Apple ha presentado una de las renovaciones más llamativas de su gama profesional de ordenadores. El nuevo MacBook Pro incorpora por primera vez una pantalla táctil, un cambio con el que la compañía modifica una de las señas de identidad históricas del Mac: la apuesta por el teclado y el trackpad frente a la interacción directa con los dedos. La novedad llega acompañada de otra sorpresa para los seguidores de la marca: el regreso de la manzana iluminada en la tapa, un elemento que desapareció de sus portátiles durante la renovación de diseño de 2016.
La pantalla es la gran protagonista de esta nueva generación. Los modelos de 14 y 16 pulgadas estrenan la tecnología PROLED XDR, basada en un panel tándem OLED, con la que Apple busca mejorar la calidad de imagen, el brillo y el contraste. El control táctil se integra en el sistema sin eliminar los métodos tradicionales de uso, de modo que el usuario podrá seguir trabajando con el teclado y el trackpad o recurrir directamente a la pantalla cuando le resulte más cómodo.
La compañía también ha adaptado la experiencia para aprovechar esta nueva forma de interacción. Las funciones táctiles permiten realizar gestos y manejar determinados elementos de las aplicaciones con los dedos, una posibilidad especialmente útil en tareas creativas. El cambio supone un giro en la estrategia de Apple, que durante años había mantenido una separación clara entre el Mac y el iPad, reservando a este último la interacción directa con la pantalla.
Pero la novedad tecnológica comparte protagonismo con un detalle cargado de nostalgia. La manzana vuelve a iluminarse en la tapa del MacBook Pro, recuperando uno de los símbolos más reconocibles de los portátiles de Apple. El logotipo luminoso acompañó a distintas generaciones de MacBook durante años, hasta que la compañía lo eliminó con sus rediseños de 2016 y lo sustituyó por una versión metálica sin iluminación.
Su regreso es uno de los cambios estéticos más llamativos del nuevo equipo, aunque no altera su funcionamiento ni su rendimiento. La manzana iluminada había terminado convirtiéndose en una imagen habitual en cafeterías, universidades y espacios de trabajo, y su desaparición fue especialmente recordada por los usuarios más fieles a la marca. Diez años después, Apple recupera ese rasgo visual en una generación que también introduce cambios importantes en la pantalla y en la forma de utilizar el ordenador.
El nuevo MacBook Pro incorpora además Dynamic Island, que llega por primera vez a los ordenadores de la compañía, y los procesadores M5 Pro y M5 Max. Apple promete una autonomía de hasta 24 horas y configuraciones que alcanzan los 128 GB de memoria unificada y los 16 TB de almacenamiento, unas prestaciones dirigidas especialmente a profesionales que trabajan con vídeo, diseño, producción musical y otras tareas exigentes.
En España, el nuevo MacBook Pro de 14 pulgadas con chip M5 Pro parte de 3.349 euros, mientras que el modelo de 16 pulgadas con el mismo procesador comienza en 3.949 euros. Los pedidos ya pueden realizarse y las primeras entregas están previstas para el 6 de noviembre. Con esta renovación, Apple combina una transformación importante en la interacción con el Mac con el regreso de un detalle que muchos usuarios daban por perdido.