Gallego nacido en Madrid, Yago de la Cierva (1960) es docente y consultor, experto en gestión de crisis. Además, máximo responsable en la coordinación de la visita de Papa León XIV a España (6-12 de junio), un acontecimiento de elevada repercusión. No sucedía algo similar desde que Joseph Ratzinger viajó a la capital española en 2011 para presidir la XXVI Jornada de la Juventud, evento que congregó a centenares de miles de jóvenes arribados de todo el mundo, y que tuvo precisamente a él en cabina de mando supervisando las operaciones. Ahora, De la Cierva, se sienta con 'ElConstitucional.es' para, efectivamente, desgranar los entresijos y arabescos a tener en cuenta cuando se espera la llegada de un Santo Padre. La magnitud es la de una estrella de rock, unos Juegos Olímpicos o un Mundial de fútbol. Eso y mucho más, porque no ha sido sencillo marcar el camino en apenas cuatro meses de gestión.
- ¿Cómo se organiza un viaje de estas características?
Los viajes del Papa los organiza la Santa Sede en coordinación con las Diócesis, es decir, las iglesias locales. La tercera pata son los gobiernos del país en cuestión, pues el Santo Padre es -a la vez- jefe de estado y líder espiritual de una confesión religiosa, en algunos países mayoritaria y en otros menos. Incluso en estos últimos, siempre hay una comunidad católica.
- ¿Cuál es la praxis a seguir? La matriz, lo primero que se hace. Es decir, España le invita o, al revés, es él quién lo decide.
Él recibe muchas invitaciones. El Papa acepta las respaldadas por gobierno y obispos del país concreto. En los casos que la Iglesia católica no es mayoritaria, normalmente suele pedir invitación a la institución religiosa predominante. Es el motivo por el que ninguno ha ido a Rusia. Sí, fue invitado por el presidente ruso hace años, también por los obispos católicos… No así por la Iglesia ortodoxa. Estos, como mínimo, son los requisitos. Luego, es el Papa -en función de prioridades y agenda- quien decide cuándo y dónde ir. También el tiempo de la estancia.
- ¿Y después?
Pide a los obispos que le manden una propuesta. Ésta se emite a Roma, se estudia y se aprueba un programa provisional. Luego, una delegación del Vaticano se acerca al país que después visitará el Santo Padre… Normalmente, lo hace un par de veces antes para controlar todos los sitios, hablar con los organizadores… A continuación, se autoriza y publica la agenda de actos públicos. Ya oficial.
- ¿Cómo gestiona la Santa Sede los encuentros privados de León XIV? Imagino, habrá muchos.
Sí, por ejemplo, a Nunciaturas. No requieren traslados. Son cientos de cartas de personas que piden verle, y él -como ser humano que es- puede llevar cabo solo algunas. Verás, la Santa Sede tiene un equipo de organizadores de viajes. Actualmente, lo lleva un Monseñor mexicano (José Salas). Es el coordinador de los Viajes Apostólicos, nombrado durante el final del Pontificado de Francisco. Tiene colaboradores: personas de protocolo y gestión de desplazamientos, gente del Dicasterio de comunicación, seguridad (Gendarmería) y seguridad personal, en este caso los Guardias Suizos. Después, es interesante reseñar que las iglesias locales están presididas por un cardenal u obispo. También un coordinador general, quien lleva la organización bajo la dirección del presidente. Por último, hay un comité creado ad hoc con personas -también- de seguridad, comunicación, protocolo, liturgia, logística y contenidos a tratar.
- Esto es en términos genéricos, pero hablemos de España.
Bien, el Santo Padre lo ha aprobado por Diócesis. Es decir, primero aceptó ir a Canarias, después Barcelona y Madrid, por este orden. Cada una de ellas posee un comité local. Luego, la Conferencia Episcopal trata de ayudarles creando uno transversal para temas comunes: instrucciones, acreditación de periodistas, protocolo de Estado… En definitiva, una agilización para no volver locas a las autoridades públicas. Es de apoyo y soporte a las locales de las Diócesis, quienes realmente organizan las visitas y deciden los contenidos de acuerdo con la Santa Sede. Así se establece todo.
- ¿Cuál es su rol y quién le llama primero?
Fue el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Yo había sido el director ejecutivo en la Jornada de la Juventud de 2011. Entonces, el Cardenal nos llamó a Fernando Giménez Barriocanal y a mí. Éramos director financiero y ejecutivo, entonces. Nos pidió ayuda para organizar todo junto a la Diócesis, el primer comité que se forma. Después, fue necesario crear otro en la Conferencia Episcopal, ubicada en Madrid. Para allanar el terreno, Fernando y yo somos los coordinadores generales -también- de la visita a España. Con esto aseguramos que todo sea transversal y funciona bien.
- En Madrid habrá dos actos importantes.
Sí, la Vigilia de Jóvenes y la Misa del domingo, 7 de junio (Plaza de Cibeles, 10h). Aunque celebrados en la capital, tienen una relevancia nacional pues son en fin de semana. José Cobo ha invitado a todos los españoles que quieran venir aprovechando la centralidad madrileña en la península. Por eso Fernando y yo estamos en los dos sitios: coordinadores nacionales y, además, formamos parte del comité planificador de Madrid. Todo esto es para facilitar las cosas.
- En las últimas semanas, varios medios italianos tildaban esta visita del Papa como una de las más costosas de los últimos tiempos. Se le compraba, no en términos de repercusión sino económicos, a una estrella del rock. No sé qué me puede decir al respecto, y si de alguna manera esto a España le compensa a medio-largo plazo.
Hablemos de la Génesis del viaje. León XIV aceptó la herencia de Francisco, quien había anunciado su deseo de ir a las Islas Canarias. De hecho, comenzaron los preparativos en su día para visibilizar el drama de la inmigración, de la ruta migratoria Atlántica. Su primer viaje, por si no lo recuerdas, fue a Lampedusa (Sicilia). Puso allí el foco europeo y mundial. Sí, en la ruta Mediterránea.
- La Atlántica es más numerosa.
Mucho más dramática. Tiene más víctimas. Papa Francisco dijo tajantemente que su idea era ir allí. Luego, desgraciadamente, enfermó y falleció. No pudo cumplir su deseo. El testigo lo recogió Prevost para llevarlo a cabo. Sucedió lo mismo con el viaje a Nicea para celebrar el aniversario del Concilio. La segunda etapa es Barcelona, concretamente para la inauguración de la Torre de Jesucristo y la culminación con una cruz preciosa. El cardenal Omeya le recordó el asunto, invitándole a la bendición. Además, el 10 de junio es el centenario de Gaudi, arquitecto que está en proceso de beatificación.
- ¿Lo de Madrid cómo surge?
El Papa le confesó al Cardenal Cobo su deseo ir a Madrid antes de Barcelona. Cuando los obispos le preguntaron si quería ir a otras Diócesis, respondió esto: “Iré más adelante, porque este es mi primer viaje a España”. Bien, visitará cuatro en total, porque en las Islas están Las Palmas y Tenerife. Visitará las dos, sí.
- ¿La visita de Sánchez a Roma hace días para reunirse con Robert Prevost tuvo algo que ver con este viaje?
No, en absoluto. El 1 de junio fue la presidenta de la Comunidad de Madrid (Isabel Díaz Ayuso), pero esas citas estaban previstas con antelación.
- Los gastos.
Sí, cierto. Visitará cinco ciudades, y puedo asegurar que serán mucho más sobrios que viajes precedentes. Pongo un dato importante: en el viaje a África (Argelia, Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial), los periodistas tuvieron que pagar casi quince mil euros por persona. Aquí, no llegará a tres mil. Son seis vuelos más otras tantas noches de hotel. Son datos públicos, ojo. En este viaje, Canarias y Cataluña, sus autoridades públicas ayudan con subvenciones. Es importante subrayar esto.
- ¿En Madrid no?
Ceden lugares, pero no financian la visita. En este caso, la Diócesis de Madrid ha creado un comité de búsqueda de benefactores. Será la más larga y multitudinaria allí… Se espera una visita de jóvenes de casi medio millón… Una misa con más de un millón de personas. Esos son los principales gastos, porque hablamos de escenarios, seguridad, baños, vallas, agua, sistemas electrónicos, pantallas…
- Se estima, salvo imprevistos de última hora, un gasto total de 25 millones de euros con un retorno de, aproximadamente, 150. Luego, a evento finalizado, la auditoría externa será más precisa con el impacto definitivo. También en temas de monetizar los patrocinios y sponsors.
Desmiento que sea más caro que otros viajes.
- ¿También lo de que reunirse con el Papa tiene una tarifa de medio millón?
Cualquier persona que conoce la realidad Vaticana sabe que cada vez que el Papa recibe un regalo importante -una obra de arte, un camión de bomberos, un coche o el árbol de Navidad para la Plaza de San Pedro-, el Sumo Pontífice tiene la buena costumbre de agradecerles. Añadir que en este caso, la Santa Sede dijo todos aquellos que habían contribuido consistentemente a la visita, pues tuviera un momento de encuentro con él. Siempre fue así. La única diferencia es que los criterios de transparencia de esta visita son totales. La organización publica todo lo que hace.
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