El Ayuntamiento de Toledo ha vuelto a colocar la bandera LGTBI en su balcón después de tres años sin hacerlo, pero la imagen ha terminado en otra bronca entre el Partido Popular (PP) y la ultraderecha de Vox. La enseña salió adelante después de que la vicealcaldesa, Inés Cañizares, de la ultraderecha Vox, presidiera la Junta de Portavoces en ausencia del alcalde, Carlos Velázquez, y sometiera la decisión al voto ponderado.
El movimiento rompió el criterio que, según el PP, venía funcionando desde el inicio del mandato. Los populares defendían que cualquier símbolo en la fachada del Consistorio debía aprobarse por unanimidad entre los grupos. Cañizares lo niega y sostiene que se limitó a aplicar el reglamento municipal. El resultado fue llamativo, pues el PP votó a favor junto al PSOE e IU-Podemos, Vox mantuvo su rechazo habitual a la bandera, pero la decisión quedó desbloqueada.
La polémica siguió este viernes en el pleno. PP y la extrema derecha Vox votaron juntos contra una moción presentada por PSOE e IU-Podemos en apoyo al colectivo LGTBI, con medidas de colaboración con asociaciones, sensibilización y defensa de la igualdad. El Gobierno local justificó su rechazo alegando que muchas de esas actuaciones ya se desarrollan desde el Ayuntamiento. La oposición acusa al alcalde de haber mantenido durante tres años una excusa política para evitar la bandera y de colocar ahora una enseña demasiado pequeña, casi como un gesto de mínimos.
Cañizares defendió en el pleno que Vox rechaza el uso de banderas que representen “causas o movimientos concretos” y volvió a insistir en que la única enseña que, a su juicio, representa a todos es la de España. Desde el PSOE, el concejal Pedro Jesús López reclamó que la bandera deje de ser “un juego de trileros” entre los dos socios de gobierno. IU-Podemos también criticó que la visibilidad del colectivo dependa cada año de una negociación interna entre PP y Vox.
El caso retrata de nuevo la tensión de los gobiernos municipales compartidos entre la derecha y la extrema derecha. El PP intenta aparecer como garante institucional de la igualdad, pero sigue condicionado por un socio que convierte los símbolos del Orgullo en una batalla cultural. En Toledo, la bandera ya está en el balcón. El respaldo político al colectivo, en cambio, ha quedado fuera del acuerdo.
Talavera aprueba la bandera con el PP absteniéndose y Vox en contra
La discusión también llegó este viernes a Talavera de la Reina, el otro gran Ayuntamiento de la provincia. Allí, el pleno aprobó una moción del PSOE para colocar la bandera arcoíris en el Consistorio con motivo del Orgullo. El PP se abstuvo y la ultraderecha Vox votó en contra, aunque el acuerdo salió adelante.
La sesión dejó otra foto política. Mientras los populares evitaron bloquear la bandera LGTBI, sí apoyaron una moción de Vox sobre “prioridad nacional” en el acceso a ayudas, servicios públicos y vivienda. El contraste vuelve a situar al PP en una posición incómoda en Castilla-La Mancha, atrapado entre los gestos de respeto institucional y las exigencias ideológicas de su socio de ultraderecha.
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