Pérgamo, la librería más antigua de Madrid, cierra tras 80 años por unos alquileres "insostenibles": "La presión es descomunal"

La negativa a renovar el alquiler obliga al histórico establecimiento de la calle General Oráa a cerrar el 17 de noviembre, pero sus responsables se resisten a dejar morir un proyecto que ha unido a generaciones de lectores

16 de octubre de 2026 a las 19:35h
Exterior de la librería Pérgamo. Fuente: Eduardo Parra / Europa Press.
Exterior de la librería Pérgamo. Fuente: Eduardo Parra / Europa Press.

Hay lugares que guardan mucho más que libros. Conservan recuerdos, conversaciones y parte de la historia de una ciudad. La librería Pérgamo, uno de los establecimientos culturales más antiguos de Madrid, cerrará el próximo 17 de noviembre las puertas de su local de la calle General Oráa, donde ha permanecido durante 80 años. La despedida llega después de que las propietarias del inmueble hayan decidido no renovar el contrato de alquiler a sus actuales responsables.

"Ahora lo que queremos es celebrarnos. Venderlo todo y empezar en otro sitio, todavía no sabemos dónde ni cuándo", han explicado Pablo Cerezo y María Treviño, al frente de la librería desde 2022. Sus palabras resumen una mezcla de tristeza e incertidumbre, pero también la voluntad de no renunciar a un proyecto que ha logrado construir una comunidad de lectores a su alrededor. 

El cierre no se debe a la falta de público. Al contrario, sus responsables aseguran que venden libros y que sus clubes de lectura se llenan. El problema está en que esa actividad no basta para afrontar las dificultades económicas y garantizar la continuidad del negocio en el mismo local. "Es insostenible", ha resumido Cerezo en declaraciones a Europa Press. 

Ocho décadas de historias y una segunda oportunidad

Pérgamo abrió sus puertas en 1946 de la mano de Raúl Serrano, un profesor de Lengua y Literatura represaliado tras la Guerra Civil. La librería nació en una España marcada por la censura franquista y, durante su trayectoria, se convirtió en un espacio vinculado a la difusión de libros y a la vida cultural de Madrid. Sus estanterías han sido testigo de los cambios de la ciudad y de las distintas generaciones que han pasado por ellas.

La historia de Pérgamo ya estuvo a punto de terminar en 2022, cuando las hijas del fundador se jubilaron y el negocio anunció su cierre. Un inversor que había sido cliente desde niño decidió rescatarlo y permitió que comenzara una nueva etapa con Pablo Cerezo y María Treviño al frente. Desde entonces, la librería ha impulsado clubes de lectura, talleres y encuentros literarios que han reforzado su papel como lugar de reunión para los amantes de los libros. 

Por eso, para sus responsables, mantener Pérgamo abierta no significa únicamente conservar un negocio. "Mantener la librería más antigua de Madrid era importante", ha señalado Cerezo, que ha explicado que el valor del establecimiento va más allá de su antigüedad: en el comercio local "se ancla nuestra memoria colectiva". El librero también ha planteado una pregunta que trasciende el futuro de su propio establecimiento: "¿Estamos haciendo una ciudad para la gente que la habita, para la gente que trabaja en ella o es para otra gente?".

Los alquileres ponen en riesgo el futuro de las librerías independientes

La situación de Pérgamo refleja las dificultades que afrontan los pequeños comercios culturales ante la presión inmobiliaria de Madrid. Sus responsables han explicado que, pese a la buena respuesta de los lectores, los ingresos no son suficientes para sostener la actividad cuando el alquiler y el resto de los gastos consumen buena parte de lo que genera el negocio.

"La presión de los alquileres es descomunal", ha advertido Cerezo, que ha descrito la situación como una paradoja: la librería mantiene sus actividades y sus clubes de lectura se llenan, pero eso no garantiza su supervivencia. El responsable también ha criticado que gran parte del dinero de las familias termine destinado a pagar viviendas y habitaciones a precios elevados, en lugar de invertirse en cultura, ocio o restauración. "Es un sumidero y es insostenible", ha afirmado. 

Pese al golpe que supone abandonar el local histórico, sus responsables quieren mantener viva la librería. "No sé si en el mismo barrio, en otro, en otro local, lo que sea, pero Pérgamo va a perseverar", ha asegurado Cerezo. Hasta el 17 de noviembre, el establecimiento mantendrá las actividades previstas mientras busca un nuevo espacio. Todavía no hay una ubicación confirmada, pero sí una intención clara: que la despedida de General Oráa no sea la desaparición definitiva de un lugar que durante ocho décadas ha formado parte de la memoria cultural de Madrid.

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Carlota Pastor, redactora de ElConstitucional.es
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