La crisis de Ceuta ha adquirido varias dimensiones políticas. Por un lado, una crisis interna que enfrentó a la ministra de Defensa y al ministro del Interior en una batalla por el relato más propia de la confrontación con la oposición. Por otro, una crisis externa que ha generado corrientes de opinión que trascienden nuestras fronteras.
Con el curso político en sus primeros compases y tras el primer cara a cara entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición en el Congreso de los Diputados, cada gabinete diseña su estrategia a sabiendas de que el reloj corre, aunque todavía queda partido y nadie sabe cuándo llegará el pitido final.
Ronda de entrevistas para tomar las riendas
En la Moncloa tienen claro el foco: proyectar estabilidad institucional frente al ruido y los frentes abiertos, para trasladar la idea de que de la gestión del Gobierno “vendrán las soluciones”.
Para lograr ese objetivo —que fuentes autorizadas reconocen como un intento de que Pedro Sánchez “vuelva a marcar el ritmo”— se ha programado la ronda de entrevistas que el líder socialista viene realizando en los últimos días por diferentes platós. Tras pasar por el micrófono amarillo de la Cadena SER y por el programa ‘Mañaneros’ de TVE, continuará en los próximos días por otras cadenas como La Sexta.
Una estrategia similar a la diseñada en 2023, cuando, de forma previa a la convocatoria electoral, se dejó ver en distintos medios de comunicación mostrando un perfil más personal. En aquella ocasión, la novedad fue su visita al podcast La Pija y la Quinqui.
En las entrevistas ya realizadas, Sánchez ha sostenido la idea de agotar la legislatura. Son intervenciones que también encajan con un verano convulso en el que el Gobierno perdió las riendas de la estrategia de comunicación, y que ahora trata de recuperar.
Feijóo: mensaje a los suyos
En Génova la estrategia también está definida. El foco, en este caso, pasa por marcar el paso al Gobierno —al menos intentarlo— y mermar la credibilidad de un presidente al que ven cada vez “en horas más bajas”.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado una petición: no improvisar tras la desclasificación de documentos sobre la entrada masiva en Ceuta de finales de julio y ceñirse a la línea discursiva que marque la dirección nacional.
“Esto hay que gestionarlo con serenidad y responsabilidad porque hay mucho en juego”, señala el mensaje de ‘WhatsApp’ de varios párrafos que el líder del PP ha enviado este jueves a ‘barones’ y miembros de su comité de dirección y al que ha accedido Europa Press.
En ese WhatsApp a ‘barones’ y miembros de la cúpula del PP, Feijóo subraya la necesidad de “coordinación” dentro del partido en este momento, porque es una “voladura controlada” y va a haber más revelaciones.
Sin especificar qué otras informaciones podrán darse a conocer, Feijóo da por hecho que habrá responsabilidades políticas y judiciales por lo sucedido en Ceuta.
ANÁLISIS | Estrategias a doble banda
La fotografía que dejan estas semanas confirma que cada formación ajustará su discurso al ritmo de los acontecimientos, sin renunciar a un cálculo estrictamente propio. Tanto el PSOE como el PP —con la excepción de los socios de Gobierno, que juegan otra partida— coinciden en que todavía hay margen para ganar terreno frente al adversario, y ambos parecen dispuestos a explotarlo sin concesiones.
El riesgo, sin embargo, es que ese pulso eleve el volumen del debate hasta un punto de no retorno: si la sensación de precampaña se instala antes de tiempo, el ruido y los decibelios podrían terminar imponiéndose al fondo de las cuestiones que realmente están en juego.
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