritos y el tribunal decidirá si se abre juicio oral.