El Gobierno de España ha decidido cerrar su espacio aéreo a los vuelos de aviones implicados en la guerra contra Irán, en el marco de la operación militar impulsada por Estados Unidos e Israel. La medida implica que ninguna aeronave vinculada directa o indirectamente a esta ofensiva podrá sobrevolar territorio español.
La restricción no se limita a vuelos que despeguen desde España, sino que también afecta a aviones militares procedentes de bases situadas en otros países aliados, como Reino Unido o Francia, si participan en la operación. Además, el veto se extiende al uso de instalaciones estratégicas como las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla).
La medida ya había sido anticipada en los últimos días por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien aseguró que se habían rechazado “todos los planes de vuelo” relacionados con la operación militar, incluidos los de aviones de repostaje. El Ejecutivo ha insistido en que solo se contemplarían excepciones en casos de emergencia.
El veto español tiene también consecuencias logísticas para las operaciones militares aliadas, que se han visto obligadas a reorganizar rutas y trasladar parte de sus despliegues a otros países europeos.