Barcelona mantiene la presión por la vivienda y se suma al llamamiento de una huelga general: "Esto acaba de empezar"

Una marea de miles de manifestantes recorre la ciudad condal para reclamar alquileres más bajos, mientras el Sindicat de Llogateres mantiene su hoja de ruta y anuncian que acordarán la fecha de huelga general con CCOO y UGT

05 de octubre de 2026 a las 21:14h
| Actualizado: 05 de octubre de 2026 a las 21:16h
Decenas de personas participan en una asamblea del Sindicat de Llogateres para promover una huelga general, a 2 de octubre de 2026, en Barcelona, Catalunya (España). Alberto Paredes / Europa Press.
Decenas de personas participan en una asamblea del Sindicat de Llogateres para promover una huelga general, a 2 de octubre de 2026, en Barcelona, Catalunya (España). Alberto Paredes / Europa Press.

Barcelona ha vuelto a teñirse de pancartas y consignas este lunes. Desde primera hora de la tarde, la plaza Urquinaona comenzó a recibir a manifestantes que acudían a una nueva movilización por el acceso a la vivienda. El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre no ha alterado la hoja de ruta de las organizaciones convocantes, que ya preparan una huelga de alquileres para el próximo mes.

La protesta ha reunido a decenas de miles de personas, según los organizadores, y terminó desbordando las previsiones iniciales. La cantidad de asistentes obligó incluso a modificar el itinerario previsto por el centro de Barcelona. La marcha, que debía atravesar la plaza Sant Jaume antes de concluir en plaza Catalunya, comenzó pasadas las siete y media de la tarde entre proclamas contra el precio de los alquileres y la especulación inmobiliaria.

Una protesta que mira más allá de las urnas

El mensaje de las organizaciones de vivienda fue claro: las urnas no van a detener sus reivindicaciones. Carme Arcarazo, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Catalunya, defendió continuar con las movilizaciones y reprochó al Gobierno su gestión durante la última legislatura. “El Gobierno ha arrastrado los pies durante cuatro años”, afirmó antes de la marcha. La protesta también reunió a colectivos ajenos al movimiento por la vivienda. Durante el recorrido intervinieron representantes de trabajadores de bibliotecas, escuelas infantiles y servicios sociales, en un intento de conectar la lucha por una vivienda asequible con otros conflictos laborales y sociales.

Las críticas también alcanzaron a los partidos. Gisela Bermúdez, del Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya, aseguró que ninguna formación está ofreciendo, a su juicio, una respuesta suficiente al problema: “De Santiago Abascal a Yolanda Díaz, no hay ninguna formación que quiera acabar con el problema de la vivienda”. Entre las demandas planteadas por las organizaciones figuran una reducción de los alquileres y medidas contra las viviendas propiedad de fondos de inversión. 

Entre las pancartas y las consignas también hubo espacio para el recuerdo de Olga, una vecina de L'Hospitalet de Llobregat que se quitó la vida el pasado 7 de septiembre, después de haber perdido su vivienda casi cinco meses antes y dejando dos hijas. Su caso fue incorporado a la protesta como ejemplo de las situaciones límite que, según las organizaciones, puede provocar la dificultad para mantener un hogar. La manifestación terminó con la mirada puesta en las próximas semanas. El movimiento por la vivienda mantiene su intención de llevar la protesta un paso más allá con una huelga de alquileres en noviembre, coincidiendo con un escenario político marcado por la convocatoria de las elecciones generales. 

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Carlota Pastor, redactora de ElConstitucional.es
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