Política, sociedad y servicios de inteligencia

Jorge Gómez, ex miembro del CNI y colaborador de 'ElConstitucional.es'
21 de marzo de 2026 a las 19:20h
CNI, Centro Nacional de Inteligencia
CNI, Centro Nacional de Inteligencia

La tensión política entre España e Israel está siendo uno de los asuntos prioritarios de seguimiento, tanto por parte de los medios de comunicación tradicionales como de las redes sociales, ese submundo de millones de personas que, a pesar de no disponer de la capacidad y conocimientos necesarios, opinan de cualquier asunto, generando en torno a ello un inevitable “ruido” nada positivo.

Creo que sería aconsejable, con el objetivo de informar correctamente, que cuando se aborden cuestiones específicas relacionadas con ámbitos profesionales definidos, sean los expertos, los profesionales de la materia, los que atesoran experiencia y preparación en ese campo los que opinen, pudiendo aportar claridad al mensaje que se transmite. Es evidente que cuando valoremos un asunto relacionado con la cirugía el valor informativo lo aporta un cirujano, al mismo tiempo que cuando se trata de informar sobre mecánica ese mismo valor lo aporta un mecánico. Lo que no acabo de ver, y perdonen si no lo he percibido correctamente, es a un youtuber, a un instagramer o a un influencer, de profesión y preparación no definida o inexistente, opinar sobre operaciones de inteligencia, sobre operaciones a corazón abierto o sobre la técnica para losar el suelo de una vivienda. ¿O ustedes prefieren que le opere a corazón abierto, o le lose el suelo de su casa, el youtuber?.

Lo que tampoco es razonable es que, fruto de la inmediatez a la que nos someten los tiempos presentes, muchos medios de comunicación y sus periodistas se comporten como ellos, uniéndose al ruido y a la baja calidad informativa. No se trata de informar, sino de llegar el primero, no se trata de ser fiel a la verdad, sino de aumentar el número de seguidores o lectores, no se trata de ser profesionales sino de ser plumas o voces al servicio más de la desinformación que de la información.

Vivimos en una sociedad que limita la inteligencia y el sentimiento crítico para que así no se incomoden los que carecen de él o se ofenden si te atreves a mencionarlo.  Es imposible que no me venga a la cabeza esa cita que se atribuye a Dostoievsky: “La tolerancia llegará a tal nivel que las personas inteligentes tendrán prohibido pensar para no ofender a los imbéciles”.

¿Afectan la relaciones diplomáticas a la relación entre los servicios de inteligencia?

En este sentido, durante estos días he podido leer y escuchar numerosas afirmaciones en torno a la relación entre una mala relación diplomática y política y una afectación inmediata a la relación entre los servicios de inteligencia de los países, incluso argumentando algunos, me imagino que, con algún interés oculto, que la mala relación determina de inmediato un corte en las relaciones entre los servicios de inteligencia de esos países, algo que dista mucho de la realidad y que, como casi siempre, intenta llevarnos al terreno del miedo y la preocupación permanente.

Las relaciones entre España e Israel cumplieron el pasado mes de enero 40 años y es vedad que actualmente se encuentran quizás en el peor momento de su historia. Estamos en “horas bajas”, esto no podemos dudarlo. En el año 2006 ya tuvimos nuestro primer conato de incendio cuando se produjo el enfrentamiento entre Israel y el grupo terrorista Hizbula y España criticó el uso excesivo de la fuerza por parte de Israel, que contestó acusando a España de país antisemita. Después vinieron múltiples desencuentros, el reconocimiento por parte de España del Estado de Palestina, la retirada de la embajadora de Israel en España, la flotilla, la llamada a consultas de nuestra embajadora en septiembre de 2025 y su cese definitivo el 11 de marzo de 2026, entre otras cuestiones.

Pero este clima político y diplomático enrarecido no significa que se rompan las relaciones entre servicios de inteligencia, aunque, por supuesto se vean afectadas, al volar por los aires un principio fundamental para la inteligencia, la confianza. Y no solamente estamos hablando de los dos países en conflicto, también de los demás países que están observando la situación y tomando nota, cada uno en el sentido que considere. Esto es cierto, pero en ningún caso implica la ruptura de relaciones entre los organismos de inteligencia, que se mantienen por varias razones fundamentales como son, entre otras, la prioridad absoluta sobre la seguridad nacional y el establecimiento, precisamente en estos casos, de canales alternativos de comunicación, al margen del lio político o diplomático.

La lucha contra el terrorismo, el crimen organizado, la ciberseguridad o la proliferación de armas de destrucción masiva, son elementos globales, que dependen de la cooperación entre servicios de inteligencia y servicios policiales de todo el mundo, priorizando esto sobre las tensiones políticas o diplomáticas del momento. El que fuera director del CNI, Jorge Dezcallar, afirmó en una entrevista “Intuyo que, a pesar de todo, la relación entre el Mossad y el CNI, en lo que se refiere sobre todo al combate al terrorismo, seguro se mantiene”. Y yo, que serví a sus órdenes en el CNI, intuyo que de esto algo sabe Jorge Dezcallar, que atesora la preparación y conocimiento como diplomático de carrera y como ex director del servicio de inteligencia español.

Las agencias de inteligencia priorizan la defensa de su Estado y la lucha contra enemigos comunes por encima de todo lo demás y mantienen las relaciones, tendiendo puentes de comunicación discretos y secretos, lo que corresponde con su actividad. A menudo, en estas circunstancias, a pesar de que se hayan producido “vías de agua”, su labor es mantener el barco a flote y esperar que escampe el temporal. Esto no quiere decir que los servicios de inteligencia operen al margen de sus gobiernos, no, en absoluto, siempre están dirigidos por sus gobiernos, lo que si quiero decir es que no todo se lleva a cabo encima de la mesa, mucha lucha se desarrolla debajo de ella, no a la vista de los ciudadanos.

El primordial intercambio de información en el modelo de seguridad actual

El intercambio de información es primordial en el modelo de seguridad actual, en un mundo global e interconectado en el que las amenazas no suelen ser solamente para un país, sino que afectan a muchos. Este es el motivo por el que se intercambia información entre servicios, al margen de la situación diplomática o política. Ellos actúan en la superficie, lanzan declaraciones y contradeclaraciones, y los agentes actúan sobre el terreno, percibiendo directamente los riesgos para nuestra seguridad. Durante la Guerra Fría los servicios rusos y estadounidenses tenían relaciones, antes del atentado al centro comercial Crocus City Hall los servicios occidentales informaron a los rusos de la posibilidad de un atentado en un centro comercial de Moscú, ante del ataque de Hamas a Israel algunos servicios compartieron información sobre la posible preparación de esa acción. Otra cuestión es que el poder político, teniendo la información sobre la mesa, desestime su valor o no la tenga en cuenta, por los motivos que sean, pudiendo provocar las decisiones adoptadas situaciones trágicas, pero ese no es mi terreno, yo no soy político, pero sí he sido miembro del servicio de inteligencia.

Sir John Sawers, que fue director del MI6 entre los años 2009 y 2014, y de esto algo debe saber, afirmaba en una entrevista algunas cuestiones interesantes para reflexionar sobre este asunto. Dijo literalmente: “Cuando yo era jefe del MI6, nuestra máxima prioridad era hacer frente al terrorismo y desbaratar las amenazas terroristas. Hoy en día hay miles, posiblemente decenas de miles de personas que habrían muerto o resultado mutiladas en atentados terroristas que fueron desbaratados por las agencias de inteligencia. Y esto no fue el éxito de una sola agencia. Fue un trabajo de equipo entre países. Como jefe del MI6, nuestra colaboración más estrecha era con los estadounidenses y otros países de los Five Eyes (Canadá, Australia y Nueva Zelanda). Pero también trabajé muy estrechamente con los servicios de inteligencia españoles, franceses, alemanes, italianos, turcos, saudíes e indios, y aunamos esfuerzos para desbaratar atentados terroristas.  Creo que fue un gran éxito”.

El CNI aporta informaciones valiosas al resto de servicios de inteligencia

Nosotros nunca vamos a estar fuera de ese círculo con Israel porque parte de nuestra seguridad depende de ellos, a la vez que parte de la suya depende de nosotros.  Nuestro servicio, el CNI, parece, a la vista de lo que publican algunos, que solamente sea un elemento receptor de información, pero es que eso no obedece a la realidad, nuestro servicio aporta informaciones valiosas a ese entramado de organizaciones de inteligencia encargados de que podamos dormir tranquilos y al despertarnos y encender la luz el mundo sea igual o mejor que el de ayer. Colaboramos en la lucha contra el terrorismo, contra la criminalidad organizada y en muchas otras cuestiones, y eso no desaparece, a pesar de que la situación política o diplomática se complique, nuestra seguridad está por encima de eso.

En otro momento de esa entrevista vuelve a informarnos de algo que considero, en mi humilde opinión, muy interesante: “Cuando era jefe del servicio, mi mayor preocupación, por supuesto, era preservar y proteger la integridad de la inteligencia y las fuentes de esa inteligencia. Por tanto, mi trabajo consistía en ser conservador a la hora de divulgar información de inteligencia por el riesgo de poner en peligro las vidas de las personas que valientemente proporcionaban esa información a países libres como el Reino Unido. No me impresionó que los políticos quisieran utilizar la inteligencia secreta como medio político para conseguir apoyo para sus políticas. Ahora bien, si eres político e intentas ganarte al Parlamento o a la opinión pública, por supuesto que quieres utilizar todos los métodos disponibles. Así que existe una tensión entre los jefes de los servicios de inteligencia y los políticos sobre cuánto exponer en público para convencer a la opinión pública. Yo no consideraba que mi papel como jefe de los servicios de inteligencia fuera hacer el trabajo de los políticos. Después de tomar decisiones difíciles, tenían que ganarse a su mayoría parlamentaria y no utilizarme como persona que les ayudara en eso”.

Pues eso, la política es una cosa y la inteligencia otra muy distinta, y tienen planos de actuación absolutamente diferentes, unos con la componente de exposición pública y otros con la componente del secreto de sus actuaciones.

Sobre el autor
Jorge Gómez, ex miembro del CNI y colaborador de 'ElConstitucional.es'
Jorge Gómez

Ex miembro del CNI y colaborador de 'ElConstitucional.es'

Ver biografía
Lo más leído