El Gobierno marroquí ha vuelto a desafiar la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Su ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reclamó este viernes la apertura de una negociación con España para conseguir que las dos ciudades "vuelvan al seno de la patria". Es la segunda ofensiva lanzada por el mismo dirigente en apenas diez días y llega mientras Ceuta todavía trata de atender las consecuencias humanas y sociales de la entrada masiva registrada a finales de julio.
Ouahbi defendió en una entrevista concedida al canal público marroquí '2M' que Ceuta y Melilla constituyen un supuesto "derecho histórico y geográfico" de Marruecos. El ministro pidió crear una "comisión de diálogo" con Madrid y sostuvo que Rabat debe buscar una "solución definitiva" para hacerse con las dos ciudades españolas. "No se puede guardar silencio", llegó a afirmar al presentar como una cuestión pendiente lo que España considera fuera de cualquier discusión.
El miembro del Gobierno de Aziz Akhannouch mezcló además la reivindicación territorial con el expediente de los menores marroquíes que llegaron a Ceuta durante la crisis fronteriza del 30 y 31 de julio. Ouahbi aseguró que Rabat está dispuesto a recibirlos después de comprobar sus identidades y reclamó su devolución. La entrevista se produce, además, a poco más de un mes de las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre, en las que concurrirá el Partido de la Autenticidad y Modernidad al que pertenece el ministro.
La segunda ofensiva en diez días
Las palabras de Ouahbi forman parte de una escalada perfectamente reconocible. El pasado 11 de agosto ya aseguró en una entrevista con el canal saudí 'Asharq News' que Marruecos plantea la soberanía de Ceuta y Melilla cada vez que se reúne con representantes españoles. También habló de una estrategia a largo plazo y de actuar "con paciencia" para conseguir sus objetivos territoriales.
El Ministerio de Asuntos Exteriores desmintió al ministro marroquí al día siguiente. Fuentes diplomáticas recalcaron que "la españolidad de Ceuta y Melilla está fuera de toda duda" y aseguraron que la integridad territorial de España "ni se ha tratado ni se tratará nunca con nadie". La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue igualmente tajante al afirmar que ambas ciudades son "españolísimas", mientras Fernando Grande-Marlaska recordó que forman parte de España con la misma plenitud que cualquier otro territorio.
Rabat mantiene esta reivindicación desde la independencia de Marruecos en 1956. Hasán II propuso en 1987 una "célula de reflexión" bilateral sobre el futuro de Ceuta y Melilla, una iniciativa que España nunca aceptó. La tensión reapareció en 2007, cuando Marruecos llamó a consultas a su embajador como respuesta a la visita de los reyes Juan Carlos y Sofía a las dos ciudades autónomas.
El acercamiento diplomático iniciado en 2022 tampoco modificó esa posición. España respaldó entonces el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como la base "más seria, realista y creíble" para resolver aquel conflicto. A cambio se abrió una nueva etapa de cooperación migratoria, económica y de seguridad. Ninguno de los acuerdos alcanzados incluyó la soberanía de Ceuta y Melilla, pese a que Rabat ha seguido utilizando la reivindicación en distintos momentos de tensión.
Dos ciudades españolas fuera de negociación
La pretensión lanzada por Ouahbi choca con la realidad política y jurídica de las dos ciudades. Ceuta quedó vinculada definitivamente a la Corona española en el siglo XVII y Portugal reconoció esa soberanía mediante el Tratado de Lisboa de 1668. Melilla forma parte de la Corona española desde 1497. Sus respectivos Estatutos de Autonomía, aprobados en 1995, las definen expresamente como parte integrante de la nación española.
Ceuta y Melilla también forman parte de la Unión Europea, aunque cuentan con un régimen fiscal y aduanero específico. La ONU tampoco las incluye en su lista de territorios pendientes de descolonización. Marruecos intentó introducir esta cuestión ante el Comité Especial de Descolonización en 1975, sin conseguir que las ciudades fueran incorporadas a ese listado. Las sucesivas declaraciones de Rabat carecen por ello de efectos jurídicos sobre la soberanía española.
El ministro marroquí ha incorporado ahora a su ofensiva el retorno de los menores llegados durante la crisis migratoria. La legislación obliga a estudiar cada expediente por separado, localizar a las familias, acreditar una recepción segura y atender al interés superior del niño. El Gobierno español trabaja mientras tanto en el traslado a la Península de 500 niñas especialmente vulnerables acogidas en Ceuta.
Exteriores no ha anunciado ninguna comisión ni negociación tras las nuevas declaraciones. La propuesta de Ouahbi carece de interlocución española y la soberanía de Ceuta y Melilla continúa fuera de la agenda bilateral con Marruecos.
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