El independentismo catalán ha recuperado este viernes parte del músculo perdido en las calles durante los últimos años. Unas 45.000 personas se han manifestado en Barcelona, según la Guardia Urbana, en una Diada que mejora claramente el mínimo de 2025 y devuelve algo de aire a un movimiento todavía dividido sobre su estrategia política.
La participación en la capital catalana ha crecido en 17.000 asistentes respecto al año pasado, cuando la estimación oficial quedó en 28.000 personas. El registro continúa lejos de las grandes movilizaciones del 'procés' y sigue siendo el segundo más bajo desde que comenzaron las marchas multitudinarias, aunque rompe la tendencia descendente de las últimas ediciones. Las entidades organizadoras han elevado el balance a 100.000 asistentes en Barcelona y 130.000 en el conjunto de las tres convocatorias celebradas en la capital, Girona y Amposta.
Las dos columnas de Barcelona han comenzado a caminar a las 17.14 horas. Una ha partido desde la confluencia de la Gran Via con la calle Casanova y la otra desde Via Laietana, a la altura de la plaza de la Catedral. Ambas han recorrido el centro de la ciudad antes de encontrarse en la plaza de Catalunya, siguiendo el itinerario anunciado por el Ayuntamiento de Barcelona.

Las esteladas han acompañado una marcha concebida para representar el presente y el futuro del movimiento. El lema elegido, 'Hi soc. Hi som. Pel present i pel futur. Independència', buscaba responder a la desmovilización y reivindicar que la independencia continúa presente en la agenda política catalana.
La jornada llegaba marcada por el ecuador del mandato de Salvador Illa, las diferencias entre Junts, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y la Candidatura de Unidad Popular (CUP), la aplicación todavía incompleta de la amnistía y el crecimiento electoral de la ultraderecha independentista. También coincidía con el 50 aniversario de la Diada de Sant Boi de 1976, la primera gran celebración autorizada tras la dictadura franquista.
El rechazo a la ultraderecha de Aliança Catalana atraviesa la jornada
La presencia de Sílvia Orriols y Aliança Catalana ha vuelto a tensar parte de la celebración. La alcaldesa de Ripoll ha participado en la manifestación de Barcelona acompañada por alrededor de un centenar de simpatizantes y por el candidato de su partido a la Alcaldía de la capital, Jordi Aragonès.
El bloque ultra ha desfilado con una pancarta que reclamaba un Estado catalán "libre, próspero, seguro y occidental". Algunos de sus seguidores han coreado consignas contra la CUP y han increpado a un manifestante que ondeaba una bandera palestina, otra muestra del proyecto identitario y excluyente con el que Orriols intenta disputar al resto de fuerzas el espacio independentista.
La respuesta ha llegado desde varios puntos de la marcha. El presidente del Centro Internacional Escarré para las Minorías Étnicas y Nacionales (CIEMEN), David Minoves, ha llamado a "plantar cara al fascismo" y defender una identidad nacional plural. A su juicio, los discursos de odio representan una amenaza para la cohesión social y dificultan la construcción de una mayoría independentista.
La lluita per la independència es fa cada dia, a cada racó del país. I per això us necessitem a tots.
— Xavier Antich (@XavierAntich) September 11, 2026
Els reptes són enormes. Les amenaces, també. Per això no podem equivocar-nos d’enemic. L’estat espanyol ens vol dividits com a moviment i l’extrema dreta ens vol dividits com a… pic.twitter.com/YLcw12rkiL
El presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, también ha reclamado un frente cívico amplio y democrático ante el avance ultra. En paralelo, la manifestación de la izquierda independentista ha recorrido las calles desde la plaza Urquinaona con consignas antifascistas, antirracistas y contra Aliança Catalana. La portavoz de la CUP, Su Moreno, ha acusado a la formación de Orriols de intentar apropiarse del independentismo para convertirlo en un movimiento excluyente.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha defendido durante el acto de su partido una Catalunya integradora frente a quienes pretenden transformarla en "un búnker". El dirigente republicano ha rechazado que la inmigración suponga una amenaza y ha situado la igualdad de oportunidades y los derechos sociales en el centro de su propuesta nacional.
La tensión también se ha trasladado a la plaza Jacint Verdaguer, donde los Mossos d'Esquadra han separado una concentración del grupo neonazi Núcleo Nacional de una protesta antifascista mucho más numerosa. Los antidisturbios han encapsulado a los cerca de 40 ultras para impedir un enfrentamiento, mientras alrededor de un millar de manifestantes coreaban lemas como "No pasarán".
El despliegue policial llegaba después de los incidentes registrados el jueves en el Fossar de les Moreres. Las protestas contra un acto de Aliança Catalana acabaron con cargas, tres detenidos y varios agentes heridos leves. Los arrestados han quedado este viernes en libertad mientras continúan investigados por desórdenes, atentado contra la autoridad y lesiones leves. EFE cifró en unas 3.000 personas la asistencia conjunta a las concentraciones enfrentadas.
La ANC fija la vista en 2027
El acto central de la plaza de Catalunya ha servido a la Asamblea Nacional Catalana (ANC) para intentar convertir el repunte de participación en el comienzo de una nueva etapa. Su presidente, Josep Vila, ha anunciado una cumbre de entidades civiles independentistas y una gran movilización para el otoño de 2027, cuando se cumplirán diez años del referéndum del 1 de octubre.
Vila ha llamado a superar las luchas internas y los reproches que han debilitado al movimiento durante los últimos años. La propuesta de la ANC pasa por devolver la iniciativa a la sociedad civil y construir un espacio transversal que pueda desembocar en "el primer gran paso de un nuevo embate para ganar la independencia".
"Estamos aquí y no nos detendremos", ha proclamado el dirigente independentista, que ha relacionado los problemas de Rodalies, la vivienda, los servicios públicos y la presión fiscal con la falta de autogobierno. "Nada de decadencia, independencia", ha afirmado antes de comprometerse a convocar la cumbre en menos de un mes.
Òmnium ha compartido la necesidad de recuperar la iniciativa. Antich ha asegurado que el independentismo "está muy vivo", ha reclamado el regreso de Carles Puigdemont y el resto de dirigentes que permanecen fuera de Catalunya y ha lanzado una de las frases más aplaudidas de la tarde. "Lo volveremos a hacer y esta vez mejor", ha señalado.
El presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), Salvador Coll, ha pedido que las organizaciones dejen de consumir fuerzas en sus disputas y ha cargado contra el Govern de Illa, al que ha definido como una "franquicia del Gobierno de España". Representantes de Junts, ERC y la CUP han asistido a una movilización que ha vuelto a reunir sensibilidades muy diferentes bajo una reivindicación compartida.
El acto ha acabado con un episodio que las entidades aseguran que estaba fuera del programa. Varias personas encapuchadas han subido al escenario y han quemado una bandera española cuando los parlamentos estaban terminando. El humo ha obligado a utilizar un extintor y la organización ha cerrado la Diada con la interpretación de 'Els Segadors'.
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