Con la llegada del otoño y la bajada de las temperaturas, muchas familias empiezan a encender la calefacción para mantener sus casas calientes. Sin embargo, elegir bien la temperatura del termostato es importante para evitar que la factura de la luz o del gas aumente demasiado.
Los expertos en climatización y ahorro energético aconsejan mantener la calefacción entre 19 y 21 grados durante los meses fríos. En muchos hogares, programar el termostato a 21 grados puede ser suficiente para estar cómodo sin gastar más energía de la necesaria. La temperatura ideal también depende de cada vivienda. El aislamiento de las paredes y las ventanas, la orientación de la casa y el tipo de calefacción influyen en la forma en la que se conserva el calor.
¿A qué temperatura poner la calefacción en otoño para gastar menos?
Para combinar comodidad y ahorro, los especialistas recomiendan mantener el termostato entre 19 y 21 grados. Aunque subir la temperatura puede parecer una buena forma de calentar la casa, hacerlo más de lo necesario aumenta el consumo energético.

De hecho, cada grado adicional puede incrementar el gasto entre un 5 % y un 10 %, según las estimaciones habituales de eficiencia energética. Por eso, conviene evitar poner la calefacción a temperaturas muy altas si no es necesario. También es importante adaptar el uso de la calefacción a las necesidades de cada hogar. No todas las habitaciones necesitan la misma temperatura y los dormitorios, por ejemplo, pueden mantenerse más frescos que el salón.
¿Qué trucos ayudan a ahorrar en la factura de la calefacción?
Además de regular el termostato, hay varios hábitos sencillos que ayudan a conservar el calor y reducir el gasto energético. Uno de ellos es cerrar las puertas de las habitaciones que no se utilizan, siempre que el sistema de calefacción lo permita, y evitar colocar muebles u objetos delante de los radiadores para que el aire caliente circule correctamente.

Otra medida útil es colocar burletes en puertas y ventanas para reducir las corrientes de aire. Las cortinas, las alfombras y un buen aislamiento también ayudan a mantener una temperatura agradable dentro de casa. Aprovechar la luz del sol durante el día permite calentar las habitaciones de forma natural. Por la noche, es recomendable bajar las persianas para evitar que se pierda el calor acumulado. Además, conviene ventilar la vivienda durante unos minutos para renovar el aire sin enfriar demasiado las estancias y revisar la calefacción antes de que llegue el frío más intenso.
En definitiva, mantener una temperatura moderada y evitar el consumo innecesario son dos medidas clave para ahorrar en la factura durante el otoño y el invierno.