El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha subido este jueves a la tribuna de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mientras decenas de representantes abandonaban sus asientos. Entre abucheos, aplausos y gritos de apoyo a Palestina, el presidente de la sesión ha tenido que pedir orden antes de que comenzara una intervención marcada desde el primer minuto por el creciente aislamiento internacional de su Gobierno.
Netanyahu ha reaccionado con visible enfado al plante diplomático. “Si hay otros cobardes morales que todavía no se han retirado de la sala, por favor, háganlo ahora”, ha espetado desde el atril. El abandono ha dejado amplias zonas del hemiciclo vacías y una imagen difícil de ocultar para un dirigente que había viajado a Nueva York con la intención de defender sus ofensivas militares y combatir las acusaciones de genocidio.
La protesta ha ido más allá de un gesto protocolario. Las delegaciones han dado la espalda al jefe de un Gobierno sobre el que pesan las conclusiones de la comisión independiente de investigación de Naciones Unidas por el genocidio en Gaza y una orden de detención de la Corte Penal Internacional (CPI). El rechazo también se ha trasladado a las calles de Nueva York, donde cientos de personas han participado en movilizaciones propalestinas y varias han sido detenidas tras bloquear el tráfico cerca de la sede de la ONU.
🚨 JUST NOW: HUNDREDS of people got up and WALKED OUT of the United Nations when Israeli PM Benjamin Netanyahu got up to speak
— Nick Sortor (@nicksortor) September 24, 2026
On the flip side, chants of "Am Yisrael Chai" echoed through the chamber as well.
The UN in general is such a circus pic.twitter.com/28pijutK54
El primer ministro israelí ha tratado de responder al vacío reivindicando la guerra contra Irán y presentándose como protector de los mismos países que acababan de abandonar la sala. Ha asegurado que destruir las instalaciones nucleares iraníes fue “una de las decisiones más fáciles” de su carrera y ha afirmado que, de no haber atacado, “estaríamos todos muertos”.
Netanyahu también ha agradecido públicamente el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al que ha definido como su principal aliado. “Estamos trabajando juntos para salvar la civilización”, ha proclamado después de defender las operaciones militares conjuntas contra Irán. El dirigente israelí ha evitado mencionar el coste humano de una guerra que ha ampliado la inestabilidad regional y ha disparado nuevamente los precios energéticos.
El ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 ha vuelto a ocupar buena parte de su discurso. Netanyahu ha recordado el asesinato de unas 1.200 personas y el secuestro de 251 rehenes para justificar la ofensiva posterior sobre Gaza. “Nos levantamos y luchamos como leones”, ha asegurado antes de presentar la devastación de la Franja como una respuesta inevitable.
Netanyahu niega el genocidio documentado por la ONU
“Acusar a Israel de genocidio es la mayor mentira del siglo”, ha afirmado Netanyahu. Su discurso choca con las conclusiones de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas, que determinó en 2025 que las autoridades israelíes habían cometido genocidio en Gaza y ha sostenido este año que esos crímenes continúan, con ataques deliberados contra la población palestina y especialmente contra los menores.
Los datos recopilados por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios ofrecen una dimensión concreta de esa destrucción. Hasta el 9 de septiembre se habían comunicado 73.669 palestinos muertos, el 82% de las estructuras de Gaza estaban dañadas o destruidas y casi dos millones de personas necesitaban ayuda para encontrar refugio. Más de 58.000 niños habían perdido a uno o a sus dos progenitores.
Sobre Netanyahu pesa desde noviembre de 2024 una orden de detención de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad. Los magistrados encontraron motivos razonables para atribuirle responsabilidad por utilizar el hambre como método de guerra y por ataques contra la población civil. Israel rechaza la jurisdicción del tribunal y Estados Unidos, que tampoco forma parte de la CPI, mantiene protegido al mandatario durante su visita.
El primer ministro ha dedicado otra parte de su intervención a cargar contra el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, después de que este le definiera como “criminal de guerra” y reclamara al Gobierno federal que actuara ante la orden de arresto. Netanyahu le ha acusado sin pruebas de apoyar a Hamás y de alimentar el antisemitismo. Mamdani ha condenado reiteradamente el odio contra la comunidad judía y sostiene que el Gobierno israelí utiliza esa acusación para desacreditar las críticas a su actuación en Palestina.
Netanyahu también ha reducido la violencia de los colonos israelíes en Cisjordania a la actuación de un pequeño grupo de jóvenes “delincuentes”. Su versión contrasta con las alertas de Naciones Unidas sobre el aumento de los ataques, las demoliciones, la confiscación de tierras y la expansión de los asentamientos, un proceso que el secretario general de la ONU ha relacionado esta misma semana con el peligro de una limpieza étnica.
La escena se ha producido pocas horas después de que el presidente del Estado de Palestina, Mahmud Abás, tuviera que intervenir mediante un vídeo grabado porque la Administración Trump le había negado el visado. Netanyahu sí ha podido ocupar físicamente la tribuna, aunque decenas de delegaciones han decidido marcharse antes de escucharle.