Pedro Sánchez ha comparecido ante el Congreso de los Diputados para informar sobre la crisis migratoria que sufrió Ceuta los días 30 y 31 de julio y explicar las medidas adoptadas por el Gobierno durante las semanas posteriores. El presidente ha comenzado su intervención poniendo el foco en la ciudadanía ceutí, en los migrantes fallecidos durante la tragedia y en el trabajo de los servidores públicos que han intervenido durante la emergencia.
"Comparezco ante sus Señorías para informar de la crisis migratoria que sufre Ceuta y de las soluciones que está implementando el Gobierno", ha señalado Sánchez, que ha asegurado hacerlo pensando "en la ciudadanía ceutí, que está padeciendo momentos difíciles", pero también "en los 141 migrantes que murieron en el mar, muchos de ellos jóvenes y niños". El presidente ha agradecido además "una vez más —y no me cansaré de hacerlo— a los miles y miles de servidores públicos que trabajan sin descanso para superar todas las crisis que nos han tocado gestionar en estos años".
Sánchez reivindica la soberanía española sobre Ceuta y Melilla
El jefe del Ejecutivo ha querido introducir su intervención con una referencia histórica a los dos leones que presiden la entrada del Congreso. Según ha explicado, fueron fundidos en 1865 a partir de cañones capturados a las tropas marroquíes durante la Guerra de África y vinculados a la conmemoración del tratado que puso fin al conflicto.
Sánchez ha utilizado esta referencia para reivindicar la españolidad de Ceuta y Melilla: "Desde hace siglos estas dos ciudades son españolas y desde aquel tratado lo son por acuerdo diplomático y les aseguro que por parte del Gobierno de España va a seguir así hasta el final de los tiempos".
Al mismo tiempo, ha advertido contra las explicaciones simplistas sobre la crisis. "Lo que está pasando en Ceuta es algo mucho más complejo y poliédrico", ha defendido, antes de señalar que en ella confluyen "numerosos actores, intereses y varias cuestiones sociales, económicas y geográficas". A su juicio, "negarla o ignorarla sería hacerle un flaco favor a la verdad y, por tanto, a Ceuta y a España".
El incremento de las entradas comenzó antes de la avalancha
Sánchez ha reconstruido después la evolución de la crisis durante el mes de julio. Entre el 10 y el 25 de julio, ha detallado, se registraron una media de 37 entradas diarias a nado, una cifra que calificó de "ligeramente superior a la habitual". A partir del 25 de julio, sin embargo, el flujo comenzó a aumentar hasta alcanzar 194 entradas durante la noche del 29 de julio.
"Tanto el Gobierno de España como también el Gobierno ceutí, en definitiva todas las instituciones del Estado detectaron lógicamente ese incremento y se coordinaron para hacerle frente", ha explicado. Sánchez ha insistido en que se trataba de un repunte significativo, aunque "en absoluto inédito y excepcional".
El cambio radical, según su relato, se produjo durante la mañana del 30 de julio. Las redes sociales comenzaron a difundir mensajes y vídeos que animaban a cruzar hacia Ceuta, en algunos casos bajo el argumento de que una sentencia del Tribunal Supremo impedía las denominadas devoluciones en caliente. A partir de las diez de la mañana comenzaron a llegar grupos de jóvenes desde localidades próximas a Ceuta y posteriormente se produjo el cruce por el espigón del Tarajal. "La mayoría a nado", ha precisado Sánchez. Según los datos aportados por el presidente, cuatro de cada cinco migrantes que entraron aquel día lo hicieron por esa vía.
"Tuvieron que elegir entre garantizar la estanqueidad de la frontera o defender la vida humana"
Sánchez ha aprovechado su intervención para explicar la decisión a la que se enfrentaron los agentes españoles durante la avalancha. Según el presidente, tuvieron que decidir en cuestión de minutos entre contener físicamente a quienes intentaban acceder o evitar una tragedia todavía mayor. "Ante esta situación, los agentes españoles desplegados en la frontera tuvieron que tomar una decisión: dejar pasar momentáneamente a la gente o intentar contenerla a la fuerza en el estrecho del espigón y también en el mar", ha relatado. Sánchez ha advertido de que esta segunda opción "hubiera provocado muy probablemente una tragedia mayor aún".
"Nuestros agentes tuvieron que tomar una decisión operativa en pocos minutos. Tuvieron que elegir o bien entre garantizar momentáneamente la estanqueidad de la frontera o defender la vida humana. Y eligieron defender lo segundo", ha afirmado.
El presidente ha querido convertir esa decisión en uno de los mensajes centrales de su comparecencia y ha respaldado expresamente a los agentes: "Como presidente del Gobierno de España y como ciudadano español afirmo que hicieron lo correcto, que hicieron lo más inteligente y diría lo más valiente porque ante la amenaza supieron responder con humanidad". "Esa es la diferencia de las grandes democracias como la española respecto a otros países", ha añadido Sánchez, que ha asegurado además estar convencido de que "todos los españoles o al menos la inmensa mayoría de los españoles y españolas estamos muy orgullosos y orgullosas de esa decisión".
70.000 entradas y más de 63.000 retornos en 72 horas
La situación excepcional se prolongó hasta la noche del 30 de julio, cuando el flujo disminuyó y los agentes españoles y marroquíes pudieron cerrar la frontera. Para entonces, según las cifras ofrecidas por Sánchez, unas 70.000 personas habían accedido irregularmente a Ceuta.
El Gobierno activó entonces dos prioridades. La primera fue reforzar la frontera con Marruecos. Para ello, Sánchez ha detallado el envío de 250 efectivos adicionales de Policía Nacional y Guardia Civil, además de la movilización de las Fuerzas Armadas, la instalación de una barrera neumática de 500 metros en el espigón del Tarajal y el despliegue de más embarcaciones, drones y helicópteros.
La segunda prioridad fue "atender y retornar con rapidez a quienes no tenían derecho a permanecer en nuestro país". Para ello se reforzaron los equipos de extranjería, se ampliaron las plazas de acogida temporal y se estableció una coordinación estrecha con las autoridades marroquíes. "Sin esa coordinación hubiera sido, Señorías, imposible legalmente y también logísticamente imposible", ha subrayado. Según los datos aportados por el presidente, 50.000 personas habían regresado en menos de 24 horas y alrededor de 63.000 lo habían hecho 72 horas después, más del 90% de quienes habían cruzado irregularmente durante la crisis.
Sánchez ha defendido que se trató de "uno de los procesos de retorno más rápidos jamás realizados en la historia reciente de Europa" y ha recordado que, según ha indicado, la propia Comisión Europea reconoció la rapidez de la operación.
La segunda fase: una crisis humanitaria dentro de Ceuta
Una vez estabilizada la frontera, el presidente ha situado a Ceuta ante una segunda fase de la emergencia. "La crisis cambió de naturaleza y pasó a ser lo que hoy es: una crisis humanitaria y también un desafío de gestión dentro de la propia ciudad", ha explicado.
Sánchez ha descrito una situación en la que "había cientos de migrantes durmiendo a la intemperie", mientras que miles de ceutíes tenían dificultades para desarrollar con normalidad su vida cotidiana: "no podían abrir sus negocios, no podían ir a trabajar, ni hacer la compra o pasear por sus calles con normalidad".
En esta segunda etapa, el Gobierno envió 500 nuevos policías y guardias civiles, hasta alcanzar los 1.600 efectivos en Ceuta. También se incrementaron las radiopatrullas y los servicios de denuncia.
Sanidad: "Ni una sola consulta o intervención programada" suspendida
El presidente también ha defendido la respuesta sanitaria desplegada durante la crisis. Según ha explicado, el sistema sanitario fue reforzado mediante horarios ampliados, circuitos asistenciales cerrados y la incorporación de más de 100 profesionales adicionales.
Este dispositivo permitió afrontar, según Sánchez, "un pico de 1.200 asistencias en tan solo un día". Frente a las informaciones que ha calificado de "bulos y desinformación", ha asegurado que la presión asistencial no provocó perjuicios para los ciudadanos de Ceuta. "Lo hicimos sin suspender una sola consulta o intervención programada para los ceutíes. Ni una sola, Señorías", ha enfatizado.
Paralelamente, el Ejecutivo movilizó un primer paquete de siete millones de euros en ayuda humanitaria para atender a los migrantes que permanecían en la ciudad y aceleró los procedimientos de asistencia, triaje y retorno.
Sánchez reivindica una política migratoria sometida a la ley
El presidente ha dedicado una parte importante de su intervención a explicar por qué los retornos no pueden ejecutarse sin garantías legales. "No se puede coger a un ser humano del brazo y arrojarlo sin más al otro lado de la frontera como si fuera un saco de tierra", ha defendido. Sánchez ha reivindicado que España es "una gran democracia", "un Estado social y democrático de Derecho" y un país plenamente integrado en la Unión Europea y en las Naciones Unidas. Por ello, ha insistido en que existen leyes, tratados internacionales y normas comunitarias que el Estado debe cumplir.
"Una democracia no es más fuerte por saltarse la ley para resolver un problema; lo es cuando resuelve un problema sin saltarse la ley, cumpliéndola fielmente", ha afirmado. El presidente ha explicado que los procedimientos requieren tiempo porque antes de expulsar a una persona hay que comprobar "quién es y también de dónde es su origen", además de verificar que no procede de un país en guerra y, en el caso de los menores, que existe "un hogar seguro al que regresar".
Para afrontar la segunda fase, el Gobierno reforzó los equipos de extranjería, amplió los espacios de acogida y habilitó nuevos recursos, entre ellos dos colegios y medios extraordinarios destinados a los menores. Sánchez ha recordado que la atención de los menores corresponde a las comunidades autónomas y a la ciudad autónoma de Ceuta y ha reivindicado la modificación del artículo 35 de la Ley de Extranjería para establecer mecanismos obligatorios de solidaridad entre territorios. "Lo hicimos porque también aportamos recursos económicos para hacer frente a la atención de los menores", ha señalado.
El presidente ha defendido que esta solidaridad constituye una forma de patriotismo: "Yo creo, señorías, que es así como se ejerce de verdad el patriotismo, no instigando el egoísmo, la insolidaridad como vemos, por desgracia, en muchas ocasiones y el conflicto entre los territorios, sino arrimando el hombro cuando una parte del país, como es el caso de Ceuta, necesita el apoyo del resto".
Críticas a la respuesta europea: "Ceuta no es la frontera de España. Ceuta es España en la frontera"
Sánchez también ha reclamado una mayor implicación de la Unión Europea. El Gobierno solicitó apoyo financiero e institucional a la Comisión Europea, aunque el presidente ha reconocido que "desde Europa en esos días no se dio el ejemplo de solidaridad que esperaríamos todos los españoles y españolas". "Desde España decimos que la Unión Europea es, ante todo, solidaridad y lo es en Lampedusa, lo es en Groenlandia y también lo es en las Canarias y en la ciudad autónoma de Ceuta", ha defendido.
En paralelo, el Ejecutivo impulsó mecanismos de solidaridad entre comunidades autónomas para contribuir a aliviar la situación de Ceuta. Sánchez ha reivindicado la singularidad de Ceuta como territorio español y europeo situado en el continente africano. "Ceuta no es la frontera de España. Ceuta es España en la frontera", ha sentenciado. En este sentido, ha recordado que se trata de "la única frontera física que tiene no solamente España sino también Europa en el continente africano", una circunstancia que, a su juicio, exige un tratamiento específico por parte de las instituciones públicas.
El presidente ha defendido además la declaración, el pasado 25 de agosto, de la situación de interés para la Seguridad Nacional, una herramienta que permite reforzar la coordinación entre administraciones bajo un mando único. Ha recordado que se trata de un mecanismo que no se había utilizado anteriormente en democracia y ha explicado que las crisis migratorias de Ceuta de 2021 y las registradas en Canarias en 2020 y 2021 no activaron este instrumento. Según sus datos, Canarias recibió entonces 23.000 personas en 2020 y 22.000 en 2021.
Sánchez justifica por qué se activó el mando único el 25 de agosto
Ante quienes puedan preguntarse por qué la declaración de interés para la Seguridad Nacional llegó el 25 de agosto y no antes, Sánchez ha defendido que fue entonces cuando las circunstancias hicieron necesario ampliar la respuesta más allá del ámbito estrictamente migratorio y de seguridad. "Era entonces y no antes cuando se hacía necesario desplegar acciones más allá del plano puramente securitario e inmigratorio", ha explicado, señalando especialmente "la naturaleza económica de la crisis y también la crisis sanitaria".
El presidente ha cerrado así su intervención reivindicando la coordinación institucional, la unidad y la solidaridad como elementos fundamentales para superar la emergencia: "Como en todas las crisis que hemos tenido que atravesar durante estos años (...) la unidad y la lealtad institucional son la receta que va a permitir superar y salir con más fuerza a Ceuta y a España, por tanto, de esta crisis. Todo lo demás no va a traer nada bueno".
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