Que Belén Esteban, cuando habla de su historia, de su dolor y de su indignación, es un reclamo televisivo era algo que muchos ya sabíamos —aunque algunos hayan intentado ponerlo en duda durante muchísimo tiempo—. Este sábado se ha vuelto a demostrar: su entrevista en De Viernes ha disparado la audiencia del programa hasta el 18,7 % de share y 1.130.000 espectadores, unos datos que convierten a la oferta en líder y que ni la cadena ni el formato olían desde hacía mucho tiempo. Y cuánto me alegro de que hayan vuelto a conectar con ese público que, a veces, se sentía huérfano.
Belén ha vuelto a conectar con el público, con ese que tanto echaba de menos verse reflejado en la televisión. Porque Belenes, madres que se ven completamente solas en la crianza de sus hijas, hay muchas. Y cualquiera puede empatizar con ese dolor y quedarse completamente embobado viendo cómo una madre mira a cámara para dirigirse a su exmarido y le pide que recupere a su hija, que ella sí le sigue queriendo.
«El público potencial del canal tiene hambre de temas más cotidianos y está agotado de tensión política», reflexionaba esta misma mañana el crítico televisivo Borja Terán. Y qué razón tiene. «En todas las cadenas que pongas hay políticos», se queja mi abuela mientras escribo este artículo.
En un momento en el que la programación televisiva está inundada de tertulianos que no hacen autocrítica, broncas políticas, polarización y deshumanización, llega Belén Esteban y nos muestra su cara más humana. Ese dolor de una madre que ve a su hija reclamar la atención de su padre, del «hombre invisible», como dice ella; de una mujer que se sintió rechazada por su familia política; de una persona que solo protege a su hija. Porque, como bien dijo en su día, ella por su hija mata. Como casi todas las madres.
Pero la magia de Belén no está solo en su historia —que también—, sino en cómo la cuenta. En cómo se emociona, se recompone, mueve las manos con nerviosismo y, cuando es necesario, manda un mensaje a cámara al padre de su hija: «Tiene 27 años. Me encantaría que la conocieras, que vieras dónde vive, a sus amigas y la gran mujer que se ha formado. Me gustaría que un día tú y ella... Tú y ella... tuvierais una charla, porque ese día ibas a llorar. ¿Pero sabes de qué? De felicidad».
El comunicado de Andrea Janeiro
Otra de las grandes protagonistas de la noche fue Andrea Janeiro, la gran víctima de una historia de ausencias y desprecios. Muchos conocíamos la historia, el dolor de una joven que ha salido adelante fuera de España y huyendo del dinero fácil de la fama, pero este verano han vuelto a intentar vender otra versión. Llevan meses hablando de la «otra versión de la historia» sin dar un paso al frente y contarla, como han intentado hacer durante años. Pero realidad solo hay una y, según ha defendido públicamente Belén Esteban, Andrea solo ha tenido el apoyo de su madre.
Se han dicho tantas cosas que afectan a Andrea en los últimos meses que hasta ella misma ha tenido que dar un paso al frente y lanzar un comunicado a través de sus abogados, en el que autoriza a su madre «para explicar públicamente aquellos hechos estrictamente necesarios para defender la verdad». En el mismo comunicado aclaran que «en ningún caso se divulgarán aspectos innecesarios ni se permitirá que esta autorización se utilice para ampliar injustificadamente su exposición pública» y que se pretende «evitar que se consoliden versiones incompletas, inexactas y alejadas de la realidad». El silencio mantenido hasta ahora, añaden, «no puede interpretarse como aceptación de informaciones inexactas». Pero ¿está en riesgo su anonimato tras este comunicado?
La abogada Ariana Margiotta, de MHM Legal, lo tiene claro: «Bajo ningún concepto Andrea deja de ser anónima porque ella no da las declaraciones, sino que autoriza a su madre para que las haga sin necesidad de exponerse ella». Sin embargo, aclara que las declaraciones de Belén Esteban en De Viernes sí pueden dar lugar a que otras personas involucradas hablen públicamente: «Puede dar lugar a que otras personas hablen, pero hablamos de un periodo determinado en réplica a Belén. Eso en ningún momento autoriza a que la saquen del anonimato».
Y advierte: «Juls puede replicar, añadir su verdad y conceder entrevistas, pero no puede sacar del anonimato a su hermana ni menoscabar su honor. En caso de hacerlo, se expone a que Andrea emprenda las acciones legales que considere».