La ultraderecha Vox desata su ofensiva más grave por Ceuta: Abascal llama "lacayo" a Sánchez y pide juzgarle por "traición"

Santiago Abascal reclama al PP los votos para activar el artículo 102 de la Constitución, suspender el Tratado de Amistad y perseguir a ONG y cargos públicos a los que considera "cómplices" de la entrada masiva

31 de agosto de 2026 a las 17:14h
El presidente de la ultraderecha VOX, Santiago Abascal (c), atiende a los medios de comunicación tras la reunión de inicio del curso político. Marta Fernández / Europa Press
El presidente de la ultraderecha VOX, Santiago Abascal (c), atiende a los medios de comunicación tras la reunión de inicio del curso político. Marta Fernández / Europa Press

La ultraderecha Vox ha comenzado el curso político con una de sus acusaciones más graves contra el presidente del Gobierno. Santiago Abascal ha llamado "lacayo de Marruecos" a Pedro Sánchez, le ha acusado de actuar al servicio de Mohamed VI y ha reclamado el apoyo del Partido Popular para que pueda ser juzgado por "traición" debido a su gestión de la crisis de Ceuta.

El dirigente ultra ha lanzado su ofensiva después de reunir al Comité Ejecutivo Nacional de Vox en San Lorenzo de El Escorial. La respuesta llega pocas horas después de que Sánchez defendiera en 'Hoy por Hoy', de la 'Cadena SER', que ningún informe de las Fuerzas de Seguridad o del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) relaciona a las autoridades marroquíes con la entrada masiva de finales de julio.

Abascal da por sentado que Marruecos organizó una "guerra híbrida" contra España y asegura que Sánchez conocía lo que iba a ocurrir, permaneció inmóvil y continúa protegiendo a Rabat. El presidente de Vox ha presentado estas acusaciones como hechos probados, aunque no ha mostrado documentos ni informes que acrediten el conocimiento previo del jefe del Ejecutivo o la intervención directa del Gobierno marroquí.

La ofensiva incluye una petición directa a Alberto Núñez Feijóo para poner en marcha el artículo 102 de la Constitución. Este precepto regula la responsabilidad penal del presidente y los ministros ante el Tribunal Supremo y exige que una acusación por traición sea promovida por al menos una cuarta parte del Congreso y aprobada posteriormente por mayoría absoluta.

Vox dispone de 33 diputados y necesita alcanzar un mínimo de 88 para iniciar el procedimiento, por lo que depende completamente del PP. Incluso si los 137 parlamentarios populares se sumaran, ambos partidos reunirían 170 votos y continuarían seis por debajo de los 176 necesarios para aprobar la acusación. Ninguna otra formación ha expresado su intención de respaldarla.

Abascal tampoco ha concretado qué conducta del presidente encajaría en un delito de traición. Su intervención ha consistido en atribuir a Sánchez una colaboración con Marruecos y asegurar que actuó contra la soberanía española.

La construcción del relato también pasa por inflar las cifras. Abascal ha hablado de más de 100.000 personas entrando "por la fuerza y coordinadamente" en Ceuta, mientras el balance difundido por fuentes oficiales y agencias internacionales sitúa el número alrededor de 72.000. Sánchez habló este lunes de unas 70.000 entradas y cifró en 5.000 las personas que permanecen en la ciudad.

Vox eleva también este último dato. Su presidente en Ceuta, Juan Sergio Redondo, asegura que continúan allí más de 15.000 migrantes, tres veces la cifra ofrecida por el Gobierno, sin explicar el origen de su cálculo. La formación utiliza después esas estimaciones propias para presentar una situación todavía más descontrolada y justificar sus acusaciones contra el Ejecutivo.

Del "buen vecino" al enemigo

La ruptura total que Abascal reclama ahora contrasta con sus propias palabras de hace poco más de un año. En junio de 2025, durante una entrevista en el pódcast 'WorldCast', el líder ultra aseguró expresamente que no consideraba a Marruecos un enemigo.

Abascal defendió entonces que Marruecos era una nación vecina con la que España debía mantener una buena relación basada en el respeto mutuo. También habló de las aspiraciones expansionistas de las élites marroquíes y reclamó fronteras fuertes, pero descartó colocar a Rabat en la categoría de enemigo que ahora utiliza para exigir la suspensión de los acuerdos bilaterales.

La posición ha cambiado por completo tras la crisis de Ceuta. Vox reclama ahora suspender el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre España y Marruecos, paralizar el acuerdo preferencial del país norteafricano con la Unión Europea y convocar a su embajador si Rabat mantiene sus reivindicaciones territoriales.

"No puede ser nuestro amigo quien nos invade y quien reclama parte de nuestro territorio histórico", ha proclamado Abascal. El dirigente ha pasado así de pedir una buena relación entre vecinos a utilizar la ruptura con Marruecos como uno de los ejes de su ofensiva contra Sánchez.

Los ultras de Vox también han anunciado acciones políticas y judiciales contra las ONG, cargos públicos, gobernantes y ministros que considere "cómplices" de la entrada masiva. Abascal ha lanzado la amenaza sin identificar organizaciones concretas ni explicar qué conductas delictivas les atribuye, situando nuevamente bajo sospecha a entidades dedicadas a la asistencia humanitaria y la protección de personas vulnerables.

La formación ya ha utilizado durante las últimas semanas la crisis para endurecer su ofensiva contra las organizaciones sociales que trabajan en Ceuta. Sus dirigentes mezclan la atención a los migrantes con una supuesta colaboración en la entrada irregular y presentan la acogida humanitaria como parte del problema, aunque prestar alimentación, asistencia sanitaria o alojamiento constituye una obligación básica de las administraciones.

Dureza fuera, pactos a salvo

Abascal ha pedido a Feijóo que rompa los acuerdos del PP con el PSOE en Bruselas y sus relaciones con las formaciones musulmanas que colaboran con el Gobierno de Juan Jesús Vivas en Ceuta. Sin embargo, el dirigente ultra ha evitado trasladar esa exigencia a las cuatro coaliciones autonómicas que Vox mantiene con los populares.

Los pactos de Castilla y León, Aragón, Extremadura y Andalucía "no están en riesgo", según ha confirmado el propio Abascal. El líder de Vox ha prometido vigilar su cumplimiento y pedir explicaciones al PP andaluz por respaldar una ayuda extraordinaria de 25 millones de euros para atender a los menores llegados a Ceuta, pero ha descartado una ruptura inmediata.

La contradicción deja una ofensiva de máxima dureza contra Sánchez y una respuesta mucho más prudente cuando entran en juego los gobiernos compartidos con el PP. Abascal exige a Feijóo una acusación penal por traición mientras protege los ejecutivos autonómicos que sostienen conjuntamente ambas formaciones.

El dirigente ultra también ha aprovechado su regreso para asegurar que Sánchez hará "lo legal o lo ilegal" con el propósito de destruir a la oposición y modificar el censo electoral antes de las próximas elecciones. Abascal ha vuelto a lanzar así sospechas sobre la limpieza del sistema democrático sin ofrecer datos, pruebas o una medida concreta del Gobierno que permita sostenerlas.

La petición del artículo 102 queda ahora en manos del PP, que hasta el momento ha evitado respaldarla. Vox llega al nuevo curso con 33 diputados, una acusación que necesita 88 firmas para comenzar y una mayoría de 176 votos para alcanzar el Tribunal Supremo.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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