El auto judicial que mantiene abierta la investigación por la muerte del fundador de Mango, Isak Andic, recoge un conjunto de indicios recopilados por los Mossos d’Esquadra que afectan a su hijo, Jonathan Andic, quien permanece en libertad bajo fianza tras abonar un millón de euros. La resolución, de carácter provisional dentro de una instrucción aún en curso, no establece conclusiones definitivas, pero sí desgrana una serie de elementos que la investigación policial considera relevantes para sustentar la hipótesis de un posible homicidio.
La jueza incorpora al auto el trabajo desarrollado durante más de un año y medio por la policía catalana, que ha analizado tanto la reconstrucción del recorrido en Montserrat como las comunicaciones del entorno familiar y los movimientos previos al fallecimiento del empresario. La defensa de Jonathan Andic rechaza de forma categórica estas conclusiones y sostiene que la causa se basa en inferencias sin respaldo probatorio directo, insistiendo en que el procedimiento acabará descartando cualquier responsabilidad penal.
Uno de los puntos más relevantes que recoge la instrucción es la presencia del investigado en la zona de Montserrat en varias ocasiones durante los días previos a la excursión en la que se produjo la caída mortal. Según los Mossos, Jonathan Andic habría acudido al entorno del macizo en más de una ocasión en la misma semana del fallecimiento, un hecho que la investigación interpreta como potencialmente significativo en el marco de una posible planificación. La defensa, sin embargo, sostiene que estos desplazamientos no tienen relación con los hechos y que se están interpretando de forma sesgada.
El auto también dedica atención al análisis del teléfono móvil del investigado. Según la investigación, Jonathan Andic cambió de dispositivo en 2025, sustituyendo su antiguo terminal por un modelo más reciente, y el anterior habría desaparecido en circunstancias no completamente aclaradas. Los Mossos subrayan la coincidencia temporal entre ese cambio de teléfono y momentos clave de la reapertura de la investigación judicial, lo que ha llevado a analizar con especial atención la posible existencia de información relevante en el dispositivo original. Por el momento, no consta una conclusión definitiva sobre su contenido ni sobre su desaparición.
Otro de los elementos recogidos en el auto son las distintas versiones ofrecidas por el investigado sobre lo ocurrido el día de la caída. Jonathan Andic explicó en sus primeras declaraciones ante los servicios de emergencia una versión que posteriormente matizó ante los Mossos, con variaciones en la posición que ocupaba durante la caminata, el momento exacto en el que perdió de vista a su padre y la forma en la que se produjo la caída. La instrucción considera estas divergencias como uno de los elementos que forman parte del conjunto de indicios en estudio, aunque la defensa argumenta que se trata de diferencias explicables por el impacto del momento y el paso del tiempo.
El análisis del terreno donde se produjo el accidente también ocupa un lugar relevante en la investigación. Los informes periciales incluidos en la causa describen la zona como un tramo de montaña sin especial complejidad técnica, aunque con un desnivel acusado en el punto concreto de la caída. Los Mossos han examinado la mecánica del accidente, las marcas en el terreno y la trayectoria del cuerpo, elementos que forman parte de la reconstrucción forense del suceso. La autopsia y los informes de criminalística continúan siendo objeto de interpretación dentro de la instrucción.
Más allá de los aspectos puramente técnicos, el auto judicial introduce un bloque centrado en la relación familiar entre padre e hijo. La investigación ha analizado mensajes, testimonios y documentación intervenida durante las diligencias, y sostiene que en los meses previos a la muerte del empresario habrían existido tensiones de carácter económico y sucesorio. Según el relato policial incorporado por la jueza, estas tensiones estarían vinculadas a discrepancias sobre el futuro del patrimonio familiar y la estructura de la empresa.
En ese contexto, el auto menciona también el proceso de planificación patrimonial de Isak Andic antes de su fallecimiento, incluyendo la creación de una fundación con fines filantrópicos, que según la investigación habría generado diferencias dentro del núcleo familiar. La defensa rechaza este planteamiento y sostiene que las relaciones familiares no se vieron deterioradas de la forma que describe la instrucción, insistiendo en que las interpretaciones de los mensajes y testimonios están fuera de contexto.
La causa permanece abierta y en fase de instrucción, sin que exista una resolución judicial sobre el fondo del asunto. La magistratura mantiene la investigación bajo la calificación de presunto homicidio mientras se siguen analizando las pruebas periciales, los dispositivos electrónicos y los testimonios recabados. Tanto la defensa como la familia de Jonathan Andic insisten en la presunción de inocencia y en que el proceso judicial no ha determinado todavía ninguna responsabilidad penal.
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