A partir de este lunes 6 de julio, todos los coches matriculados a partir de este día, deben incorporar obligatoriamente sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) para prevenir distracciones y frenado de emergencia, según establece el reglamento sobre la seguridad general de los vehículos de la Unión Europea (UE).
Los ADA son soluciones tecnológicas que se integran en los vehículos para mejorar la seguridad tanto del conductor y los pasajeros como de otros usuarios de la vía como peatones o ciclistas, además de mejorar la experiencia al volante. La Unión Europea ha ido imponiendo su obligatoriedad para los nuevos modelos a lo largo de los años con el objetivo de reducir a cero las muertes por accidente en 2050.
El sistema de ayuda a la conducción, tiene como objetivo reducir la siniestralidad provocada principalmente por el cansancio, la fatiga y las distracciones. Se utilizan sensores en el volante o cámaras que monitorizan las facciones de la cara y determinan cuando el conductor está distraído según la duración y dirección de la mirada. Y en cuanto al sistema de frenado de emergencia, hace que la frenada se realice con la intensidad necesaria para detener el coche reduciendo al máximo la distancia a la hora de responder a una posible colisión con peatones o ciclistas, es decir trata de evitar atropellos.
La Dirección General de Tráfico (DGT), está implementando diversos ADAS en los últimos años. Hace exactamente un año entró en vigor la obligatoriedad de que los nuevos vehículos incorporaran al menos otros diez ADAS, entre ellos, el asistente de velocidad inteligente para respetar los límites de velocidad o la cámara trasera con detección de tráfico cruzado que ayuda a maniobrar marcha atrás. Además, también los nuevos vehículos matriculados desde hace un año deben llevar incorporado el sistema de control de crucero adaptativo que mantiene la velocidad programada de manera continuada cuando está activado y el de control de presión de neumáticos que avisa al conductor cuando los parámetros no son los correctos.