El choque entre España e Italia por la libre circulación dentro del espacio Schengen se prolongará al menos otras dos semanas. El Gobierno de Giorgia Meloni ha decidido este martes mantener durante 15 días más los controles fronterizos a los viajeros procedentes de España, una medida adoptada inicialmente tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio.
Madrid ha respondido horas después con una prórroga idéntica. El Ministerio del Interior ha comunicado a la Unión Europea que los controles en puertos y aeropuertos con conexiones directas desde Italia continuarán hasta el próximo 8 de octubre, aunque el plazo podría acortarse si cambian las circunstancias.
La decisión italiana ha sido adoptada por el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, después de reunir al Comité de Análisis de la Inmigración y la Seguridad de las Fronteras. Roma sostiene que persisten "altos riesgos para la seguridad interna" y una "potencial amenaza" de infiltraciones terroristas, según la información difundida por el Ministerio del Interior italiano.
El comunicado italiano mantiene esa advertencia en términos generales y no aporta casos concretos que relacionen la entrada de migrantes en Ceuta con organizaciones terroristas. Tampoco explica cuántas de las personas interceptadas durante las primeras semanas de controles procedían realmente de la ciudad autónoma.
Albares acusa a Meloni de dinamitar Schengen
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha reaccionado con especial dureza desde el Senado. "Es absurdo, es inútil y es una vergüenza porque es dinamitar el espíritu y la filosofía de lo que quiere decir ser socios europeos", ha asegurado.
Albares considera que el Ejecutivo italiano, encabezado por la ultraderecha, está utilizando la crisis de Ceuta para alimentar su agenda interna. También ha acusado a Meloni y al ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, de actuar por debajo de la responsabilidad que se espera de dos dirigentes europeos.
"Es un ataque directo a la dignidad de los españoles y a la unidad y la solidaridad de los europeos", ha insistido el ministro. A su juicio, la decisión resulta especialmente difícil de justificar cuando Italia recibe actualmente el doble de entradas irregulares que España.
El titular de Exteriores ha recordado que Madrid evitó imponer controles a los viajeros italianos durante la crisis migratoria de Lampedusa de 2023. España ofreció entonces su colaboración a Roma y aceptó trasladar a territorio español a parte de las personas llegadas a la isla.
Albares también ha dirigido sus críticas al PP y Vox. Ha pedido a los populares que intervengan ante Forza Italia, el partido de Tajani y socio del PP en el Partido Popular Europeo, y a la formación de Santiago Abascal que traslade a sus aliados de la derecha radical italiana que la medida es "absurda y ridícula".
El Código de Fronteras Schengen permite recuperar temporalmente los controles internos ante una amenaza grave para el orden público o la seguridad. La Comisión Europea recuerda, sin embargo, que debe tratarse de una medida excepcional, limitada al mínimo imprescindible y sometida a los principios de necesidad y proporcionalidad.
Más de 180.000 identificados y solo 31 rechazos
Los resultados facilitados hasta ahora por Roma dejan una distancia considerable entre la alarma utilizada para justificar la medida y sus efectos concretos. Durante agosto, las autoridades italianas consultaron las listas de pasajeros de cerca de medio millón de personas e identificaron directamente a más de 180.000 viajeros llegados desde España.
De todos ellos, Italia rechazó la entrada de 31 personas, entre las que figuraban ocho ciudadanos marroquíes, y practicó seis detenciones. Los rechazos representan menos del 0,02% de los viajeros identificados, según los datos del propio Ministerio del Interior italiano.
Las cifras difundidas por Roma tampoco detallan cuántas de esas actuaciones estuvieron relacionadas con la crisis de Ceuta. El Ejecutivo italiano ha defendido que los controles están dirigidos principalmente a ciudadanos de terceros países y que los viajeros españoles, italianos y del resto de la Unión Europea pueden desplazarse con normalidad llevando su documentación.
La oposición italiana ya acusó a Meloni cuando comenzaron las restricciones de recurrir a la propaganda migratoria para desviar la atención de sus problemas internos. El dirigente de la izquierda Nicola Fratoianni reclamó la retirada de una medida que, según denunció, estaba provocando un conflicto diplomático innecesario con España.
Italia reintrodujo los controles en sus fronteras aéreas y marítimas con España el 1 de agosto. El Gobierno español exigió su retirada y respondió el día 8 aplicando verificaciones aleatorias a los viajeros procedentes de Italia. Desde entonces, las sucesivas prórrogas han mantenido abierto un pulso político que afecta a dos socios de la Unión Europea y suspende parcialmente la libre circulación entre ambos países.
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