Este artículo se centra en la o las singularidades que presentan los movimientos sociales que surgen en las décadas de los años 60 y 70, a los cuales se define como nuevos movimientos sociales.
Según Hirschman, la política se desarrolla a través de fases de movilización y fases de desmovilización; desde este punto de vista cíclico de los fenómenos sociales, el surgimiento de los denominados “nuevos movimientos sociales” debe ser comprendido como el producto del “ciclo de movilización de las décadas previas” y como un legado para las nuevas formas de acción e ideología de tiempos venideros.
Así, las teorías de los movimientos sociales, en su intento por explicar la génesis y la articulación de la acción colectiva, deben explicar las relaciones entre los motivos individuales y la acción colectiva, es decir, qué es lo que lleva a un individuo a tomar parte en una acción que supere su propia individualidad.
Al hablar de “nuevos” movimientos sociales se pone de manifiesto la singularidad de este tipo de movimientos respecto a formas anteriores de movilización político-social.
Dalton y Kuechler (1992) sistematizan estas diferencias:
• Una nueva orientación ideológica que se mueve en dimensiones diferentes a las viejas formulaciones de clases, que se centraban en el bienestar material. Los nuevos movimientos sociales se ocupan de aspectos culturales, de la calidad de vida, la participación en las tomas de decisiones o las formas cooperativas de organización social…. Su orientación ideológica difiere de la tradicional división de clases. Esto se debe en parte a la aparición en los años 70 de las nuevas ideologías.
• Una base de apoyo potencialmente amplia y poco definida: los nuevos movimientos sociales no se dirigen a grupos concretos para tratar de representar sus intereses. Extraen su apoyo de grupos sociales difusos.
• La participación no obedece a motivos de interés particular, sino a la persecución de bienes colectivos que no pueden considerarse exclusivos de grupos o individuos concretos. De este modo, los nuevos movimientos sociales “violan” la lógica de la acción colectiva de Olson.
• El gusto por la estructura organizativa abierta, descentralizada y democrática à es una estructura organizada pero abierta y democrática.
• Un estilo político que les lleve a evitar conscientemente los medios convencionales de participación y los ámbitos institucionales de expresión. Su naturaleza extrainstitucional les lleva a asumir la protesta como forma de acción y expresión política organizada, haciendo de los medios de comunicación de masas no solo sus aliados naturales, sino también un medio de movilización de la opinión pública.
La teoría de Pizzorno frente a la de Mancur Olson
Estos nuevos movimientos se rompen con la relación costes-beneficios que caracterizaba a las interpretaciones anteriores, lo que hace necesario ofrecer nuevas interpretaciones de los motivos de participación de los actores.
Pizzorno (1993) introduce el concepto de “incentivos de solidaridad”, como razones que llevan a participar a los individuos en la acción colectiva.
Según Pizzorno, frente a la lógica de Olson, la acción colectiva se construye como un proceso de identificación mediante el cual se accede a distintos niveles de reconocimiento (me reconozco y me reconocen) que hacen posible la desaparición de la incertidumbre y la estabilidad de los valores que sirven para la construcción de mis preferencias à construye la identidad personal a través de la acción colectiva.
La teoría de A. Touraine: los valores culturales
Por otra parte, A. Touraine (1992) entiende los movimientos sociales como conjuntos de interacciones normativamente orientadas y entre adversarios, con interpretaciones en conflicto y modelos sociales opuestos en un campo cultural compartido à tiene en cuenta el sistema de valores que persiguen quienes integran el movimiento social.
Touraine argumenta que un movimiento social es “una acción colectiva orientada a la implementación de valores culturales contra los intereses e influencias de un enemigo definido en términos de relaciones de poder”, “un movimiento social es una combinación de conflictos sociales y de la participación cultural”.
Las orientaciones culturales y las relaciones sociales conforman el centro del análisis de los movimientos, que pasan a ser los instrumentos de una sociedad civil en expansión, en la cual defienden un modelo concreto de sociedad. Se trata, pues, de una explicación sociológica de los movimientos sociales frente a las explicaciones políticas de Tilly, Tarrow o Pizzorno.
La teoría de Melucci: ¿Qué es un movimiento social?
Melucci (1982) expone que, para poder entender los movimientos sociales, hay que distinguir los diversos planos y significados de la acción colectiva à Melucci mantiene que, al hablar de los nuevos movimientos sociales, estamos hablando de un fenómeno colectivo que presenta una cierta unidad externa, pero que en su interior tiene significados, formas de acción y modos de organización muy diferenciados.
Este autor, Melucci, distingue seis principios del análisis de la acción colectiva:
• Un movimiento social no es la respuesta a una crisis, sino la expresión de un conflicto.
• Un movimiento social es una acción colectiva cuya orientación comporta solidaridad, manifiesta un conflicto e implica la ruptura de los límites de compatibilidad del sistema al que está referida la acción.
• El campo analítico de la acción de un movimiento social depende del sistema de relaciones en el que sitúa y al que se refiere la acción colectiva.
• Todo movimiento concreto tiene siempre una pluralidad de significados analíticos.
• Todo movimiento es un sistema de acción.
• El análisis se concentra en la acción colectiva como un hecho y no como un proceso.
El problema del estudio de los movimientos sociales está, para Melucci, en la construcción de la acción colectiva. El problema está en que la racionalidad no nos permite comprender el movimiento social.
La teoría de McAdam: los retos de los movimientos sociales
Los movimientos sociales deben recorrer un largo camino y superar muchos retos antes de convertirse en impulsores del cambio (o contra-cambio) social.
Tal como expone McAdam, un movimiento social debe superar sus tareas de suma importancia para que sus propósitos tengan un impacto en la sociedad:
• Conseguir nuevos miembros.
• Mantener la moral y el nivel de compromiso de los miembros con los que ya cuenta.
• Conseguir cobertura de los medios de comunicación e idealmente (aunque no es imprescindible) favorable a su punto de vista.
• Movilizar el apoyo de grupos externos.
• Limitar las opciones de control social que pudieran ser ejercidas por sus adversarios.
• Influir sobre lo político y conseguir que la Administración (instituciones) actúe à el fin último es que esa causa sea reconocida.