Israel conmemora este miércoles el tercer aniversario del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, una jornada que dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 personas secuestradas y trasladadas a Gaza. Tres años después, el país afronta el aniversario con todos los rehenes ya de vuelta, pero también con una sociedad marcada por el trauma, las preguntas sobre los fallos de seguridad que permitieron el ataque y un debate político cada vez más centrado en las responsabilidades del Gobierno de Benjamin Netanyahu.
El ataque, dirigido contra comunidades del sur de Israel y contra el festival de música Nova, desencadenó una ofensiva militar israelí sobre Gaza que ha transformado por completo el territorio palestino. Según las autoridades sanitarias gazatíes, más de 74.000 palestinos han muerto desde el inicio de la guerra, mientras gran parte de la población permanece desplazada y la reconstrucción continúa prácticamente paralizada. La ONU ha reclamado que el alto el fuego se consolide, que aumente la ayuda humanitaria y que se avance hacia una solución política duradera.
Un aniversario marcado también por las críticas a Netanyahu
Las conmemoraciones llegan acompañadas de una cuestión que sigue sin resolverse dentro de Israel: cómo fue posible que el ataque del 7 de octubre se produjera pese a las advertencias y fallos de seguridad previos. Familias de víctimas y antiguos rehenes han reclamado una investigación independiente que determine las responsabilidades políticas y de seguridad. Sin embargo, el Gobierno de Benjamin Netanyahu ha rechazado hasta ahora la creación de una comisión estatal independiente para esclarecer lo ocurrido.
Las críticas también alcanzan la gestión posterior de la guerra. La ofensiva israelí sobre Gaza, lanzada tras los ataques de Hamás, ha dejado decenas de miles de muertos palestinos y una destrucción masiva de viviendas e infraestructuras. Organismos internacionales han denunciado además la gravedad de la situación humanitaria y han reclamado un acceso suficiente de ayuda a la población gazatí.
El aniversario se produce así en medio de una doble reclamación de responsabilidades: dentro de Israel, por los fallos que permitieron el ataque y por la gestión de las autoridades antes del 7 de octubre; y en el ámbito internacional, por las consecuencias de la respuesta militar israelí sobre la población palestina. El debate sigue abierto mientras el país recuerda a sus víctimas y Gaza continúa afrontando las consecuencias de tres años de conflicto
Gaza, el otro escenario del aniversario
El aniversario se desarrolla además con una paradoja difícil de ignorar: mientras Israel recuerda a las víctimas del 7 de octubre, Gaza continúa sufriendo las consecuencias de la ofensiva militar desencadenada tras aquel ataque. Más de 74.000 personas han muerto según las autoridades sanitarias del enclave y buena parte de sus infraestructuras han quedado destruidas. Imágenes recientes muestran barrios enteros arrasados y a una población que continúa viviendo en condiciones precarias pese al alto el fuego.
La violencia tampoco ha desaparecido con el alto el fuego. Este mismo miércoles, coincidiendo con las ceremonias del aniversario, se registraron nuevos ataques israelíes en Gaza que dejaron varios muertos, según las autoridades palestinas. Los bombardeos se produjeron mientras en el sur de Israel se celebraban homenajes a las víctimas y se guardaba silencio en los lugares donde se produjeron algunos de los ataques más graves de 2023.
La situación humanitaria continúa siendo crítica. Naciones Unidas ha advertido de que el alto el fuego todavía no ha proporcionado una vía suficiente para garantizar la seguridad, la asistencia humanitaria y la recuperación del territorio. La organización ha pedido que se cumplan los compromisos pactados y que el cese de las hostilidades se convierta en permanente.
El recuerdo del Nova y un nuevo duelo sin rehenes
En Israel, el aniversario comenzó con un minuto de silencio a la hora en la que comenzó el ataque hace tres años. Familias de las víctimas acudieron a los cruces de carreteras, refugios antiaéreos, kibutzim y al antiguo recinto del festival Nova, donde fueron asesinadas cientos de personas. Allí, familiares colocaron fotografías de los fallecidos y guardaron silencio frente a los memoriales.
Es el primer aniversario desde que todos los rehenes han regresado de Gaza. Entre quienes han participado en los homenajes está Elkana Bohbot, secuestrado en Nova y liberado después de 738 días de cautiverio. Para él, esta jornada supone poder recordar el ataque por primera vez en Israel tras recuperar su libertad. En el lugar del festival, donde los atacantes llegaron en vehículos y parapentes y abrieron fuego contra los asistentes, el recuerdo volvió a mezclarse con las consecuencias de una guerra que todavía no ha terminado completamente. Los periodistas presentes escucharon explosiones procedentes de Gaza mientras se desarrollaban las ceremonias.
Tres años después, el 7 de octubre continúa siendo una herida abierta para Israel, pero también el punto de partida de una devastación que ha marcado a toda Gaza. El aniversario llega, además, con una pregunta que atraviesa la política israelí: quién debe asumir la responsabilidad por los fallos que permitieron el ataque y qué consecuencias debe tener la respuesta militar posterior. Con las elecciones del 27 de octubre a la vuelta de la esquina, el recuerdo de aquel día vuelve a situar a Netanyahu y su Gobierno bajo el foco, mientras las víctimas de ambos lados siguen esperando una salida definitiva a un conflicto que todavía no ha cerrado sus heridas.