Alberto Núñez Feijóo ha llevado este martes su ofensiva contra Pedro Sánchez al terreno del empresariado vasco. El líder del PP se ha reunido con el Círculo de Empresarios Vascos en Bilbao con un mensaje dirigido, aunque sin citarlo de forma expresa, al PNV. “No hay ninguna diferencia ideológica que permita estirar esto un año más”, ha afirmado ante un auditorio clave para el centroderecha económico de Euskadi.
La frase resume bien la estrategia de Génova. Feijóo sabe que el PNV no va a regalarle una moción de censura y que sus relaciones con los jeltzales siguen llenas de recelos. Por eso el PP ya mira más al votante moderado del PNV que a su dirección. El objetivo es abrir una grieta electoral en Euskadi, un territorio donde los populares tienen margen de crecimiento pero donde la sombra de Vox también complica cualquier aproximación al nacionalismo conservador.
Feijóo ha intentado presentarse como una alternativa de orden, empresa y estabilidad. Ha hablado de vivienda, industria, fiscalidad, energía, burocracia y seguridad jurídica. También ha prometido una estrategia de competitividad industrial con beneficios fiscales a la innovación, revisión de subidas de impuestos, apoyo a la industria electrointensiva y una política energética “desde la tecnología” y no desde la “ideología”.
El líder del PP ha lanzado además un guiño directo al autogobierno vasco. Ha defendido el cumplimiento íntegro de la Constitución, incluida la Disposición Adicional Primera, el Estatuto de Gernika y las foralidades de Euskadi y Navarra. La frase tenía destinatario evidente en la derecha. “Aquellos que dicen que quieren mucho a España, pero no están dispuestos a defender el Estado de las autonomías, no la quieren mucho”, ha señalado, en un dardo apenas disimulado a la ultraderecha Vox.
El absentismo entra en campaña
La parte más dura de su intervención ha llegado con el absentismo laboral. Feijóo lo ha definido como “un cáncer que no podemos pagar” y ha asegurado que supone un coste de más de 30.000 millones de euros al año. Según su exposición, cada día hay 1,16 millones de personas que no acuden a su puesto de trabajo, una cifra que ha usado para defender una reforma laboral de fuerte carga empresarial.
El presidente del PP ha prometido sentar a sindicatos y patronal si llega al Gobierno, pero ha dejado claro que la negociación tendría límites. “Si llegamos a un acuerdo, fantástico; y si no llegamos a un acuerdo, pues qué le vamos a hacer”, ha dicho. También ha cuestionado que los convenios permitan cobrar lo mismo cuando se trabaja que cuando no se acude al puesto.
Ese planteamiento abre una puerta delicada. Feijóo ha mezclado bajo el paraguas del absentismo bajas médicas, permisos y ausencias, sin separar fraude, enfermedad, salud mental, cuidados o problemas derivados de la saturación sanitaria. Los sindicatos llevan meses avisando de que convertir las bajas en sospecha generalizada castiga al trabajador enfermo y desplaza el foco de asuntos como las listas de espera, la prevención laboral o el deterioro de la salud mental tras la pandemia.
El PP, en cambio, ha decidido hacer de ese debate una bandera económica. Feijóo lo vincula a productividad, costes empresariales y sostenibilidad de la Seguridad Social. La patronal también viene presionando para revisar el sistema, especialmente por el coste de las bajas de corta duración y por el papel de las mutuas. La discusión ya no será solo laboral, también será electoral.
Presión al PNV y ataque a Sánchez
Feijóo ha aprovechado el acto para volver a cargar contra el Gobierno por los casos judiciales que rodean al PSOE y al entorno de Sánchez. Ha hablado de una “decadencia gubernamental” y ha acusado al Ejecutivo de saltar “de trama en trama, de auto en auto o de delito en delito”. Su mensaje al PNV quedó claro sin nombrarlo. Quien sostenga a Sánchez, sostiene también ese desgaste.
El líder popular también ha llevado a Bilbao la polémica por Begoña Gómez y la cumbre de la OTAN en Ankara. Ha advertido de un “enorme coste reputacional” para España por la ausencia de la esposa del presidente, después de que el juez sustituto de Juan Carlos Peinado le permitiera viajar a Londres pero le vetara desplazarse a Turquía al mantenerle retirado el pasaporte.
La visita se completa con el intento del PP de ganar terreno en Euskadi desde una agenda económica reconocible para el empresariado. Feijóo visitó también Petronor y conoció proyectos de descarbonización vinculados a combustibles sintéticos, captura de CO2, valorización de residuos e hidrógeno renovable. Génova quiere enseñar proyecto industrial en un territorio donde la economía pesa tanto como la identidad política.
El PNV ya pidió a Sánchez que convocara elecciones si no logra aprobar Presupuestos, pero no ha dado ningún paso para entregar el Gobierno al PP. Feijóo ha decidido rodear esa puerta por el electorado. Este martes lo hizo ante los empresarios vascos, con el absentismo convertido en aviso laboral.
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