El exconseller de la Generalitat Lluís Puig (Junts) ha revelado este miércoles que ha estado en Cataluña en varias ocasiones durante los 9 años en los que ha vivido fuera de España tras el 1-O. Ha explicado que ha pisado “tierras del Ripollès, la Garrotxa y el Empordà”, aunque lo ha hecho “de forma discreta”.
Puig señala que el simple hecho de cruzar una línea territorial no le ha generado una sensación especial, y ha defendido que la frontera, en muchos puntos, es apenas un elemento físico vinculado a los cierres para el paso del ganado. “Decir que la Catalunya Nord es Cataluña es muy verdad”, ha subrayado.
Asimismo, ha insistido en que no hizo “actos ni actividades concretas” en Cataluña, y que en todo este tiempo, no se ha acercado hasta su casa. Además, ha recalcado que la naturaleza “es muy abierta, no tiene líneas”, en referencia a esos desplazamientos discretos.
El episodio en el Col de Ares con la Flama de Sant Joan
Puig ha relatado además un episodio ocurrido hace dos años en el Col de Ares (Francia), en la frontera con Cataluña, coincidiendo con la llegada de la Flama de Sant Joan. Según su versión, en aquel momento llegó una patrulla de los Mossos d'Esquadra cuando él estaba ya en la parte catalana.
“No hay cierre fronterizo, pero allá el asfalto cambia de color en la carretera. Charlando y andando con gente estaba a centenares de metros en el lado del color que me podían perseguir y llegó un coche de los Mossos, que creo que no me vio. Y tranquilamente fui andando de nuevo hacia el color del asfalto que me era más amigable”, ha relatado.
Su regreso, el Parlament y el respeto institucional
Tras mostrar su alegría por la decisión del Tribunal Constitucional, Lluís Puig ha avisado de que ese movimiento no supone “el final de nada” y ha afirmado que no cree que vuelva de forma inmediata a Cataluña cuando pueda hacerlo, ni siquiera si el regreso del expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, se produce antes.
“Seguramente tenemos tempos y velocidades diferentes”, ha subrayado Puig, que ha insistido en que quiere volver con calma, teniendo en cuenta los planes, proyectos y relaciones que ha consolidado durante estos 9 años.
El exconseller alega también que tiene ganas de sentarse en su escaño del Parlament como diputado de Junts y de “retirar el lazo amarillo que los compañeros, escrupulosamente, me colocan en el salón de plenos”. “Tengo ganas de cumplir con este mandato democrático”, ha manifestado.
Puig ha añadido que, cuando entre en el Parlament, saludará al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, porque “es el presidente de Cataluña” y ha defendido que “este hecho humano está por encima de todo, y por descontado el respeto institucional”.
