La convocatoria de elecciones anticipadas para el 29 de noviembre ha activado los movimientos en la izquierda alternativa, que ya trabaja para ordenar sus alianzas de cara a esos comicios, en un contexto en el que vuelve a quedar patente la distancia entre el espacio que impulsa Sumar, ahora bajo el proyecto Frente Amplio, y Podemos.
En paralelo, estas formaciones tratan de incorporar a la futura coalición a algunos de sus actuales aliados parlamentarios y de la candidatura de 2023, entre ellos Chunta Aragonesista, Compromís y Més per Mallorca. Para ello, las organizaciones estatales habían convocado este lunes un encuentro, aunque las citadas formaciones han optado por no acudir y abrir, en su lugar, negociaciones bilaterales para los comicios y verificar si el espacio político ofrece una relación de carácter confederal.
Compromís rechaza una integración orgánica
En el caso de los valencianos, el portavoz de Compromís en el parlamento autonómico, Joan Baldoví, ha descartado que la coalición vaya a integrarse a nivel orgánico en el nuevo espacio de Frente Amplio. Baldoví ha explicado que su estrategia pasa por elaborar una candidatura a las generales en la comunidad “100% valenciana”, con una papeleta en la que aparezca el nombre de la coalición y con amplitud suficiente para dar cabida a otros partidos progresistas.
El dirigente valencianista ha subrayado que el nombre de Compromís “debe aparecer” en la papeleta electoral y ha insistido, “con toda rotundidad”, en que la formación no participa en las reuniones sobre la plataforma Frente Amplio.
Según ha señalado Joan Baldoví, la voluntad de Compromís es impulsar una marca “valiente” y “hecha desde aquí, no desde Madrid”, con la que aspiran a “ayudar a construir una mayoría progresista en el Congreso”. Con esa premisa, la coalición valencianista busca mantener una identidad propia en el nuevo escenario abierto por el adelanto electoral.
