Un informe de la Guardia Civil revela que la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía registró una anomalía eléctrica el 17 de enero de 2026, un día antes del accidente de Adamuz que dejó 46 fallecidos y más de un centenar de heridos. Los investigadores concluyen que esa alteración era compatible con una rotura de carril o de la soldadura de la vía, pero no activó ninguna alerta automática debido a limitaciones en la configuración del sistema de señalización.
El documento, remitido al juzgado de Montoro, descarta otras hipótesis como sabotaje, terrorismo, exceso de velocidad o error humano, y centra la investigación en un fallo estructural de la infraestructura. Según los datos recogidos, la tensión en la vía descendió de forma anómala desde las 21:46 del 17 de enero, sin alcanzar el umbral necesario para activar alarmas, lo que impidió detectar a tiempo una avería potencialmente crítica que podría haber evitado el descarrilamiento.
Los investigadores detallan que la tensión habitual en la vía se mantenía en torno a los dos voltios en los días previos al siniestro. Sin embargo, a partir de las 21:46 del 17 de enero se registró una caída sostenida hasta aproximadamente 1,5 voltios, una variación “no habitual durante la serie estudiada”, que abarca desde el 12 de enero. Esa alteración persistió durante horas hasta que, tras el accidente ocurrido el día 18, la tensión cayó a cero.
Estas anomalías quedaron registradas en el sistema SAM (Sistema de Ayuda al Mantenimiento), ubicado en la base de mantenimiento de Adif en Hornachuelos (Córdoba). No obstante, dicho sistema no está diseñado para emitir alertas automáticas en estos casos, sino para ser consultado cuando ya existe una incidencia o durante tareas programadas de mantenimiento, lo que retrasó la posible detección del problema.
En el marco de la investigación, los agentes también recabaron información de la empresa responsable de la señalización, Hitachi Rail GTS Spain. La compañía reconoció que técnicamente era posible detectar una rotura de carril, pero admitió que la fiabilidad del sistema era limitada debido a su configuración. En concreto, solo se genera una alerta cuando la tensión cae por debajo de 0,780 voltios, el denominado “umbral de ocupación”.