Esto es una respuesta a Ester Muñoz, portavoz del Partido Popular en el Congreso, que en las últimas semanas se ha convertido en una de las principales críticas de los titulares y enfoques de este periódico, ElConstitucional.es. No le gustan nuestros titulares ni nuestra línea editorial. Y, sinceramente, no lo lamento. Cuando un periodista incomoda a un partido político —sea el PP, el Partido Socialista Obrero Español, VOX...— significa que está cumpliendo con su labor de fiscalizar al poder político.
En suma, esta es una respuesta a la "convicción" certificada públicamente por Ester Muñoz: la disposición del PP a pactar con Vox. Publicamos un titular en ese sentido y sus propias declaraciones lo confirman. El Partido Popular mantiene la voluntad de alcanzar acuerdos con Vox en comunidades autónomas y, por extensión, también a nivel nacional.
Mientras tanto, Alberto Núñez Feijóo insiste en que quiere gobernar en solitario, sin integrar a Vox en el Gobierno. Sin embargo, el mismo partido que defiende esa posición a nivel nacional sostiene en el ámbito autonómico la convicción de pactar con Vox. Y alcanzar acuerdos, dadas las exigencias de ese partido, implica en muchos casos su entrada en los gobiernos.
El PP debe aclarar su posición con Vox de una vez por todas
Por eso, lo primero que pedimos es coherencia: ¿gobiernos con Vox o sin Vox?, ¿pactos estables o apoyos puntuales? Es necesario que el Partido Popular aclare su posición. No solo lo pedimos los periodistas; también lo merecen los ciudadanos.
En segundo lugar, cuando se habla de “parar a la ultraderecha”, esa debería ser una convicción democrática, no una fórmula retórica. Frenar el populismo de extrema derecha tendría que ser un compromiso firme para cualquier demócrata, sea de derechas o de izquierdas. En la España actual, el partido que representa esa corriente es Vox. Resulta difícil entender, por tanto, el cambio de postura del PP: de intentar evitar su dependencia buscando acuerdos con el PSOE a asumir ahora con naturalidad pactos con Vox.
El PSOE debe dejar de ser incoherente en 'frenar a la ultraderecha'
Ahora bien, esa exigencia de coherencia también debe dirigirse al PSOE, al partido de Pedro Sánchez. Defender la necesidad de frenar a la ultraderecha es un planteamiento legítimo, pero debe traducirse en hechos. En comunidades autónomas donde el PP podría gobernar sin Vox con la abstención socialista —como ocurrió en Extremadura con María Guardiola— el PSOE rechazó esa posibilidad alegando que no es su responsabilidad resolver los problemas internos del PP.
Es cierto: la estrategia del Partido Popular es su responsabilidad. Pero también lo es el impacto institucional que tiene que gobiernos autonómicos dependan de la extrema derecha. Si el objetivo es frenar su influencia, quizá sea momento de debatir acuerdos puntuales entre los dos grandes partidos de la democracia española, aunque existan profundas diferencias entre Feijóo y Pedro Sánchez. Aparcarlas en determinados contextos podría evitar que la gobernabilidad quede condicionada por la extrema derecha.
En síntesis, al PP hay que exigirle claridad y coherencia respecto a Vox. Y al PSOE, coherencia entre su discurso de frenar a la extrema derecha y sus decisiones cuando tiene la posibilidad de hacerlo.