La acampada en Sol mantiene el pulso tras los decretos del Gobierno y reclama una huelga general por la vivienda: "Esto va más allá de Maricarmen"

La acampada continuará al menos hasta la votación del viernes, aunque la fecha de salida sigue abierta; el Sindicato de Inquilinas reconoce un "cambio de paradigma", pero esperará a leer los textos íntegros antes de valorar las medidas

29 de septiembre de 2026 a las 21:00h
Decenas de personas durante la asamblea informativa del Sindicato de Inquilinas en la Puerta del Sol esta tarde. Diego Radamés / Europa Press
Decenas de personas durante la asamblea informativa del Sindicato de Inquilinas en la Puerta del Sol esta tarde. Diego Radamés / Europa Press

La primera gran asamblea de la acampada de la Puerta del Sol ha fijado este martes el siguiente paso de la movilización por la vivienda. Centenares de personas han respaldado mantener la protesta, extenderla por todo el país y trabajar con la vista puesta en una huelga general que lleve la crisis de los alquileres hasta los centros de trabajo.

La reunión ha comenzado alrededor de las 18.30 horas junto a la estatua del Oso y el Madroño, pocas horas después de que el Consejo de Ministros aprobara dos decretos con medidas sobre desahucios y alquileres. La portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, Valeria Racu, ha atribuido esos avances y el regreso de Maricarmen a la presión acumulada durante los últimos días.

"Hemos generado una crisis de Estado. Esto es un cambio de paradigma", ha proclamado ante una plaza abarrotada. Racu ha recordado que la mujer de 87 años podrá volver a la vivienda de la que fue expulsada la semana pasada y ha advertido que quedan muchas familias atravesando situaciones similares. "El pulso no ha acabado. Se va a sostener hasta conseguir todo lo que queramos", ha asegurado.

Maricarmen ha enviado un audio a la asamblea desde el hospital en el que se muestra "orgullosísima" y "extremadamente inspirada" por las movilizaciones. Los asistentes han recibido el mensaje entre aplausos y han presentado su regreso a casa como una victoria conseguida después de que miles de personas pusieran el cuerpo frente al desahucio y trasladaran la protesta a Sol.

El Sindicato ha acompañado la asamblea con un comunicado que amplía el foco más allá de aquel lanzamiento. Maricarmen comenzó a perder su casa siete años antes de que la Policía acudiera a expulsarla, cuando recibió el primer burofax que amenazaba su permanencia. Después llegaron las negociaciones, los abogados, las demandas y una incertidumbre prolongada que terminó deteriorando su salud.

 

La organización utiliza esa experiencia para reclamar contratos estables y evitar que millones de inquilinos vivan pendientes de la siguiente renovación. "Esto ya va más allá de Maricarmen o un decreto", han resumido varios de los participantes durante una asamblea que ha convertido la continuidad de la protesta en un debate mucho más amplio.

Sol seguirá al menos hasta la votación del viernes

La acampada permanecerá en la Puerta del Sol mientras los colectivos estudian la letra pequeña de los dos reales decretos leyes y esperan su convalidación parlamentaria. Entre los participantes todavía no existe una decisión unánime sobre la fecha de salida, pero las tiendas seguirán al menos hasta el viernes, cuando el Congreso celebrará un pleno extraordinario para votar las medidas.

El Sindicato ha recibido con cautela el acuerdo alcanzado entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Sumar. Racu ha reconocido que los mínimos anunciados representan un "cambio de paradigma", aunque ha evitado emitir una valoración definitiva antes de conocer la redacción completa. "No nos vamos a fiar de los anuncios. Hasta que no tengamos el texto no podemos decir nada", ha advertido.

El primer decreto amplía hasta 2030 la protección frente a los desahucios de hogares vulnerables, regula los alquileres temporales y por habitaciones, impide durante dos años determinadas compras especulativas de fondos de inversión y permite solicitar una prórroga extraordinaria de hasta dos años para los contratos que finalicen antes de 2029.

El segundo incorpora la renovación automática de los contratos de alquiler, una de las grandes exigencias del Sindicato y de Sumar. El Gobierno ha explicado que ha separado esa medida porque llegó al tramo final de las conversaciones y había sido menos trabajada con los grupos parlamentarios. Esa división facilita que cada bloque sea votado por separado, aunque también deja la renovación automática más expuesta a un rechazo de Junts o del Partido Nacionalista Vasco (PNV).

Los portavoces de la acampada creen que lo aprobado supone un avance fruto de la movilización, pero rechazan tratarlo como un cierre de la crisis. "Que nadie piense que esto es un punto y final", ha insistido Racu. La consigna que se ha impuesto en la plaza combina la vigilancia sobre los decretos con la necesidad de construir una organización capaz de sobrevivir al campamento.

La huelga general entra en el horizonte

La propuesta que más respaldo ha recibido durante la asamblea ha sido avanzar hacia una huelga general por la vivienda y el coste de la vida. El planteamiento todavía carece de fecha y tampoco constituye una convocatoria formal, que requeriría la implicación de las principales organizaciones sindicales. Funciona por ahora como el siguiente horizonte de una movilización que quiere trasladar la presión de Sol a los barrios, las universidades y los centros de trabajo.

"La acampada es maravillosa, pero no hay que enamorarse de una tienda de campaña, sino de una lucha", han defendido los organizadores. El Sindicato convocará manifestaciones y concentraciones durante el próximo fin de semana en distintas ciudades y reclama que la indignación se transforme en asambleas vecinales, bloques organizados y redes capaces de responder ante cada desahucio.

La asamblea también se ha celebrado bajo la amenaza difundida durante la tarde por grupos neonazis y referentes de la ultraderecha. Los acampados han organizado pasillos de emergencia, puntos de vigilancia y grupos de acompañamiento para evitar que las mujeres permanezcan solas. La Policía Nacional mantiene presencia en varias entradas de la plaza.

Cuando se ha informado sobre los mensajes ultras, cientos de personas han respondido al grito de "Madrid será la tumba del fascismo". La reunión ha continuado con normalidad y sin que se produjera la anunciada irrupción de esos grupos.

 

El Congreso votará el viernes dos textos que todavía carecen de una mayoría garantizada. Hasta entonces, la acampada mantiene las tiendas en Sol, prepara las movilizaciones del fin de semana y traslada su siguiente exigencia a los grandes sindicatos. La Plaza Huelga General ya figura entre las calles improvisadas del campamento.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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