La Audiencia Nacional ha decidido excluir del juicio por presunta corrupción al expresidente catalán Jordi Pujol tras constatar que no está en condiciones de defenderse. La decisión se ha adoptado después de un reconocimiento médico presencial en la sede judicial, en el que dos forenses han confirmado un deterioro cognitivo severo que le impide responder de forma adecuada a las preguntas del tribunal.
El magistrado José Ricardo de Prada ha comunicado al inicio de la sesión que Pujol no puede ser juzgado, al no poder ejercer su derecho fundamental a la defensa. Esta resolución supone que el expresidente queda fuera del procedimiento en el que la Fiscalía Anticorrupción solicitaba para él hasta nueve años de prisión por presuntos delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales.
El proceso judicial, iniciado el 24 de noviembre de 2025, ya había puesto en duda la capacidad de Pujol para participar, después de que informes médicos previos apuntaran a un trastorno neurocognitivo compatible con alzheimer. En un primer momento se le permitió seguir el juicio desde su domicilio en Barcelona, pero el tribunal optó finalmente por una evaluación presencial para tomar una decisión definitiva.
Con la salida de Jordi Pujol, el juicio continúa con el resto de acusados, entre ellos su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, para quien la Fiscalía solicita una pena de hasta 29 años de cárcel. La investigación se centra en una presunta trama familiar de enriquecimiento ilícito durante décadas, vinculada al cobro de comisiones a cambio de adjudicaciones públicas.