El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado muchos bandazos en las últimas horas sobre el curso de la guerra de EEUU e Israel contra Irán. El lunes les lanzó a los ayatolás un ultimátum de “48 horas” para que desbloquearan estrecho de Ormuz y les amenazó con que si no cumplían, iban a atacar sus plantas energéticas.
No obstante, horas después reculó y a través de un mensaje subido a su red social, aseguraba que Irán y su país habían mantenido "durante los últimos dos días, conversaciones muy buenas" por ello, había "instruido al departamento de guerra a posponer cualquier ataque militar contra plantas de energía" del régimen ayatolá, "durante el período de cinco días". Irán desmintió estas declaraciones.
En este contexto, según ha informado este martes, la agencia de noticias iraní ‘Fars’, dos infraestructuras energéticas de Irán, ubicadas en Isfahán, han sido atacadas con daños a un edificio administrativo y a una estación de gas, así como del gasoducto de la central eléctrica de Jorramshar. Asimismo, Irán tampoco ha frenado sus ataques y lanzando una oleada de misiles contra Tel Aviv y otras ciudades de Israel.
Minas por todo el Golfo Pérsico
El Consejo de Defensa del régimen de los ayatolás amenazó el lunes con poner minas en las aguas de todo el Golfo Pérsico, si Estados Unidos e Israel siguen atacando sus costas como la isla Jarg-donde se encuentra el principal centro de petróleo de Irán. La tentativa de este movimiento se producía después del ultimátum de Trump.
"Cualquier intento del enemigo de atacar las costas o islas iraníes provocará, de forma natural y conforme a la práctica militar habitual, el minado de todas las vías de acceso y rutas de comunicación en el Golfo Pérsico y sus costas con distintos tipos de minas navales, incluidas minas flotantes desplegables desde la costa", advirtieron desde Defensa.
Asimismo, continuaron defendiendo que si se producen nuevos ataques a sus islas, "todo el golfo Pérsico pasaría durante largos periodos a una situación similar a la del estrecho de Ormuz, es decir todo el golfo quedaría prácticamente bloqueado".
En la misma línea se pronunció el domingo el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, quien a través de sus redes sociales defendió que "el estrecho de Ormuz está abierto a los barcos de todos los países, excepto a aquellos que invaden territorio iraní" y sentenció: "Responderemos con firmeza ante el acoso y las amenazas injustificadas sobre el terreno".