La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a llevar este jueves el enfrentamiento político al terreno personal. Durante la sesión de control en la Asamblea, ha advertido a la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, de que se verán en los tribunales si repite fuera del Parlamento autonómico sus acusaciones de corrupción.
El choque ha comenzado cuando Bergerot ha vuelto a cargar contra Ayuso por la compra del ático de lujo de Chamberí y la relación del Ejecutivo madrileño con el grupo sanitario Quirón. "Puede tratar de convencernos de que merece una residencia oficial, pero yo sigo creyendo que lo que merece es un juicio por corrupta", ha afirmado.
La portavoz de Más Madrid ha acusado a la presidenta de "vender el presupuesto de la sanidad madrileña a Quirón" y de comprar "un aticazo con el dinero de todos los madrileños". Sus palabras han provocado una respuesta inmediata de Ayuso desde la tribuna.
El desafío judicial contra Bergerot
"Ahora solo tiene que terminar de dar un paso para ser coherente y es decir exactamente lo que ha dicho aquí en un micrófono, en un medio de comunicación, y en los tribunales hablamos", ha contestado la presidenta madrileña.
Ayuso ha emplazado así a Bergerot a repetir sus acusaciones fuera de la Asamblea, donde dejarían de estar protegidas por la inviolabilidad parlamentaria. El Estatuto de Autonomía establece que los diputados madrileños son inviolables por las opiniones expresadas durante el ejercicio de sus funciones, una garantía destinada a preservar la libertad del debate político.
La presidenta ha acompañado el aviso judicial con una batería de descalificaciones contra Más Madrid. Ha acusado a sus diputados de "no tener ni idea de fiscalidad", "no saber sumar" y llevar "miseria" allí donde gobierna la izquierda. También ha asegurado que necesitan "mucho pobre y poco rico al que culpar" y que su propuesta para elevar la tributación sobre grandes fortunas y herencias pretende "robar" a quienes tienen patrimonio.
El tono se ha extendido al resto de la oposición. Ayuso ha descrito a la portavoz socialista, Mar Espinar, como una dirigente que "grita desesperadamente" y ha acusado a la izquierda de acudir continuamente a los tribunales con asuntos falsos. Espinar había repasado las polémicas del ático de Chamberí y la gestión sanitaria antes de advertir a la presidenta de que estaba "alargando su agonía tontamente".
La controversia sobre las listas de espera quirúrgicas también ha aparecido durante la sesión. Ayuso ha defendido la actuación del Gobierno regional, ha atribuido las irregularidades denunciadas a un facultativo y ha despachado el asunto como "el bulo del culo de la semana", otra expresión que ha terminado desviando el debate hacia el lenguaje empleado por la presidenta.
"Por muy rumano que sea"
El segundo momento más polémico ha llegado durante el enfrentamiento con la ultraderecha Vox. Su portavoz en la Asamblea, Isabel Pérez Moñino, ha acusado al Gobierno madrileño de provocar un "efecto llamada" al defender que en la región cabe todo el mundo.
Ayuso ha respondido diferenciando entre los migrantes que trabajan y quienes incumplen la ley. "Prefiero atender y tratar como uno más a un rumano, por muy rumano que sea, porque lleva años trabajando, contribuyendo y siendo uno más en Madrid, que a un español delincuente, okupa y que no respeta a los demás", ha afirmado.
La expresión ha provocado murmullos en la Cámara y una rápida reacción en las redes sociales. El argumento pretendía defender que la atención recibida debe depender del comportamiento de cada persona y no de su nacionalidad, pero la salvedad utilizada por Ayuso ha presentado el origen rumano como una circunstancia que debía ser superada.
La presidenta ha tratado de corregir después ese efecto asegurando que "todos somos iguales en esta región, vengas de Rumanía, vengas de Boadilla del Monte". La explicación ha llegado después de haber colocado desde la tribuna el "por muy rumano que sea" con marcado tono racista en el centro de su respuesta.