Abascal, líder de la ultraderecha Vox, agita "las trampas de Sánchez" y "la violencia de sus milicias" en un tenso acto en A Coruña

Unas 5.000 personas se han concentrado en María Pita frente a unos centenares de simpatizantes del dirigente ultra, en una jornada con dos detenidos, heridos y críticas del BNG y Podemos a la actuación de la Policía Nacional

21 de octubre de 2026 a las 18:52h
El presidente de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal, durante un acto en la Plaza de María Pita, en A Coruña. M. Dylan / Europa Press
El presidente de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal, durante un acto en la Plaza de María Pita, en A Coruña. M. Dylan / Europa Press

Miles de personas han salido este miércoles a la plaza de María Pita de A Coruña para protestar contra la ultraderecha Vox y la presencia de Santiago Abascal. La concentración ha reunido a cerca de 5.000 participantes, según la estimación trasladada por el Ayuntamiento, frente a los centenares de simpatizantes que acudieron a escuchar al dirigente ultra. Abascal ha respondido relacionando la movilización con los "cómplices y socios" de Pedro Sánchez y ha difundido después un mensaje sobre la violencia de "sus milicias".

La jornada ha terminado con cargas policiales, dos detenidos y heridos entre manifestantes, agentes y periodistas. Los balances comunicados durante la tarde recogen doce policías lesionados, además de varios participantes en la protesta y dos profesionales de la información heridos. Las cifras se han ido ampliando desde los primeros incidentes y no existe un balance único consolidado que permita precisar el total de afectados.

La movilización comenzó alrededor de las once de la mañana, una hora antes de la comparecencia de Abascal, con participación de organizaciones juveniles, estudiantiles y de vivienda. Galiza Nova, las juventudes del BNG, y la Coordenadora da Mocidade Socialista figuraban entre los convocantes. "A Coruña es antifascista", "No pasarán" y "Ninguna persona es ilegal" fueron algunas de las consignas de una protesta separada del acto de la ultraderecha por un amplio dispositivo de la Policía Nacional.

Cargas, heridos y denuncias por la actuación policial

Los enfrentamientos se produjeron después de que Abascal abandonara la plaza. Hubo lanzamientos de huevos y otros objetos contra el cordón policial y posteriores cargas de los antidisturbios. Durante los incidentes también se arrojaron piedras y mobiliario de las terrazas, mientras los agentes empleaban pelotas de goma y gases para dispersar a los manifestantes. Las carreras se extendieron por las calles próximas al Ayuntamiento y el entorno de San Agustín. Las dos detenciones se practicaron por presuntos delitos de atentado contra agentes de la autoridad y desórdenes públicos.

El BNG ha denunciado cargas "absolutamente desproporcionadas" y sin justificación frente a una movilización que considera pacífica, además de la agresión a un militante de Galiza Nova. La portavoz municipal nacionalista, Avia Veira, ha sostenido en sus redes que la Policía no comunicó a los concentrados que el acto había terminado para que pudieran disolverse. Desde Podemos, Aitor Neira ha reclamado explicaciones y la eurodiputada Irene Montero ha expresado su solidaridad con los afectados por lo que ha calificado de represión policial. Los convocantes han anunciado nuevas concentraciones ante la Subdelegación del Gobierno.

La alcaldesa socialista, Inés Rey, ha condenado los actos violentos y los daños a personas y negocios, al tiempo que ha defendido el comportamiento de quienes acudieron a manifestarse pacíficamente contra el fascismo. La regidora ha atribuido los episodios de vandalismo a la actuación de algunos violentos dentro de una convocatoria multitudinaria y ha trasladado su apoyo a los heridos y a los comerciantes afectados.

El PP municipal ha rechazado los intentos de boicotear actos políticos y las amenazas contra sus asistentes, y ha pedido una reflexión a las formaciones que, a su juicio, alientan esos comportamientos. Por su parte, los sindicatos policiales Jupol y CEP han condenado las agresiones a los agentes y han reclamado responsabilidades al delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por el dispositivo desplegado.

Abascal busca un escaño y vuelve a agitar el fraude electoral

Abascal había convertido su comparecencia ante la prensa en un acto de movilización electoral contra Sánchez, entre gritos de sus seguidores como "España cristiana, no musulmana" e insultos al presidente del Gobierno. El dirigente ultra relacionó a los manifestantes con la "invasión migratoria" y agradeció a los antidisturbios su protección. Después, en X, pidió una participación masiva el 29N para evitar que "las trampas de Sánchez y la violencia de sus milicias" impidan unas elecciones limpias, sin acreditar una dirección de las protestas desde el Gobierno.

Las acusaciones de manipulación electoral prolongan el discurso que empleó el martes en Ponferrada, donde también puso en duda la limpieza del proceso y pidió desconfiar de las encuestas. En A Coruña volvió a presentar la movilización de su electorado como respuesta a unas supuestas trampas y a la violencia que atribuye a sus adversarios. En otro mensaje celebró el apoyo de los simpatizantes que acudieron a María Pita, a quienes llamó "valientes coruñeses" y aseguró que no defraudaría.

 

Su visita tiene un objetivo electoral concreto en una comunidad donde sigue sin diputados en el Congreso ni en el Parlamento gallego. Abascal ha reconocido que tiene "una espinita clavada en Galicia" y ha afirmado que disputa un escaño con la izquierda en A Coruña. La provincia elige ocho representantes, que en 2023 se repartieron entre el PP, con cuatro; el PSOE, con dos; Sumar y el BNG, con uno cada uno. Vox obtuvo 34.410 votos y quedó fuera. La expectativa expresada por su líder constituye una aspiración del partido, sin que en la comparecencia haya presentado datos que permitan dar ese diputado por asegurado.

Al mismo tiempo, Abascal mantiene abiertas las conversaciones con el PP para el Senado, aunque ha evitado explicar sus condiciones o el estado de los contactos. Preguntado por una posible reforma de la Constitución, no la ha descartado, pero tampoco ha anunciado una propuesta concreta. Una mayoría en la Cámara Alta no bastaría por sí sola para cambiar el texto constitucional, que exige también la intervención del Congreso y el cumplimiento del procedimiento correspondiente.

El dirigente ultra también ha reivindicado su relación con Javier Milei, al que considera su "amigo y aliado político", y ha anunciado que contactaría con él durante su visita a España, aunque no prevé reunirse personalmente en esta ocasión. Sobre la aplicación de recortes semejantes a los del presidente argentino, ha evitado concretar medidas y ha señalado que "la motosierra en muchas cosas se queda corta y en otras es excesiva".

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
Jaime Barrionuevo

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