Varios exdirigentes y voces críticas de Vox, entre ellos Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith, han impulsado un manifiesto en el que exigen la celebración de un congreso extraordinario del partido. El objetivo, según el texto difundido en una web no oficial de Vox en la medianoche del miércoles 18 de marzo de 2026, es abrir un debate de fondo sobre el rumbo político y el funcionamiento interno de la formación.
Los firmantes reclaman un congreso abierto a todos los afiliados y piden que se celebre con “plazos suficientes y reglas claras”, de manera que permita una “revisión completa de la arquitectura interna del partido”. También defienden un “debate abierto sobre liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno”, insistiendo en que su iniciativa no busca “imponer una candidatura alternativa” ni actuar contra Vox. En una de las frases más destacadas del manifiesto, sostienen que “la lealtad política es a las ideas, no a las personas”.
Además, los críticos piden “una explicación política seria” sobre los cambios de orientación registrados en los últimos años y reclaman contrastar públicamente si esos cambios son compatibles con las ideas fundacionales del proyecto. A su juicio, el congreso debería servir como un espacio de “contraste sereno y exigente” para discutir tanto las ideas políticas e ideológicas como el modelo organizativo del partido.
En el plano estratégico, los promotores admiten que Vox ha crecido en algunos momentos en intención de voto, pero consideran que no ha logrado “disputar la hegemonía en nuestro propio espacio político”. Por eso, avisan de que acabar convertido en “partido bisagra” del PP supondría, en su opinión, un “fracaso estratégico”.
El manifiesto también carga contra la estructura interna del partido. Los críticos denuncian “la concentración extrema del poder y la eliminación de los controles internos” y expresan su preocupación por la supuesta existencia de “un entramado paralelo de entidades opacas”, desconocidas para la mayoría de los afiliados y, según dicen, vinculadas a intereses e intercambios económicos que exigen transparencia.
Junto al manifiesto, los impulsores han difundido un formulario para recabar apoyos entre afiliados y exafiliados. El dato clave es estatutario: las reuniones extraordinarias deben ser convocadas por el Comité Ejecutivo Nacional o a petición escrita de al menos el 20% de los afiliados de pleno derecho, que además deben indicar en su solicitud el orden del día propuesto.
Entre los promotores figuran, además de Espinosa de los Monteros y Ortega Smith, el concejal madrileño y primer presidente del partido, Ignacio Ansaldo, y el ex vicepresidente primero Víctor González Coello de Portugal, entre otros. La iniciativa llega poco después de que Vox anunciara la expulsión definitiva de Ortega Smith por una “infracción muy grave”, tras frustrar su relevo en la portavocía del Ayuntamiento de Madrid; ese episodio derivó en un expediente por desobediencia y en su suspensión de militancia.
En ese contexto, el manifiesto critica también el “apartamiento de mandos históricos y de perfiles” comprometidos con el proyecto sin “explicaciones suficientes”, y advierte de que el partido no puede prescindir de esa experiencia ni reducir su pluralidad interna.
La noticia recoge, además, declaraciones recientes de los dos nombres más visibles de esta ofensiva interna. El lunes anterior, Espinosa de los Monteros afirmó en la red social X que la dirección actual de Vox “muestra capacidad para retener, pero no para ensanchar”. Por su parte, Ortega Smith aseguró tras su expulsión que son “cuatro” los que mandan de verdad en el partido, que lo hacen “por la pasta” y que aprecia “vanidad personal” en Santiago Abascal.