El expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se han declarado no culpables de los nuevos cargos de conspiración para cometer torturas presentados por la Fiscalía de Estados Unidos. Ambos comparecieron este jueves ante el juez federal Alvin Hellerstein, en Nueva York, donde rechazaron las acusaciones que los vinculan con un supuesto sistema de represión utilizado para mantenerse en el poder.
La nueva imputación, presentada el pasado 8 de octubre, amplía la causa judicial que la pareja ya afrontaba por presuntos delitos relacionados con el narcotráfico, el narcoterrorismo y el uso de armas. Según los fiscales estadounidenses, Maduro habría dirigido una estructura que recurría a la violencia contra personas consideradas opositoras al Gobierno venezolano, mientras que Flores habría participado en algunas de las actuaciones denunciadas.
Las acusaciones todavía deben ser examinadas por el tribunal y no constituyen una condena. Maduro y Flores permanecen bajo custodia en Estados Unidos desde enero de 2026, después de ser capturados en una operación militar estadounidense en Venezuela y trasladados a Nueva York. El juez ha fijado el inicio del juicio para el 14 de junio de 2027, por lo que el procedimiento continuará durante los próximos meses.
La Fiscalía acusa a Maduro de dirigir un sistema de tortura y represión
La acusación estadounidense sostiene que durante los años de Gobierno de Maduro se desarrolló una estructura de represión contra personas consideradas una amenaza para su permanencia en el poder. Según el documento fiscal, miles de venezolanos habrían sufrido acoso, amenazas, detenciones, agresiones, torturas o asesinatos a manos de personas que actuaban bajo la supuesta autoridad del Estado. La investigación también incluye los casos de al menos tres ciudadanos estadounidenses.
Entre los presuntos métodos descritos por la Fiscalía figuran las palizas, las descargas eléctricas, la asfixia y las amenazas contra familiares de los detenidos. Los fiscales sostienen que Maduro habría ordenado detenciones ilegales y torturas contra determinadas personas y recibido información sobre los abusos cometidos contra prisioneros concretos. Estas afirmaciones forman parte de la acusación presentada ante la Justicia estadounidense y deberán contrastarse durante el proceso.
La imputación también atribuye a Cilia Flores un papel en el supuesto entramado represivo. Según la Fiscalía, la esposa del expresidente habría contribuido a desarrollar el sistema y ordenado torturas para proteger actividades ilícitas relacionadas con miembros de su entorno familiar. Tanto Maduro como Flores han rechazado los nuevos cargos y se han declarado no culpables ante el juez federal.
Cilia Flores se enfrenta también a cargos por narcoterrorismo
La acusación actualizada amplía además los cargos contra Flores, que pasa a estar imputada por conspiración para cometer narcoterrorismo, una acusación que hasta ahora recaía únicamente sobre Maduro. El expediente mantiene los señalamientos relacionados con la presunta conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y con delitos vinculados al uso de armas automáticas y otros artefactos destructivos.
La defensa de la pareja ha cuestionado la legitimidad del procedimiento y ha solicitado que se desestime la causa, al argumentar que sus antiguos cargos oficiales deben tenerse en cuenta al determinar si pueden ser juzgados en Estados Unidos. Los abogados también han planteado objeciones relacionadas con la inmunidad que, a su juicio, correspondería a Maduro por su condición de antiguo jefe de Estado. El tribunal tendrá que resolver estas cuestiones antes de que avance el juicio.
La próxima audiencia está prevista para el 17 de diciembre de 2026, mientras que el comienzo del juicio se ha aplazado hasta el 14 de junio de 2027. La Fiscalía y los abogados dispondrán de más tiempo para preparar sus argumentos y presentar las correspondientes solicitudes previas al proceso. Hasta entonces, las acusaciones contra Maduro y Flores seguirán pendientes de resolución judicial.