Este miércoles, el Colegio de Enfermería de Ceuta ha solicitado que se declare el estado de alarma debido al "colapso sanitario sin precedentes" que ahora mismo vive la ciudad autónoma tras la entrada masiva de migrantes provenientes de Marruecos del pasado mes de julio. Lo ha pedido después de analizar el último balance sanitario de la ciudad que arroja cifras de una "actividad asistencial extrema".
Según comenta, el Colegio se está enfrentando a 200 asistencias diarias con picos de más de 1.600 intervenciones, asumiendo una carga asistencial de entre 14 y 16 pacientes por enfermera, además de turnos de trabajo que exceden hasta en cuatro horas la jornada prevista. "Las enfermeras nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado. Hemos sufrido una vulneración de la integridad territorial y ante la gravedad de los hechos proponemos que se declare el estado de alarma en todo el territorio. Denunciamos así que no existen medios suficientes para abordar la crisis actual", denuncia la presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta, Rosa Fuentes.
Por otro lado, el Consejo General de Enfermería (CGE), muestra un apoyo total a sus compañeras ceutíes, además de exigir también al Gobierno recursos urgentes y una intervención. "Pedimos que se establezca un mando único en Ceuta que lidere estas operaciones y que se destinen los medios y las previsiones que esta emergencia territorial requiere. No es momento de desviar responsabilidades ni de enmascarar cifras", asegura el presidente del CGE, Florentino Pérez Raya.
De la misma forma, las enfermeras también se preocupan por el estado de salud de la población atendida, que asegura que ya deja brotes de enfermedades relacionadas con el hacinamiento y la falta de higiene. Por ahora destacan, 200 casos de gastroenteritis aguda, 20 casos de sarna, además de un brote de 30 casos detectados entre militares, 21 casos de impétigo y 4 de tuberculosis. Y todo esto sin contar con los casos producidos en los asentamientos de playas como El Trampolín o las naves del Tarajal, "donde el seguimiento es mucho más complejo". Las enfermeras no se quedan aquí, y siguen con sus quejas, esta vez con la falta de disponibilidad de recursos y el impacto que ello está provocando en los propios profesionales. "Esta falta de previsión y el hecho de trabajar permanentemente con plantillas ajustadas debilita de forma crítica la seguridad del paciente, ya que la fatiga extrema y el estrés prolongado multiplican los errores humanos que pueden derivar en fallos de dosificación de fármacos o en traspasos de turnos caóticos donde se pierde información vital del paciente", concluye la presidenta.
Por último, las enfermeras también desean que su ciudad vuelva a la normalidad, ya que aseguran sentirse abandonadas por parte de algunas administraciones. "Los ceutíes quieren poder disfrutar de nuestra playa, salir sin miedo a la calle o ir a comprar sin colas de racionamiento o falta de productos de primera necesidad. Por otro lado, la situación de los migrantes no es la que corresponde a un país desarrollado. Están hacinados y sin servicios de higiene mínimos", culmina la presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta.
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