Tras la derrota de Napoleón y su posterior abdicación se reinstauró la monarquía borbónica en Francia. En 1830 una revolución liberal, la llamada Revolución de Julio, instauró una nueva monarquía, con el Duque de Orleáns como rey. Esta monarquía se presentaba como liberal, resultado de una revolución, sin embargo los que dirigían el gobierno de la llamada Monarquía de Julio eran los doctrinarios, dirigidos por François Guizot. Los doctrinarios no simpatizaban con la idea conservadora británica de una democratización pacífica de la monarquía ni tampoco con la corriente conservadora austro-prusiana que defendía el absolutismo monárquico total. Los doctrinarios defendían una monarquía con un gobierno que, a pesar de tener elementos del liberalismo, como por ejemplo un parlamento, fuese autoritario.
Nacionalismo conservador
Uno de los valores defendidos por el conservadurismo es la patria, el sentimiento de nación y la defensa de los que se consideran los valores de esta. El conservadurismo se puede distinguir de otras ideologías que también sean nacionalistas por defender la unión de la Iglesia, del Estado y la monarquía. Esto ocurrió especialmente en el siglo XIX cuando los conservadores de toda Europa trataban de contener el republicanismo. El conservadurismo presenta a Estado y nación como si fueran lo mismo. Por ejemplo, la revolución americana de 1776 era liberal y republicana. Desde un punto de vista conservador esta revolución sería anti-patriótica al ser una acción contra el estado cuando la revolución americana en realidad fue un acto de nacionalismo.
Hoy en día esto se puede ejemplificar con la violencia policial, muchos políticos conservadores la defienden, ya que al ser esta ejercida por el estado ven en ella una defensa de la nación.
Democracia y conservadurismo
Edmund Burke se oponía a la revolución francesa y estaba a favor de la monarquía y las tradiciones. Sin embargo, esto no le impedía defender una democratización de la monarquía. Gracias a que los conservadores ingleses aceptaron la postura de Burke, en Gran Bretaña los liberales no llevaron a cabo ninguna revolución contra la monarquía. Mientras tanto en el resto de Europa los conservadores y los liberales se enfrentaron en diversos conflictos como la Primavera de los Pueblos de 1848, la revolución de Julio de 1830 o las Guerras Carlistas.
La última monarquía absoluta de Europa, el Reino de Montenegro, cayó en 1919 cuando fue anexado por Yugoslavia, una monarquía constitucional. Los conservadores europeos desde principios del siglo XX han adoptado la corriente de Burke y actúan dentro de marcos democráticos y republicanos en muchos casos.