La princesa Leonor apela al desencanto juvenil y reivindica la esperanza en Oviedo con recuerdos familiares y guiños a Felipe VI: “El viento se levanta... ¡Hay que intentar vivir!”

La heredera admitió dudas y frustración entre los jóvenes durante los Premios Princesa de Asturias; después elogió a los galardonados y defendió la cooperación frente al caos

23 de octubre de 2026 a las 20:27h
La Princesa Leonor y el Rey Felipe VI durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026. Raúl Terrel / Europa Press
La Princesa Leonor y el Rey Felipe VI durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026. Raúl Terrel / Europa Press

La princesa Leonor ha situado en Oviedo el malestar de los jóvenes en el centro de su discurso y ha admitido el desencanto, la falta de expectativas y la dificultad para imaginar un futuro marcado por el empleo y la vivienda.

La heredera al trono lo ha hecho durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, en el Teatro Campoamor, donde ha combinado ese diagnóstico con un llamamiento explícito a la esperanza y a la confianza en tiempos de incertidumbre.

Un diagnóstico directo sobre la frustración de su generación

Leonor ha recuperado una referencia al primer año de los premios, en 1981, para enlazar aquel mensaje de esperanza con las dudas que, según ha dicho, afrontan hoy los jóvenes. Lo ha hecho al recordar las palabras que José Ortega Spottorno ha leído en nombre de María Zambrano, entonces en el exilio, ante el hoy rey Felipe VI, que todavía era un niño.

La princesa ha asegurado que ha querido pensar en ese legado para responder a las preguntas que se hace su generación. Ha hablado de “vértigo e ilusión” y ha reconocido que los jóvenes se plantean cómo mantener el entusiasmo en un contexto de “desencanto social profundo”, desigualdades, conflictos, populismos, guerras tecnológicas y una vida cada vez más condicionada por las redes sociales y el coste de la vida.

No se ha quedado en una formulación genérica: también ha aludido a la “falta de expectativas” y a la sensación de que resulta difícil planificar una vida, encontrar un trabajo estable o acceder a una casa, un asunto que en las últimas semanas ha alimentado movilizaciones y acampadas en distintas ciudades de España.

Frente a ese panorama, la princesa ha dicho que no ha querido situarse ni en el optimismo ingenuo ni en el dramatismo. Ha defendido, en cambio, que su mensaje debía ser sincero y que la respuesta pasa por mirar lo conseguido por los premiados y por mantener la confianza.

Elogio a los premiados y defensa de lo que sigue teniendo sentido

“¿Tiene sentido venir cada año a Oviedo?”, se ha preguntado y ha respondido que sí, porque las trayectorias reconocidas ayudan a sostener esa confianza. Después, ha enlazado esa idea con una nueva apelación a la esperanza, citando a Václav Havel y recordando que no consiste en creer que todo saldrá bien, sino en asumir que hay cosas que merecen ser defendidas pase lo que pase.

También ha evocado un verso de Paul Valéry, recuperado por Hayao Miyazaki, para cerrar una intervención en la que ha mencionado a los estudios Ghibli, premiados en Comunicación. “El viento se levanta... ¡Hay que intentar vivir!”, ha dicho al final de su discurso.

En su repaso a los galardonados, Leonor ha dedicado palabras a Timothy Garton Ash, al que ha definido como el “británico más europeo”, y ha recomendado leer a Julian Barnes, cuya obra, ha dicho, puede provocar risa, llanto, derrumbe o entusiasmo. Sobre Barnes ha añadido que ninguna inteligencia artificial puede reproducir la emoción que genera su literatura.

También ha destacado a Patti Smith, a Lionel Messi, a Christina Koch, a la Bóveda de las Semillas de Svalbard y a los investigadores David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer. En cada caso, ha subrayado la utilidad de su trabajo, la colaboración o el valor de la autenticidad frente a la perfección tecnológica.

La faceta más cercana de la princesa

El discurso también ha dejado espacio para la faceta más cercana y espontánea de la princesa. Leonor ha introducido un guiño a la edad de su padre, Felipe VI, y ha compartido una anécdota familiar sobre su hermana, la infanta Sofía, cuando tenía apenas dos años y fue al cine. Estos detalles han aportado un tono más personal a una intervención centrada en el desencanto juvenil y la necesidad de mantener la esperanza.

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La Princesa Leonor y el Rey Felipe VI durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026. Raúl Terrel / Europa Press

La ceremonia ha cerrado así una jornada en la que Leonor ha protagonizado por tercer año consecutivo el elogio de los premiados en las ocho categorías y en la que, por primera vez en solitario, ha recibido a los galardonados en el Hotel de la Reconquista, antes de la entrega oficial en el Campoamor.

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Margarita Mercadal
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