El incendio de Burgohondo avanza sin control y obliga a confinar tres pueblos de Ávila

Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo están bajo alerta por el humo, mientras las nuevas evacuaciones alcanzan el entorno del embalse de El Burguillo y la UME protege los núcleos urbanos

23 de julio de 2026 a las 19:15h
Vista de una espesa columna de humo provocada por un incendio forestal, a 23 de julio de 2026, en Burgohondo, Ávila. Mateo Lanzuela / Europa Press
Vista de una espesa columna de humo provocada por un incendio forestal, a 23 de julio de 2026, en Burgohondo, Ávila. Mateo Lanzuela / Europa Press

El incendio forestal de Burgohondo ha empeorado durante la tarde de este jueves y ha obligado a confinar a los habitantes de Burgohondo, Navaluenga y El Tiemblo. La enorme concentración de humo ha llevado a la Junta de Castilla y León a enviar un aviso ES-Alert a todos los teléfonos conectados en la zona, mientras las evacuaciones se han extendido hacia el entorno del embalse de El Burguillo.

Las autoridades han ordenado desalojar el camping de El Burguillo, las casas rurales de Las Cruceras y la población de La Rinconada. Los evacuados están siendo trasladados al polideportivo de El Barraco, habilitado para su acogida mientras el incendio continúa avanzando por una comarca de relieve abrupto y vegetación muy seca.

El fuego comenzó alrededor de las 13.00 horas del miércoles en el término municipal de Burgohondo y alcanzó durante la noche el nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial. La rapidez de su propagación, la proximidad a zonas habitadas y el riesgo para grandes masas forestales han situado esta emergencia entre las más graves de las que permanecen activas en España.

La superficie afectada todavía no ha podido calcularse con precisión. El humo impide realizar una medición fiable desde el aire y el perímetro continúa cambiando, aunque las autoridades ya hablan de una extensión considerable entre Burgohondo, Navaluenga y la zona más próxima a Piedralaves.

Tres municipios confinados bajo el humo

El Centro Coordinador de Emergencias ha pedido a los vecinos de los tres municipios que permanezcan dentro de sus viviendas, mantengan cerradas puertas y ventanas y sigan las instrucciones de la Guardia Civil. La alerta se ha enviado por la densidad del humo y el riesgo que supone respirarlo, incluso en lugares donde las llamas todavía se encuentran a cierta distancia.

La Junta ha solicitado que las personas que reciban el mensaje no llamen al 112 salvo que necesiten ayuda o se encuentren en peligro. La finalidad es evitar que el teléfono de emergencias quede saturado en unas horas en las que se están coordinando evacuaciones, asistencia sanitaria y movimientos de medios de extinción.

En Navaluenga, el Ayuntamiento ha aconsejado evitar cualquier actividad en el exterior y utilizar una mascarilla FFP2 cuando resulte imprescindible salir. La columna de humo se ha extendido por todo el Valle del Alberche y puede observarse desde decenas de kilómetros, incluidos varios municipios de la Comunidad de Madrid.

La situación ha ido cambiando con rapidez a lo largo de la tarde. El frente principal se encontraba a unos 1.500 metros del casco urbano de Navaluenga en torno a las tres, una distancia que ha obligado a concentrar allí buena parte del dispositivo.

La Unidad Militar de Emergencias está abriendo una línea de defensa con maquinaria pesada para impedir que las llamas alcancen las primeras viviendas. La prioridad absoluta es proteger Navaluenga y las zonas residenciales dispersas de Burgohondo, sin descuidar los flancos que avanzan por la montaña.

Más evacuaciones y una noche fuera de casa

Un centenar de personas había sido evacuado ya durante la noche del miércoles de Puente Nueva y Matalaceña, dos zonas de Burgohondo con viviendas diseminadas. Cerca de la mitad ha pasado la noche en el polideportivo municipal y el resto ha encontrado alojamiento por sus propios medios.

Cruz Roja ha instalado camas, un hospital de campaña y un dispositivo de atención psicosocial. Los vecinos todavía no pueden regresar a sus casas porque el operativo necesita consolidar la zona y comprobar que no queden puntos de reproducción próximos a las viviendas.

Unos 200 menores que se encontraban en la colonia infantil de Venero Claro, en Navaluenga, fueron trasladados por decisión preventiva de sus organizadores a unas instalaciones de El Oso. El movimiento se realizó antes de que la situación empeorara y no respondió a una orden de evacuación forzosa.

La ampliación de los desalojos hacia el camping y las casas rurales del entorno de El Burguillo muestra hasta dónde ha avanzado la emergencia. Las personas que se encontraban en La Rinconada también han tenido que abandonar el lugar durante la tarde ante el riesgo de quedar aisladas.

Viento cambiante y una orografía muy complicada

Más de un centenar de profesionales y numerosos medios aéreos y terrestres participan en el operativo, junto con la UME, brigadas del Ministerio para la Transición Ecológica, efectivos de la Junta, Protección Civil, Guardia Civil y recursos de la Diputación de Ávila.

El trabajo se está desarrollando bajo rachas de viento que han alcanzado entre 40 y 50 kilómetros por hora, con cambios de dirección que pueden abrir frentes nuevos en pocos minutos. Las altas temperaturas y la escasa humedad de la vegetación agravan una situación que el director técnico de extinción ha definido como "muy activa y compleja".

Las grandes nubes de humo convectivo han impedido en algunos momentos que los medios aéreos trabajen con normalidad. En las zonas altas, el relieve pedregoso y la falta de caminos dificultan también la llegada de las brigadas terrestres.

Los bulldozers están abriendo accesos y cortafuegos para que los equipos puedan acercarse a las llamas. La coordinación entre los medios aéreos y la maquinaria pesada será determinante durante la noche, cuando los helicópteros y aviones tengan que retirarse y el peso de la operación recaiga sobre los equipos de tierra.

Una integrante del dispositivo ha sufrido quemaduras de segundo grado en una pierna durante los trabajos de extinción. Fue atendida en el centro de salud de Burgohondo y evoluciona favorablemente.

La amenaza sobre el Valle de Iruelas

Uno de los principales temores es que el incendio alcance la Reserva Natural del Valle de Iruelas, un espacio protegido con masas de pinar, robledales y una importante población de buitre negro. El operativo está trabajando para cerrar el paso de las llamas antes de que penetren en las zonas forestales de mayor valor ecológico.

Las evacuaciones realizadas en La Rinconada, Las Cruceras y el camping de El Burguillo afectan ya al entorno próximo de la reserva, aunque las autoridades no han confirmado que el frente principal haya entrado en ella.

La zona que avanza hacia Piedralaves ha permitido una intervención más efectiva de los medios aéreos. La Junta considera que el Valle del Tiétar no se encuentra por ahora bajo una amenaza inmediata, pero el viento puede alterar esa previsión.

El alcalde de Navaluenga, Armando García Cuenca, ha descrito el incendio como el peor que ha sufrido la comarca durante los últimos 50 años. La población del municipio aumenta de manera considerable durante el verano, lo que multiplica las necesidades de protección y complica una eventual evacuación masiva.

Una chispa de maquinaria, la principal hipótesis

Las causas siguen bajo investigación y deberán ser determinadas por los agentes medioambientales y las fuerzas de seguridad. Los primeros indicios apuntan a que una máquina pudo producir una chispa en el lugar donde comenzó el incendio, según ha explicado el delegado territorial de la Junta en Ávila.

Esa hipótesis todavía no permite hablar de una causa confirmada ni determinar si existió una negligencia. Los investigadores tendrán que identificar la maquinaria, reconstruir los trabajos que se estaban realizando y comprobar si se respetaron las restricciones vigentes durante una jornada de riesgo extremo.

El factor humano está detrás de buena parte de los incendios forestales, ya sea por negligencias, accidentes o actuaciones intencionadas. Una chispa aparentemente menor puede provocar una propagación explosiva cuando coinciden temperaturas elevadas, combustible seco y viento fuerte, como ha ocurrido en Burgohondo.

España supera las 108.000 hectáreas quemadas

El incendio de Ávila se ha sumado a una semana especialmente grave en todo el país. España acumula ya unas 108.000 hectáreas quemadas durante 2026, cuatro veces más que en las mismas fechas del año pasado, según los datos trasladados este jueves por la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen.

En lo que va de año se han registrado alrededor de 1.900 siniestros y 24 han superado las 500 hectáreas. Entre los fuegos de mayor gravedad permanecen los de La Mierla, en Guadalajara; Almorox y Villa del Prado, entre Toledo y Madrid; Castropodame, en León; y Burgohondo.

La emergencia está obligando a movilizar recursos estatales y autonómicos de manera simultánea en varias provincias. La extensión de los incendios reduce la capacidad de desplazar refuerzos y demuestra la dificultad de responder cuando varios grandes focos coinciden bajo una misma ola de calor.

El cambio climático está alargando las temporadas de riesgo y favoreciendo fuegos capaces de superar la capacidad ordinaria de extinción. A ello se suman el abandono de terrenos rurales, la continuidad de la vegetación, la falta de gestión de algunas masas forestales y la despoblación de amplias zonas del interior.

Un pacto que debe empezar antes del verano

Pedro Sánchez ha vuelto a pedir esta semana un pacto de Estado frente a la emergencia climática que garantice leyes, financiación y coordinación entre administraciones. Aagesen ha anunciado una nueva convención con partidos y agentes sociales después del verano, mientras la Junta de Castilla y León se ha mostrado dispuesta a participar en ese acuerdo.

La experiencia de los últimos años ha demostrado que la extinción por sí sola no puede contener incendios cada vez más rápidos y extensos. La prevención exige trabajos selvícolas, pastoreo, limpieza de puntos estratégicos, mantenimiento de caminos y cortafuegos, protección de los núcleos habitados y empleo forestal estable durante todo el año.

El propio Ministerio para la Transición Ecológica advierte en su planificación contra la desertificación de que la capacidad de extinción se aproxima a su límite y que el margen de mejora depende cada vez más de la prevención. Los montes necesitan gestión también en otoño, invierno y primavera, cuando el fuego todavía no ocupa las portadas.

La negociación del pacto se retomará tras el verano. Antes, el operativo de Burgohondo afronta una noche decisiva para cerrar el avance hacia Navaluenga, contener los flancos próximos al Valle de Iruelas y mantener protegidas las poblaciones confinadas.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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