Álvaro Gallego, chófer de Carmen Pano, ha asegurado ante el Tribunal Supremo que vio a la empresaria bajar en la sede del PSOE en la calle Ferraz con una bolsa “abierta” en la que se apreciaban “tacos de billetes”. Durante su declaración como testigo en el caso mascarillas, Gallego explicó que el desplazamiento tuvo lugar a finales de 2020 y que previamente pasaron por las oficinas de Víctor de Aldama, donde, según su relato, Pano habría manejado otra bolsa con dinero procedente del empresario Claudio Rivas, interesado en obtener una licencia de hidrocarburos para su sociedad Villafuel.
Frente a estas declaraciones, fuentes del PSOE han rechazado de forma tajante cualquier insinuación de financiación irregular vinculada a la sede de Ferraz. Desde el partido aseguran que no existe constancia de la recepción de dinero en efectivo en las circunstancias descritas y subrayan que las acusaciones forman parte del procedimiento judicial en curso, pero no implican pruebas concluyentes de ilegalidad.
En este sentido, desde la dirección socialista insisten en que “se descarta al 100%” cualquier práctica de financiación ilegal, marcando distancia con las afirmaciones realizadas por el testigo. No obstante, algunas voces internas reconocen la preocupación generada por el caso y admiten que determinadas personas vinculadas a la trama pudieron tener acceso a entornos del partido, lo que ha incrementado la inquietud en la organización.
El caso, que se sigue en el Tribunal Supremo, mantiene en el foco a figuras como Víctor de Aldama, señalado como presunto intermediario, así como al exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García. La investigación trata de esclarecer si existió una red de comisiones en contratos públicos durante la pandemia, así como posibles conexiones políticas o empresariales.