Ni diccionarios ni traducciones: la ciencia desvela un nuevo método para aprender idiomas más fácil y rápido

Una investigación de University College London y la Universidad de Tohoku señala que prestar atención a los sonidos de una lengua extranjera puede mejorar la pronunciación y facilitar el aprendizaje

15 de octubre de 2026 a las 18:20h
Los libros de la biblioteca. Fuente: Jcomp de Magnific
Los libros de la biblioteca. Fuente: Jcomp de Magnific

Aprender un idioma no consiste únicamente en memorizar palabras, estudiar gramática y repetir frases. También es importante saber escuchar. Un estudio reciente publicado en The Guardian apunta a que la capacidad para distinguir pequeños cambios en los sonidos puede ayudar a aprender una lengua extranjera con mayor facilidad, especialmente cuando su pronunciación es muy diferente a la del idioma materno.

La investigación, realizada por científicos de University College London (UCL), en Reino Unido, y la Universidad de Tohoku, en Japón, analiza cómo procesa el cerebro los sonidos desconocidos y por qué algunas personas consiguen reproducirlos mejor que otras. Sus resultados plantean la necesidad de dar más importancia a la escucha y a la pronunciación en la enseñanza de idiomas.

La capacidad de distinguir sonidos puede facilitar el aprendizaje de idiomas

Los investigadores estudiaron a 67 personas japonesas que estaban aprendiendo inglés. Para ello, analizaron su capacidad para reconocer pequeñas diferencias en el tono, la duración y la frecuencia de sonidos que no formaban parte del habla. Después, utilizaron pruebas de resonancia magnética funcional para observar cómo reaccionaba su cerebro al escuchar vocales inglesas que no existen en japonés.

Los resultados mostraron que las personas con mayor precisión auditiva conseguían aprender la pronunciación de los nuevos sonidos con más rapidez y exactitud. Su cerebro parecía procesar esos sonidos como señales acústicas desconocidas, en lugar de intentar relacionarlos directamente con los patrones de su lengua materna.

Fuente: Magnific
Fuente: Magnific - Fuente: Magnific

Por el contrario, quienes tenían más dificultades para distinguir esos matices recurrían en mayor medida a los mecanismos cerebrales relacionados con el lenguaje que ya conocían. Esto podía dificultar la identificación de sonidos nuevos y hacer que los reprodujeran de una forma más cercana a su idioma de origen.

Escuchar una lengua extranjera ayuda a mejorar la pronunciación

Uno de los principales obstáculos al aprender un idioma es que tendemos a interpretar los sonidos nuevos a partir de los que ya conocemos. Por eso, algunas pronunciaciones pueden resultar especialmente difíciles: el oído está acostumbrado a reconocer los sonidos de la lengua materna y puede confundir aquellos que son diferentes.

El estudio sugiere que desarrollar una mayor atención auditiva puede ayudar a superar esa barrera. Escuchar con cuidado cómo se pronuncian las palabras, distinguir sonidos parecidos y familiarizarse con los ritmos y tonos de otra lengua puede favorecer una pronunciación más precisa. Además, los resultados cuestionan la idea de que algunas personas o nacionalidades tengan una capacidad natural menor para aprender idiomas. Kazuya Saito-van Poeteren, investigador principal del estudio y profesor de educación en segundas lenguas en UCL, sostiene que las dificultades pueden estar más relacionadas con la falta de exposición al idioma y con los métodos de enseñanza que con una incapacidad biológica.

Las clases de idiomas podrían dar más importancia a la escucha

Los investigadores consideran que estos resultados pueden tener consecuencias para la enseñanza de lenguas extranjeras. En lugar de centrarse principalmente en ejercicios de gramática, listas de vocabulario y repetición, las clases podrían incorporar más actividades destinadas a entrenar el oído y reconocer sonidos que no existen en la lengua materna.

Fuente: Senivpetro de Magnific
Fuente: Senivpetro de Magnific - Fuente: Senivpetro de Magnific

Saito-van Poeteren defiende que aprender un idioma requiere algo más que acumular horas de práctica: también importa cómo se aprovecha el contacto con esa lengua. Según el investigador, quienes tienen una mayor precisión auditiva pueden beneficiarse más de una exposición limitada, mientras que otras personas necesitan escuchar el idioma durante más tiempo para familiarizarse con sus sonidos.

Padraic Monaghan, profesor de cognición de la Universidad de Lancaster, también destaca la importancia de la escucha en el aprendizaje. No obstante, el estudio no demuestra que la gramática y el vocabulario dejen de ser necesarios, ni que todas las personas puedan mejorar su capacidad auditiva de la misma manera. Sus conclusiones apuntan a que combinar el estudio tradicional con una mayor atención a los sonidos podría ayudar a aprender idiomas de forma más eficaz.

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Carlota Pastor, redactora de ElConstitucional.es
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