La nueva adaptación de Mi querida señorita se estrenó ayer durante el Festival de Cine de Málaga y llega a Netflix con la intención de actualizar uno de los títulos más icónicos del cine español y hacerlo desde una mirada contemporánea. Dirigida por Fernando González Molina, y con la canción original de Zahara 'La luz que vendrá', la película recupera el espíritu de la obra original, pero pone el foco en una cuestión apenas explorada en el cine: la intersexualidad.
La historia sigue a Adela, (primer protagónico de Elisabeth Martínez) una mujer profundamente marcada por la religión y las convenciones sociales que, poco a poco, empieza a descubrir su verdadera identidad. En ese proceso la acompañan distintas figuras clave: el párroco del pueblo, interpretado por Paco León; su abuela, encarnada por María Galiana; y una joven masajista de la que terminará enamorándose, interpretada por Anna Castillo, frente al chico que supuestamente le gustaba desde el colegio, al que da vida Eneko Sagardoy.
Durante el Festival de Málaga, el director explicó que el mayor reto fue trasladar al presente una historia con tanto peso en la memoria cultural. “Los retos a los que nos hemos enfrentado a la hora de adaptar Mi querida señorita son todos los que te puedas imaginar”, señaló. “Primero el ‘descerebramiento’ de afrontar traer al 2026 una película tan icónica. Pero también, cuando me lo propusieron Los Javis, me pareció que tenía sentido hacerlo porque había cuestiones a las que era necesario poner luz, como la intersexualidad del personaje, un colectivo que raramente se ha visto representado en la pantalla”.
Una protagonista intersex para contar la historia
Uno de los grandes aciertos del proyecto es el fichaje de Elisabeth Martínez como protagonista. La actriz, intersexual y sin experiencia previa ante las cámaras, asume el peso absoluto de la narración. Su interpretación, marcada por la naturalidad, sostiene el viaje interior de Adela mientras el personaje atraviesa dudas, descubrimientos y contradicciones. Durante el Festival de Málaga pudimos hablar con ella, y explicó que la acogida de la película estaba siendo “muy viva y cálida”.
Martínez reconoció que uno de los grandes desafíos fue trasladar la historia a una mirada contemporánea sin perder la esencia del personaje. “Por lo que me tocaba más a mí, quería ser tan fiel a como es en la mayoría de experiencias. Adela es un poco una amalgama de experiencias de un montón de personas intersex”, señaló. Al mismo tiempo, explicó que también tuvo que abordar otra dimensión del personaje desde la empatía y la investigación. “Y en la parte más de Alana (Alana S. Portero, guionista de le película), de identidad de género, intentar entenderlo todo lo que podía, intentar hacer respeto a aquello que no me tocara personalmente”.
La película también pretende abrir una conversación pública sobre una realidad todavía poco conocida. Durante la rueda de prensa, tambien afirmó que "explora el qué mas da: no encajamos nadie, y debemos buscar una comunidad de personas que te apoye porque eres única y tienes que entenderte y quererte como eres".
Una adaptación traida a los 1999
El relato traslada la historia a 1999, una decisión narrativa que, según explicó Fernando González Molina, permite situar la trama en un momento de transición social.
“No tenía sentido ubicarla en la España de los setenta, pero tampoco en la actualidad”, señaló el director. “1999 era un año simbólico y también una época en la que muchos de nosotros vivíamos procesos similares de descubrimiento personal”.
La importancia de la representación y la familia elegida
En ese camino, Adela encontrará refugio en una nueva familia elegida formada por una madre soltera interpretada por Lola Rodríguez y un joven fiestero al que da vida Manu Ríos, en un registro muy distinto al que ha mostrado en trabajos anteriores.
Hablamos con Lola Rodríguez durante la alfombra roja de la película, que reivindicó la visibilidad que su papel en ‘Mi querida señorita’ hace en cuanto a representación: “he podido habitar la maternidad, he podido tener un bebé... bueno, es algo que tienen que ir a ver... es una madre imperfecta llena de matices, con mucho amor y al final, siendo una mujer trans o cis: da igual, soy actriz al fin y al cabo y es lo que debería pasar: deberíamos poder todas tener oportunidades y explorar lo que es el ser humano”.
Por su parte, Manu Ríos —algo irreconocible en la película— destacó el peso emocional de su personaje dentro de la historia. Según explicó, el relato gira en torno a “encontrar un sitio, encontrar una familia elegida”, y añadió que su personaje termina convirtiéndose en “el refugio de Ade”.
La película, además de su carga política, mantiene un tono pop y esperanzador que busca conectar con nuevas generaciones y reivindicar la libertad de identidad a través de una historia íntima sobre aceptación, comunidad y autodescubrimiento, y llegará a cines el 17 de abril y se podrá disfrutar en Netflix a partir del 1 de mayo.