Abascal culpa al presidente del Gobierno de los incendios y vuelve a negar el cambio climático: "Sánchez es una plaga"

El líder de la ultraderecha Vox habla de "fanatismo climático" y acusa al Gobierno de retirar medios, aunque las comunidades gestionan sus dispositivos y el Estado ha movilizado a la UME y solicitado ayuda europea

24 de julio de 2026 a las 18:51h
El líder de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal. Fondo del incendio que arrasa El Tiemblo, Ávila. Elaboración propia: imágenes de Europa Press.
El líder de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal. Fondo del incendio que arrasa El Tiemblo, Ávila. Elaboración propia: imágenes de Europa Press.

Santiago Abascal ha utilizado la nueva oleada de incendios forestales para lanzar otro ataque personal contra Pedro Sánchez. El líder de la ultraderecha Vox ha culpado al Gobierno de la gravedad de las llamas, ha desacreditado las políticas frente al cambio climático y ha dejado fuera de su relato las competencias que las comunidades autónomas ejercen durante todo el año.

"Otro desastre nacional. No podemos perder la cuenta, porque de todos habrá que pedir responsabilidades", ha escrito este viernes en X. Abascal asegura que el "fanatismo climático" impide prevenir los incendios y que la corrupción del Gobierno ha privado a los servicios de extinción de los medios necesarios, aunque no ha aportado ningún dato que sostenga esta acusación.

El dirigente ultra también ha acusado a "la mafia de Sánchez" de aprovechar las tragedias para perjudicar a gobiernos autonómicos de otro signo político. Después ha rematado su mensaje con un nuevo insulto al presidente. "Sánchez es una plaga", ha escrito mientras miles de profesionales combatían las llamas en Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha.

Las palabras de Abascal han llegado horas después de que el Gobierno declarara la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila. Interior ha asumido la dirección del operativo a petición del Ejecutivo madrileño y ha colocado a la Unidad Militar de Emergencias al frente de la coordinación sobre el terreno.

Las competencias que Abascal deja fuera

La prevención, vigilancia y extinción ordinaria de los incendios forestales corresponde a las comunidades autónomas. La Ley de Montes les obliga a aprobar planes anuales para todo su territorio, mantener dispositivos durante los doce meses y reforzar sus recursos cuando las condiciones meteorológicas eleven el peligro.

Esos planes deben incluir los trabajos preventivos, la organización de las plantillas, los medios materiales, la vigilancia, las infraestructuras y las limitaciones aplicables durante las jornadas de riesgo muy alto o extremo. El Estado fija criterios comunes, ofrece medios de cobertura nacional y refuerza a las autonomías cuando estas solicitan ayuda.

La emergencia nacional declarada este viernes ha cambiado temporalmente ese reparto. Fernando Grande-Marlaska dirige ahora todos los recursos estatales, autonómicos y locales movilizados en Madrid y Ávila, mientras la jefatura de la UME asume la dirección operativa. El Gobierno también ha activado el Mecanismo Europeo de Protección Civil y ha conseguido cuatro aviones enviados por Grecia e Italia.

La acusación de Abascal contra la supuesta falta de medios estatales tampoco encaja con el despliegue conocido. Más de 1.100 miembros de la UME trabajan en los incendios junto a cientos de agentes de la Guardia Civil, efectivos de Protección Civil, brigadas forestales, medios aéreos del Ministerio y los dispositivos autonómicos.

El cambio climático agrava los grandes incendios

Vox ha vuelto a rechazar este viernes que el cambio climático tenga relación con la gravedad de los incendios y los ha atribuido a la "ideología", la "incompetencia" y el "abandono" del campo. La explicación científica resulta bastante más amplia que ese argumentario político.

La chispa que inicia cada fuego tiene una causa concreta. Puede proceder de una negligencia, una actividad agrícola, un accidente, un rayo o una acción intencionada. El calor extremo, la sequía, el viento y la escasa humedad de la vegetación determinan después la velocidad de propagación, la intensidad de las llamas y la capacidad de los equipos para detenerlas.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte de que la combinación de olas de calor, sequía y cambios en el uso del suelo reduce la humedad del combustible vegetal en la región mediterránea. Ese proceso aumenta el riesgo de incendio, alarga las temporadas de peligro y favorece fuegos más intensos.

El investigador del CSIC Juli Pausas explica que el aumento de las temperaturas y la frecuencia de las sequías y las olas de calor permite que se produzcan grandes incendios con menos igniciones y una menor continuidad de vegetación. La gestión de los montes sigue siendo imprescindible, pero debe prepararse para un territorio cada vez más cálido, seco e inflamable.

La prevención forestal y la adaptación climática forman parte de una misma respuesta. Los desbroces, los cortafuegos, los paisajes en mosaico, el aprovechamiento del monte, la vigilancia y unas plantillas estables reducen la vulnerabilidad. Las políticas climáticas ayudan a anticipar unas condiciones meteorológicas que están dejando fuegos cada vez más difíciles de contener.

La vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, ha pedido esta semana a las comunidades que amplíen sus dispositivos y los adapten a este escenario. También ha anunciado una nueva convocatoria después del verano para avanzar en un pacto de Estado frente a la emergencia climática. "Hay que activar planes, responsabilidad de las comunidades, de prevención, vigilancia y extinción", ha defendido.

El Gobierno responde con colaboración

Abascal ha presentado los incendios como una nueva batalla contra Sánchez cuando España supera ya las 100.000 hectáreas quemadas y contabiliza 13 fallecidos durante 2026. Las llamas han obligado además a evacuar a decenas de miles de personas y han alcanzado zonas residenciales de Madrid y Ávila.

El Gobierno ha concentrado su mensaje en la evolución de los frentes, la seguridad de la población y la coordinación de los recursos. Marlaska ha situado como principal objetivo evitar que confluyan los incendios de Madrid y Ávila, una posibilidad especialmente peligrosa por el viento y la velocidad de avance del fuego de Burgohondo.

El ministro también ha pedido a la ciudadanía que cumpla las órdenes de evacuación y ha evitado entrar en el intercambio de insultos planteado por Abascal. "La colaboración entre administraciones está siendo absolutamente real, efectiva y con lealtad máxima ante una situación así", ha respondido desde el operativo.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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