Juanma Moreno no sale investido este martes en primera votación. La ultraderecha Vox ha confirmado en el Parlamento andaluz que sus 15 diputados votarán en contra del candidato del PP, que cuenta con 53 escaños, dos menos de la mayoría absoluta. El desenlace desplaza toda la presión al jueves, cuando la investidura se repetirá 48 horas después y bastará una mayoría simple para que Moreno pueda iniciar su tercer mandato al frente de la Junta.

El presidente andaluz en funciones ha situado ya el coste político del bloqueo. Si no hay acuerdo en los próximos dos meses, Andalucía tendría que volver a las urnas el 25 de octubre, una fecha que el propio Moreno ha puesto sobre la mesa para advertir de que la comunidad podría pasar “medio año sin gobierno”. Su mensaje ha sido insistente durante toda la sesión: Andalucía necesita Ejecutivo cuanto antes para formar equipos, preparar los presupuestos de 2027 y evitar una interinidad que nadie podrá explicar con facilidad a los andaluces.
Vox, sin embargo, ha querido marcar territorio. Manuel Gavira ha reprochado al PP haber “demorado el único acuerdo posible” y ha dejado claro que su partido no va a regalar la investidura sin un documento cerrado, con medidas, plazos y garantías de cumplimiento. “No hemos venido aquí a hacer ningún paripé”, ha dicho desde la tribuna, antes de insistir en que Vox votará sí cuando exista un pacto que recoja sus condiciones.
La "prioridad nacional" vuelve al centro
La exigencia más incómoda sigue siendo la llamada “prioridad nacional”, el marco con el que la ultraderecha Vox pretende condicionar ayudas públicas, vivienda y servicios sociales. Gavira ha vuelto a defender, con un discurso profúndamente xenófobo, que los recursos públicos deben priorizar “a los de casa” y ha sumado otras reclamaciones habituales de la formación de Abascal: fin de las políticas vinculadas al “fanatismo climático”, desregulación, rebajas fiscales, más suelo para vivienda y medidas contra la inmigración irregular.
Moreno ha evitado asumir esa expresión, pero sí ha movido el discurso hacia algunos asuntos que preocupan a Vox. Ha defendido una inmigración “ordenada, regulada e integrada” en el mercado laboral, ha criticado el reparto de menores migrantes impulsado por el Gobierno central y ha reclamado más medios contra el narcotráfico en Andalucía. También ha reconocido que PP y Vox son partidos distintos, con visiones diferentes, aunque llamados a entenderse por la aritmética del 17 de mayo.
El presidente en funciones ha agradecido a Vox su disposición al diálogo y ha prometido “máximo esfuerzo” hasta el jueves. “Tenemos que buscar aquello que suma”, ha señalado en su réplica a Gavira. En el PP andaluz asumen que no hay otra vía realista para formar gobierno, después de que PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía hayan descartado facilitar la investidura.
La izquierda aprieta por el posible pacto con la ultraderecha

La segunda jornada también ha servido para medir el tono de la oposición. Antonio Maíllo, portavoz de Por Andalucía, ha acusado a Moreno de no hablar del “elefante en la habitación” y le ha pedido transparencia sobre lo que negocia con Vox. El dirigente de IU ha calificado la “prioridad nacional” como una idea “fascista, racista y clasista” y ha afeado al candidato del PP que busque apoyos en una formación que, según ha recordado, mantiene postulados contra el colectivo LGTBI.

José Ignacio García, portavoz de Adelante Andalucía, ha sido aún más duro. Ha preguntado si Andalucía tendrá un vicepresidente que niegue la violencia machista, que no acuda al 28F o que considere “enfermos” a los niños trans. También ha intentado llevar el debate a sanidad, vivienda y educación, acusando a Moreno de usar la disputa con Vox para esquivar los problemas del Servicio Andaluz de Salud, los cribados del cáncer de mama y el precio del alquiler.
El PSOE ha entrado en la sesión con María Jesús Montero al frente. La líder socialista andaluza ha acusado a Moreno de convertir la investidura en “un fraude” y de intentar responsabilizar al PSOE de su pacto con Vox. “¿A qué ha venido Moreno Bonilla al Parlamento? ¿A gobernar en solitario o en coalición con la ultraderecha?”, ha lanzado. Montero también ha atacado la imagen moderada del presidente andaluz, al que ha reprochado estar más preocupado por que Vox le “robe la foto” que por explicar el contenido real de la negociación.

La investidura queda ahora en manos de 48 horas de negociación. El PP quiere cerrar un acuerdo suficiente para que Moreno sea investido el jueves y Vox busca arrancar un pacto escrito que se parezca al firmado en otras comunidades. Si no llega, se abrirá una cuenta atrás de dos meses antes de una posible repetición electoral.
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