El Congreso de los Diputados votará la próxima semana si Pedro Sánchez debe plantearse someterse a una cuestión de confianza, en el último Pleno ordinario antes del parón de verano. El PP ha logrado colar parte de su moción después de reformular el texto que ya había chocado con la Mesa de la Cámara, aunque el órgano que preside Francina Armengol ha vuelto a dejar fuera los puntos que pedían instar al presidente a convocar elecciones generales.
La redacción admitida evita ordenar nada al jefe del Ejecutivo y se mueve en el terreno político. El texto plantea que el Congreso inste a Sánchez a “considerar la oportunidad” de presentar una cuestión de confianza, una fórmula sin efecto jurídico directo y que intenta salvar el principal escollo constitucional: tanto disolver las Cortes como someterse a una cuestión de confianza son prerrogativas del presidente del Gobierno. La Mesa sí permitirá que la Cámara se pronuncie sobre la situación política del Ejecutivo y sobre la continuidad de Sánchez, pero no sobre una convocatoria electoral.
El movimiento llega después de una semana de choque abierto entre el PP, Junts y la mayoría de la Mesa por las iniciativas para forzar un debate sobre elecciones anticipadas. Los populares ya han anunciado que llevarán las enmiendas vetadas al Senado y recurrián la decisión inicial ante el Tribunal Constitucional, mientras buscan una foto parlamentaria que exhiba la pérdida de apoyos del Gobierno. La votación no tumbará al Ejecutivo ni obligará a Sánchez a mover ficha, pero sí pondrá de nuevo a prueba a los socios de investidura en plena ofensiva de Feijóo por convertir el final de curso político en un plebiscito sobre la continuidad de la legislatura.
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