Muere un migrante de 57 años en la playa del Trampolín tras semanas de asentamientos precarios en Ceuta

Los servicios sanitarios trataron de salvar al hombre después de que se desplomara junto a las duchas; fuentes oficiales apuntan a un infarto fulminante, pendiente de autopsia, y cerca de un centenar de compañeros rezó a su alrededor

25 de septiembre de 2026 a las 17:49h
Varios migrantes acampados en la playa del Trampolín, en Ceuta. Marcos Moreno / Europa Press
Varios migrantes acampados en la playa del Trampolín, en Ceuta. Marcos Moreno / Europa Press

Amaar, un migrante argelino de 57 años, ha muerto este viernes en el asentamiento levantado junto a la playa del Trampolín, en Ceuta. El hombre se ha desplomado alrededor de las 14.30 horas cerca de la zona de duchas, en las inmediaciones de la antigua fábrica de Guano.

Los gritos de quienes se encontraban a su lado han alertado de lo ocurrido. Varios activistas de una organización humanitaria han comenzado a practicarle maniobras de reanimación hasta la llegada de una ambulancia. Los sanitarios han continuado tratando de recuperar sus constantes vitales, pero finalmente han certificado su fallecimiento.

La causa exacta deberá quedar establecida mediante la autopsia. Fuentes oficiales han trasladado que los primeros indicios apuntan a un infarto fulminante, aunque esa hipótesis todavía se encuentra pendiente de confirmación. Uno de sus compañeros ha explicado que Amaar tenía problemas de salud y que durante la mañana ya se había encontrado indispuesto.

Cerca de un centenar de personas han permanecido alrededor mientras los equipos de emergencia intentaban salvarlo. Cuando el cuerpo ha sido cubierto, sus compañeros han iniciado espontáneamente una oración musulmana que se ha prolongado durante unos cinco minutos. Los agentes desplegados en el lugar han permanecido al margen y el rezo ha transcurrido sin interrupciones.

Una playa convertida en refugio

Amaar vivía en uno de los asentamientos que surgieron después de las entradas desde Marruecos registradas a finales de julio. La falta de plazas obligó a miles de personas a permanecer en Trampolín y Benítez, donde levantaron chabolas con cañas, cartones, madera y telas para protegerse del sol y dormir.

La playa ha terminado funcionando como un pequeño poblado improvisado. Entre las tiendas y refugios se han instalado cocinas, puestos de ropa y comida, espacios para la oración y unas duchas básicas. Muchas personas siguen durmiendo sobre cartones o directamente en el suelo, expuestas a unas condiciones higiénicas y sanitarias muy deficientes.

El Gobierno había anunciado en agosto la creación inicial de 1.500 plazas en cuatro emplazamientos, además de una partida de emergencia de 6,5 millones de euros para sostener la atención de Cruz Roja. La organización ha distribuido miles de kits de alimentación y ha prestado asistencia sociosanitaria a más de 4.000 personas desde el comienzo de la crisis.

La semana pasada fueron trasladados 1.700 migrantes desde Trampolín y Benítez hasta el campamento temporal habilitado en el puerto. Las plazas se llenaron en pocas horas y quienes quedaron fuera regresaron a las playas. Las estimaciones realizadas después del operativo situaban todavía entre 2.800 y 3.000 personas en ambos asentamientos.

Amaar ha muerto en uno de esos espacios que continúan habitados mientras las administraciones buscan nuevos alojamientos. Tras cubrir su cuerpo, sus compañeros lo han despedido en la misma playa con una oración colectiva.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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