Rusia ha advertido por escrito a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de que está dispuesta a utilizar armas nucleares si los aliados intentan aislar Kaliningrado, su enclave militarizado entre Polonia y Lituania. La Alianza, de la que forma parte España, ha confirmado este miércoles la recepción del documento y ha rechazado las acusaciones de Moscú sobre un supuesto plan de bloqueo del territorio.
La nota sostiene que Rusia recurriría a "todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas las armas nucleares" para defender la región. Además, contempla ataques contra los centros de decisión de los países aliados desde el comienzo de un eventual conflicto y acusa a la OTAN de seguir un rumbo que podría desembocar en un enfrentamiento armado directo.
El documento se ha trasladado mediante un 'non-paper', una comunicación diplomática informal, según ha explicado la Alianza. Moscú presenta las maniobras militares y el refuerzo de la vigilancia en el Báltico como indicios de una preparación para bloquear Kaliningrado. La OTAN ha respondido por escrito que sus ejercicios y operaciones tienen carácter defensivo y no amenazan ninguna parte del territorio ruso.
Mark Rutte, secretario general de la organización, ha reclamado este miércoles que el Kremlin abandone esa retórica. "Somos una alianza defensiva. Basta de amenazas nucleares", ha afirmado en un encuentro organizado por 'Euronews' en Bruselas. Rutte ha descartado una amenaza inminente contra territorio aliado y ha defendido que la respuesta pasa por mantener la calma, reforzar la defensa y continuar apoyando a Ucrania.
Por qué importa Kaliningrado
Kaliningrado pertenece a Rusia, pero está separado del resto de su territorio y rodeado por dos miembros de la Unión Europea y de la OTAN, Polonia y Lituania, además del mar Báltico. Su capital fue la ciudad alemana de Königsberg y pasó a formar parte de la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial. La región tiene alrededor de un millón de habitantes.
Su importancia militar supera ampliamente su tamaño. En el puerto de Baltiysk se encuentra una de las principales bases de la Flota rusa del Báltico, y la región alberga defensas aéreas y misiles Iskander capaces de portar cabezas nucleares. Es una plataforma desde la que Moscú puede proyectar fuerza sobre el norte y el centro de Europa, aunque disponer de esos sistemas no acredita por sí solo que cada misil desplegado lleve una carga nuclear.
La misma ubicación que le proporciona valor estratégico también complica su defensa. Abastecer o reforzar Kaliningrado en caso de guerra sería más difícil por su separación del territorio ruso principal. La incorporación de Finlandia a la OTAN en 2023 y de Suecia en 2024 amplió la presencia aliada en el Báltico y estrechó el margen de maniobra militar de Moscú en la región.
Otro punto especialmente sensible es el corredor de Suwalki, la franja fronteriza entre Polonia y Lituania situada entre Kaliningrado y Bielorrusia, aliada de Rusia. Es la conexión terrestre de Estonia, Letonia y Lituania con el resto del territorio de la OTAN. Un ataque que cortase ese paso dificultaría el envío de refuerzos por tierra a los tres países bálticos, lo que explica la atención que recibe en los planes de defensa aliados.
Moscú también cuestiona la operación 'Baltic Sentry', puesta en marcha en enero de 2025. La OTAN la creó para proteger cables de comunicaciones y otras infraestructuras submarinas críticas después de varios incidentes en la zona. El despliegue incluye fragatas, aviones de patrulla y medios de vigilancia. España ha participado con la fragata Almirante Juan de Borbón.
Sabotajes y presión militar
La advertencia nuclear llega en un periodo de creciente tensión por episodios de naturaleza distinta. El pasado jueves, cazas finlandeses y suecos interceptaron e identificaron un grupo de aviones militares rusos sobre el golfo de Finlandia. Las aeronaves volaban en espacio aéreo internacional, según la Fuerza Aérea finlandesa, por lo que aquella operación no debe confundirse con una violación del espacio aéreo de un país aliado.
El martes, el Gobierno de Estonia atribuyó a los servicios especiales rusos el incendio provocado en agosto en las instalaciones de Milrem Robotics, una empresa de defensa de Tallin. Las autoridades estonias lo calificaron de sabotaje destinado a intimidar y reducir el apoyo a Ucrania. Moscú rechazó la acusación. El caso refleja cómo la confrontación se extiende a empresas e infraestructuras vinculadas a la ayuda militar al país invadido.
La alta representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, abordó el lunes esa campaña con los ministros de Defensa comunitarios. La UE considera que los sabotajes, incendios e incursiones buscan debilitar la unidad europea, y estudia reforzar su respuesta junto con la coordinación con la OTAN. Estas actuaciones permiten ejercer presión sobre los aliados sin recurrir necesariamente a una ofensiva militar abierta.
Desde la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, el Kremlin ha utilizado repetidamente las advertencias nucleares ante el aumento del apoyo occidental a Kiev. Putin amplió en noviembre de 2024 los supuestos de su doctrina nuclear para contemplar una respuesta ante determinadas agresiones convencionales que representen una amenaza crítica para la soberanía o la integridad territorial de Rusia o Bielorrusia. La doctrina reserva esa posibilidad a Moscú y deja la decisión final en manos del presidente ruso, sin establecer una respuesta nuclear automática ante cualquier incidente.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha justificado este miércoles la advertencia sobre Kaliningrado como un recordatorio de esos documentos. La OTAN, por su parte, ha condenado la "retórica nuclear irresponsable" y ha insistido en que las amenazas no alterarán su apoyo a Ucrania ni su disposición a defender el territorio aliado.
La presión rusa ha alcanzado también este miércoles a la industria europea. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, ha señalado que las fábricas situadas en Europa que producen armas para Ucrania son objetivos militares potenciales para Moscú. En respuesta a una pregunta sobre la posible fabricación de misiles Patriot en Polonia, ha advertido de que esas instalaciones no deberían considerarse a salvo por estar fuera de Ucrania. "Quien piense así se equivoca", ha declarado.