Bad Bunny transforma el Halftime Show del Super Bowl en un grito de orgullo latino

El artista puertorriqueño reivindica la identidad latina en el mayor escaparate del deporte estadounidense con un show en español cargado de símbolos culturales y de unión

09 de febrero de 2026 a las 08:18h
Bad Bunny transforma el Halftime Show del Super Bowl en un grito de orgullo latino
Bad Bunny transforma el Halftime Show del Super Bowl en un grito de orgullo latino

Santa Clara, California — En lo que será recordado como uno de los momentos culturales más impactantes del año, Bad Bunny transformó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX en una celebración vibrante de la identidad latina, mezclando música, símbolos culturales y mensajes con significado social ante una audiencia global estimada en decenas de millones de personas. El artista puertorriqueño salió al escenario del Levi’s Stadium vestido de blanco y sosteniendo un balón de fútbol americano como primer gesto, iniciando su presentación con su éxito Tití Me Preguntó en un ambiente que evocaba los paisajes, los campos y los sonidos del Caribe y Puerto Rico. A partir de ahí, el show se convirtió en una fiesta de ritmos urbanos, salsa y reguetón, con coreografías y un setlist cuidadosamente diseñado que incluyó sus temas más populares así como homenajes a pioneros del género. Cada canción, cada paso y cada gesto reforzaban la sensación de que la música latina estaba ocupando un espacio que pocas veces se le había dado en un escenario de semejante magnitud.

Lo que podría haber sido simplemente una colección de éxitos se transformó en un acto de reafirmación cultural. La escenografía recreó elementos icónicos de la vida puertorriqueña y latinoamericana, y la música dialogó con la historia y las experiencias de estas comunidades en Estados Unidos. Bad Bunny, quien cantó casi íntegramente en español —algo sin precedentes en este evento— hizo sentir su orgullo por sus raíces y el valor del idioma a millones de espectadores acostumbrados a actuaciones dominadas por el inglés. 

La aparición de invitados sorpresa potenció la puesta en escena y transmitió un simbolismo claro: acto seguido de la celebración de una boda real en directo, Lady Gaga irrumpió sorprendentemente en el escenario para cantar y bailar salsa junto a Bad Bunny, adaptando su éxito Die With a Smile a ritmos latinos: el mainstream anglosajón conviviendo con lo latino; 

Lady Gaga irrumpió sorprendentemente en el escenario para cantar y bailar salsa junto a Bad Bunny
Lady Gaga irrumpió sorprendentemente en el escenario para cantar y bailar salsa junto a Bad Bunny -

Ricky Martin, como “hermano” puertorriqueño, aportó un vínculo emocional y generacional al interpretar fragmentos de su clásico Lo que le pasó a Hawái, reforzando raíces compartidas y la continuidad de un música latina que no irrumpe: se consolida; 

Ricky Martin interpretando "Lo que le pasó a Hawái" durante la Super Bowl
Ricky Martin interpretando "Lo que le pasó a Hawái" durante la Super Bowl -

Mientras tanto, en La CasitaJessica Alba, Cardi B, Karol G, Pedro Pascal y Young Miko se dejaron ver disfrutando y bailando al ritmo del espectáculo, representando la diversidad de América y el apoyo mutuo entre compañeros, funcionando como un símbolo de fraternidad, unión y presencia.

El cierre de la actuación estuvo cargado de simbolismo, con Bad Bunny alzando la bandera de Puerto Rico rodeado del resto de banderas latinoamericanas, mientras sostenía un balón que llevaba impreso el lema “Together we are America” y sobre el escenario se proyectaba el mensaje “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.

Esta imagen condensó todo el espíritu del show: unidad, identidad, orgullo y pertenencia. En un país donde las políticas migratorias y la actuación de agencias como el ICE generan tensiones constantes, el gesto de Bad Bunny no apeló a la confrontación directa sino a la idea de pertenencia compartida y a la necesidad de que la representación importa, especialmente cuando millones de personas viven bajo presión y miles de voces latinoamericanas están siendo silenciadas.

El simbolismo de la música frente al poder que decide quién es americano

Detrás de la música y el espectáculo hay varias reflexiones que esta actuación deja al público y a la industria del entretenimiento. La cultura latina ya no solo acompaña, ni es ningún accesorio: lidera, mostrando su capacidad para hablar a audiencias globales sin necesidad de adaptarse cultural o lingüísticamente a moldes tradicionales. La decisión de Bad Bunny de cantar en español, de resaltar sus raíces y de poner sobre el escenario una narrativa tan intensa y rica confirma que el idioma no es una barrera cuando la música y la emoción conectan de manera universal. Más allá de lo estrictamente musical, el acto se percibe como una declaración de identidad cultural y de reivindicación de visibilidades, algo que resuena con fuerza en momentos en que las discusiones sobre migración, inclusión y representación ocupan un lugar de preocupación en el mundo.

El último plano del balón con el lema “Together we are America” terminó de condensar el mensaje político y emocional de la noche mientras alrededor ondeaban banderas de distintos países del continente en una imagen pensada para dialogar con el presente de Estados Unidos y con la realidad de millones de latinos que forman parte del tejido social del país. Bad Bunny logró, en apenas trece minutos, convertir el medio tiempo en algo más que diversión: en un mensaje de orgullo, unidad y presencia latinas en el corazón de la cultura popular global, reafirmando que la representación y la identidad cultural no pueden seguir quedando al margen del relato nacional y que el poder desde arriba no puede seguir decidiendo quién pertenece y quién no.

En definitiva, la actuación de Bad Bunny en el Super Bowl LX hace historia: no solo será recordada por su energía y sus colaboraciones estelares, sino por haber reconfigurado la forma en que la música latina se presenta y se percibe en el escenario más visto del entretenimiento deportivo mundial, y por haberlo hecho con autenticidad, pasión y un mensaje que va más allá de la música, en el contexto sociopolítico actual. “Mi nombre es Benito Martínez Ocasio y si hoy estoy aquí en el Super Bowl LX es porque nunca, nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías de creer en ti. Vales más de lo que piensas. Créeme”. Para cualquiera — en especial un niño latino, como ese al que Bad Bunny le entrega un Grammy en mitad del show — escuchar esto es más que inspiración: es un recordatorio de que sus sueños importan y que su cultura y esfuerzo tienen valor, incluso frente a quienes puedan opinar lo contrario.

 

 

Sobre el autor
El periodista Luis Corpas, de ElConstitucional.es
Luis Corpas

Periodista de ElConstitucional.es

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